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Su oficio era hacer enojar al lector e ir al lugar de los hechos

Rinden homenaje en Casa Lamm al periodista rebelde John Ross
 
Periódico La Jornada
Miércoles 18 de mayo de 2011, p. 20

Un periodista rebelde hace enojar al lector, promueve la organización, ofrece la esperanza de que otro mundo es posible. Un periodista rebelde no encuentra sus notas en Google ni en ningún sitio virtual; va al lugar de los hechos, los vive, respira, y luego los escribe; tales citas pertenecen al periodista, poeta y novelista John Ross y fueron leídas ayer en Casa Lamm en una sesión en la que se recordó su vida y obra.

En esta sesión, Charlie Goff, profesor y amigo de Ross, fue quien tradujo varios apuntes que dejó Ross sobre la actividad periodística. Los que estudian en las escuelas de periodismo no son periodistas, son carreristas, les enseñan cómo usar las palabras, cómo adoptar actitudes cínicas y a que dejen a un lado la noticia, porque ésta ¿a quién chingaos le interesa?, señala otra de las citas del desaparecido reportero rebelde.

Jaime Avilés, columnista y colaborador de este diario, presentó a su vez una entrevista videograbada en la que John Ross platica de su experiencia, sus coberturas periodísticas en varias partes del mundo, la cobertura que hizo del fenómeno zapatista, sus encarcelamientos, su enfermedad y su gran amor por México y su revolución.

Goff mencionó que el archivo sobre anarquismo que dejó Ross está en proceso de ser donado a la Universidad de Michigan; habló de cómo tomó con valentía su enfermedad y se preparó para checar su salida. En este sentido, incluso Marcia Perskin, amiga de Ross, dijo que alguna vez él le comentó que cuando un periodista va a la cárcel se convierte en corresponsal extranjero, pues entra en otra parte del mundo.

Entre los apuntes que este periodista independiente dejó en varios lados mencionaron otros dos: “La Jornada es una vela en la oscuridad del periodismo” y Los periodistas rebeldes andan buscando antorchas. Él mismo se definió como perteneciente a la hermandad de periodistas rebeldes, la cual tenía sólo dos integrantes, y su código de honor también dos incisos: ir al lugar de los hechos y no escribir de algo en lo que no se cree; ser congruentes con sus palabras.

Jaime Avilés recordó cómo empezó a crearse el comité de apoyo a John Ross como escudo humano en la guerra de Irak, y antes de que pudiera concretarse ya había sido expulsado de ese país, entre muchas otras anécdotas. En el foro se llamó a la sociedad civil a pintar fuentes de rojo en contra del derramamiento de sangre en el país.