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Salud y alimentación, entre las carencias de los mayores de 65 años

En pobreza, ocho de cada 10 ancianos en el país: Coneval

Más de un millón y medio de adultos mayores sufren maltrato: experta

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Activistas de Amnistía Internacional se manifiestan afuera de la Secretaría de Relaciones Exteriores para exigir medidas contra la pobreza en MéxicoFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de agosto de 2011, p. 16

Sólo dos de cada 10 adultos mayores de 65 años viven sin carencias y con ingresos suficientes para no caer en pobreza, reportó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Esto significa que únicamente 17.3 por ciento de esta población –1.3 millones– es la que no es pobre ni vulnerable.

En su informe 2010 el organismo detalló que el resto de ancianos viven con alguna carencia. Hay 3.5 millones en pobreza (45.7 por ciento) y en promedio padecen 2.4 privaciones, que pueden ser de salud, seguridad social, calidad o servicios de la vivienda, educación y alimentación, informó el Coneval.

De esta población en pobreza, 36 .6 por ciento (2.7 millones) están en situación moderada y 10.1 (800 mil) viven en pobreza extrema, con 3.7 carencias en promedio. Además, hay otro 31.4 por ciento de mexicanos de más de 65 años que son vulnerables y sufren dos carencias, y 77.1 por ciento (5.9 millones) tienen al menos una privación social.

De estos indicadores que mide el Coneval para determinar la pobreza, en seguridad social –acceso a pensiones– reportó que tres de cada 10 adultos no cuentan con ella, esto es, 28.2 por ciento (2.2 millones).

En comparación con 2008, en 2010 hubo una disminución de la población que carecía de servicios de salud, ya que el porcentaje pasó de 33.8 a 26.3 por ciento, pero aún son 2 millones de personas las que no los tienen.

La educación se mantiene como la carencia de mayor rezago, aunque disminuyó de 68.5 a 66.2 por ciento, pero en cantidad de personas pasó de 4.9 a 5.1 millones.

Respecto al acceso a la alimentación, en 2010 se reportaron 1.6 millones de mexicanos de este grupo de edad que no tuvieron acceso suficiente a ella, y aquí también se dio un incremento, ya que pasó de 19.3 por ciento en 2008, a 21.4 el año pasado.

Para resolver sus privaciones, los adultos mayores buscan trabajar, pero enfrentan mayores obstáculos de acceso a empleos de calidad que el resto de la población. La crisis económica ha llevado a las personas de 60 o más años a ubicarse en empleos de jornadas incompletas o en labores que superan las 48 horas semanales, pero con una remuneración que no supera los dos salarios mínimos, indica el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos.

Ejemplo de esto es que en la Expo que realizó en junio pasado el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), con el apoyo de empresas, ofreció mil 250 plazas a esta población, las cuales eran de telefonistas, secretarias, vendedores, personal de limpieza, médicos y abogados, para lo cual les pedían perfiles de estudios básicos, técnicos y profesionales con sueldos que iban del mínimo hasta 15 mil pesos al mes.

Otro problema que enfrentan los ancianos es la violencia, ya que el mismo Inapam reportó que con datos de 2006 se sabía que 16 por ciento de de los adultos mayores que contestaron una encuesta aplicada en el Distrito Federal confirmaron que habían padecido esta situación.

De acuerdo con la investigadora María de Lourdes Centeno, quien en junio participó en un foro sobre adultos mayores, si se extrapola este porcentaje de 16 por ciento a escala nacional, estaríamos diciendo que en México más de un millón y medio de adultos mayores están sufriendo maltrato o abuso.

El organismo adscrito a la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) precisó que la Organización Mundial de la Salud considera que el maltrato al mayor es un acto único o reiterado que causa daño o aflicción a una persona mayor, y que se produce en cualquier relación donde exista una expectativa de confianza.

Detalló que, en su mayoría, los adultos mayores viven con un familiar y hay 6 millones de hogares que tienen a un anciano como jefe de familia. De ellos, 2.7 millones de hogares están compuestos por el adulto mayor jefe y sus hijos, y otros 2.2 millones los conforman el anciano, hijos y otros parientes. También hay un millón de hogares habitados por adultos mayores solos.