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El investigador aborda el tema a partir de la fisiología, la genética y la filosofía

Marcelino Cereijido analiza la maldad en Hacia una teoría general sobre los hijos de puta
Notimex
 
Periódico La Jornada
Jueves 7 de julio de 2011, p. 3

De acuerdo con Marcelino Cereijido (Buenos Aires, 1933), doctor en fisiología e investigador, no hay nada en el mundo moderno que la ciencia y la tecnología no puedan explicar, y a partir de ese antecedente escribió el ensayo Hacia una teoría general sobre los hijos de puta, editado por Tusquets.

No se trata, dijo, de un estudio sobre una presunta grosería o una forma simple de ofender, sino de un amplio y cabal ensayo sobre esos personajes, que existen desde el inicio de la revolución agraria en el mundo, que hacen el mal a propósito o sin ton ni son.

Cereijido advirtió, en entrevista, que los seres humanos que se clasifican como personas que hacen mal sistemáticamente nada tienen que ver con las prostitutas. Eso en términos generales, aunque puede haberlos cuya madre, efectivamente, se dedique a ese oficio.

La palabra para referirse a esas personas, añadió, existe en prácticamente todo el mundo, aunque con sus variantes de idioma, usos y costumbres, y modismos.

El científico señaló que esas personas han causado, a lo largo de los siglos, más daños y desdichas que cualquier enfermedad, epidemia, terremoto, guerra o líder político. Son una fuente de desgracia que no se compara con nada, ni con el cáncer ni con la lepra, ni con el sida ni con la influenza HINI, ni con otra cosa.

El autor realizó el análisis de esos personajes con base en la fisiología celular y molecular, genética, historia y filosofía. El libro surgió, precisó, luego de ver unas páginas del periódico y enterarse de un fraude, de un asesinato, de una violación, de un robo, de un asalto a mano armada, de una explosión provocada…

Foto
Hacer daño de manera sistemática es un asunto biológico, no un tema que encaje en lo social, señala el especialista. En la imagen, un pitón real. El ejemplar nació hace un año en una tienda de reptiles. Tiene dos espinas dorsales. Tanto sus dos cabezas como el resto de su organismo funcionan de manera normal, dice su propietarioFoto Reuters

Las circuntancias pueden ser detonantes

Tras plantearse la pregunta de si los hijos de puta nacen o se hacen, el especialista llegó a la conclusión de que pueden nacer o hacerse. “Las circunstancias pueden detonarlo; un soldado asesino de hoy pudo ser un pacífico carpintero ayer.

Las hay de todas las edades y de cualquier sexo, condición social, económica o política, ocupación, color, raza y credo. Tienden a la corrupcioón y a los malos manejos de los bienes propios y ajenos; lo peor es que en el mundo hay cada vez muchos más.

Señaló que, de acuerdo con sus investigaciones, se trata de un asunto biológico (como lo es el sueño: la gente duerme en México, China y Francia) y no de un tema que encaje en lo social (los mexicanos hablan español, los chinos, chino, y los franceses, francés), por lo que esas personas pueden estar en cualquier rincón del planeta.

Cereijido reiteró que en esas personas el afán por causar daño al próximo, desde siempre, es mucho más que un comportamiento cultural o sicológico. Responde a pautas que permiten un estudio de la maldad desde el punto de vista biológico.