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Economía Moral

Fin de la sociedad centrada en el trabajo pagado y visiones de futuro/ II

La automatización y la tragedia de la población negra de EU

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n El fin del trabajo, Jeremy Rifkin (JR) señala que los efectos en la población se empezaron a sentir al expandirse la automatización. El primer grupo impactado fue el de la población negra de Estados Unidos. La historia de los efectos de la automatización en esta población es uno de los episodios menos conocidos y más destacados de la historia social del siglo XX. (p.68). El capítulo 5 relata esta historia. Después de la guerra civil y el fin formal de la esclavitud, los dueños de las plantaciones en el sur de Estados Unidos conservaron el control sobre sus ex esclavos mediante el sistema de aparcerías (sistema de arrendamiento de la tierra con pago en especie). El cultivo dominante era el algodón. Bajo el nuevo sistema, dice RF, junto con la tierra se les proveía vivienda, semillas, herramientas agrícolas y mulas, todo ello a cambio de 40 por ciento de la cosecha. Pero aunque en teoría el aparcero se quedaba con el resto de la cosecha, ello casi nunca ocurría así porque éste se veía obligado a endeudarse para subsistir antes de la cosecha. Se le prestaba en especie, a precios altísimos y a tasas de interés exorbitantes, con lo cual, como los peones de las haciendas mexicanas, quedaban encasillados, atados por deudas infladas e impagables. Las leyes de segregación respaldadas por un reinado de terror aseguraron la supremacía blanca y una fuerza de trabajo dócil, señala RF. El sistema de aparcerías, concluye, equivalía a algo más que la esclavitud con otro nombre (p.70). Pero en octubre de 1944 ocurrió un evento que habría de cambiar para siempre la vida de los afroamericanos:

La primera demostración efectiva de una pizcadora de algodón mecánica. La multitud quedó pasmada con lo que vio. En una hora, un trabajador podía pizcar veinte libras de algodón. Las piscadoras mecánicas podían piscar, en el mismo tiempo, mil libras. Cada máquina podía hacer el trabajo de cincuenta hombres (p.70)

La extensión de las pizcadoras mecánicas fue muy rápida: del 6 por ciento en 1949 a 78 por ciento en 1964 y a 100 por ciento en 1972. Dice JR:

Por primera vez desde que fueron traídos como esclavos para trabajar en la agricultura del sur, las manos y espaldas negras dejaron de ser necesarias. El sistema de aparcerías quedó obsoleto por la [nueva] tecnología. Los terratenientes expulsaron millones de arrendatarios dejándolos sin casa y sin trabajo. (p. 71)

El impulso de esta expulsión se combinó con la fuerza de atracción de los salarios más altos en las ciudades industriales del norte, para producir una migración masiva de población negra hacia el norte que involucró a más de 5 millones de personas entre 1940 y 1970. JR ironiza: La pizcadora de algodón automática resultó más efectiva que la Proclamación de Emancipación [de los esclavos] en liberar a los negros de la economía de plantación. (p.72). Mientras migraban hacia el norte, añade JR, una segunda revolución tecnológica que otra vez los expulsaría del empleo remunerado, había empezado en la industria de Chicago, Detroit, Cleveland y Nueva York. Desde el inicio de la emigración y hasta 1954 la población negra lograba un acomodo en los niveles más bajos de la industria, mejorando su suerte, pero desde entonces empezó un periodo de 40 años en que ésta declinó, dice JR, pues desde entonces la automatización empezó a cobrar su cuota al sector manufacturero. Los más golpeados fueron los empleos no calificados en las industrias en las que los trabajadores negros se concentraban. Entre 1953 y 1962 se perdieron, nos informa JR, 1.6 millones de empleos de cuello azul en el sector manufacturero de EU. La tasa de desempleo de la población negra que no había sido mayor a 8.5 por ciento entre 1947 y 1953, subió a 12.4 por ciento, más del doble que la de la población blanca. En la gráfica se muestra que este diferencial sigue siendo muy alto y que las tasas de desempleo son ahora más altas que las citadas por JR, tanto para negros como para blancos. En las ciudades antes mencionadas, la ola de automatización se presentó combinada con la construcción de nuevas plantas industriales en los suburbios. Describe así JR lo ocurrido:

El número de empleos manufactureros cayó dramáticamente en Detroit desde mediados de los años cincuenta como resultado de la suburbanización y de la automatización. Los trabajadores negros, que sólo unos años antes habían sido desplazados por la piscadora de algodón mecanizada en el sur rural, fueron otra vez desplazados por la mecanización. En los años 50 el 25.7 por ciento de los trabajadores de Chrysler y 23 por ciento de los de General Motors eran afro-americanos. Puesto que los trabajadores negros constituían el grueso de la fuerza de trabajo no calificada, fueron los primeros en ser despedidos. En 1960 sólo había 24 negros entre los 7 mil 425 trabajadores calificados de Chrysler y sólo 67 negros formaban parte de los más de 11 mil trabajadores calificados de General Motors. La productividad y las cifras de desempleo cuentan el resto de la historia. Entre 1957 y 1964, el producto manufacturero en Estados Unidos se duplicó mientras el número de trabajadores de cuello azul cayó en 3 por ciento. (p.75).

Aunque en los años 80 hubo un renacimiento parcial de muchas ciudades del norte al convertirse en ejes de la economía de la información, y esto significó empleos adicionales para trabajadores de cuello blanco y de los servicios altamente calificados, pero para la mayor parte de los afro-americanos esto sólo vino a aumentar la brecha de empleo e ingreso que los separa de la población blanca altamente educada. La única fuente de empleo adicional para los negros ha sido el empleo público que representaba en 1970 el 21 por ciento de todos los empleos de este grupo de la población. Las consecuencias han sido dramáticas:

El desempleo tecnológico ha alterado de manera fundamental la sociología de la comunidad negra de EU. La falta permanente de empleo ha aumentado la ola criminal en las ciudades y la llevado a la desintegración completa de la familia negra. Las estadísticas son escalofriantes. Hoy, 62 por ciento de todas las familias negras son monoparentales. Hacia finales de los años 80 uno de cada cuatro jóvenes afroamericanos o estaba en prisión o en la libertad condicional. (pp.77-78)

Rifkin cita a Norbert Wiener, el padre de la cibernética, ciencia a la que podríamos llamar la madre de todas las computadoras y todos los robots: “Recordemos que la máquina automática es el equivalente económico exacto del trabajo esclavo. Cualquier trabajo que compita con el trabajo esclavo debe aceptar las consecuencias económicas del trabajo esclavo”. No debe sorprender, añade JR, que la primera comunidad devastada por la revolución cibernética haya sido la negra de Estados Unidos. Los negros pasaron de la opresión a la inutilidad, de ser explotados a ser irrelevantes. Más allá de la población negra, algunos pensadores empezaron a sacar conclusiones sobre el impacto social de conjunto de la automatización. Al principio de los años 60 surgió un debate nacional en EU sobre las consecuencias sociales de la automatización que narraré en la próxima entrega.

En esta serie citaré, con mi propia traducción, la versión original en inglés: The End of Work. The Decline of the Global Labor Force and the Dawn of the Post-Market Era (El fin del trabajo. El declive de la fuerza de trabajo global y el amanecer de la era pos-mercado), G. P. Putnam’s Books, Nueva York, 1996. En español fue publicado por Paidós en 1996 con un subtítulo diferente.

Para una explicación de por qué la liberación de la esclavitud no condujo a la explotación capitalista de las plantaciones algodoneras, véase Susan A. Mann, Agrarian Capitalism in Theory and Practice, University of North Caroline Press, Chapel Hill y Londres, 1990, especialmente capítulos 4 y 5.