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Se realizó en Casa Lamm la mesa Afrodescendientes en México, una minoría poco reconocida

El Estado no reconoce a los afromexicanos; con los indígenas, son los más discriminados

Se desconoce el número de individuos de esta población, por tanto, no son tomados en cuenta, lamentaron especialistas de la Fundación Heinrich Böll, que organizó el encuentro

Arturo Jiménez
 
Periódico La Jornada
Lunes 8 de agosto de 2011, p. a11

Hacen falta investigaciones y encuestas que ayuden a hacer visible a la población afromexicana, a fin de contar con mayor y mejor información, además de políticas públicas, trabajo legislativo, campañas educativas, de concientización, mucho mayor participación ciudadana y el acotamiento del tono de discriminación que muchas veces se maneja en los medios de comunicación, sobre todo las televisoras comerciales.

Esos son algunos de los planteamientos de la mesa redonda Afrodescendientes en México, una minoría poco reconocida, organizada por la Fundación Heinrich Böll en la Casa Lamm, en el contexto del Año Internacional de los Afrodescendientes, decretado por la Organización de las Naciones Unidas.

La primera en hablar fue Ingrid Spiller, directora regional de dicha fundación para México, Cetroamérica y el Caribe, quien dio la bienvenida y dijo que los indígenas y afromexicanos son los más discriminados en el país.

Moderados por Margarita Castro, coordinadora de programas de la Fundación Heinrich Böll, recordó que México tuvo el primer presidente afrodescendiente, Vicente Guerrero, y eso no es reconocido por la historiografía oficial.

María Elisa Velázquez, antropóloga mexicana y presidenta del Comité Científico Internacional de la Ruta del Esclavo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, hizo un recuento histórico y recordó que los africanos comenzaron a entrar a México desde la llegada de los españoles, en el siglo XVI, pero que fue a partir de la drástica caída demográfica de la población indígena cuando se empezaron a traer de manera masiva como fuerza de trabajo esclavizada.

Durante casi 300 años llegaron a todo el país, vía Acapulco y Veracruz, alrededor de 250 mil esclavos negros, agregó, cifra muy elevada si se considera que a Estados Unidos fueron llevados el doble: medio millón.

¿Qué pasó con todos ellos?, se preguntó Velázquez. Se mezclaron con la población indígena, pues con ésta no se permitía la esclavitud, y así los afromexicanos nacían libres, lo que no pasó en países como Estados Unidos y Brasil.

Sí había discriminación, pero también posibilidades de un intenso mestizaje, destacó la especialista, para quien los afrodescendientes no son una minoría, ni está de acuerdo con la idea de la tercera raíz. En muchos lugares de México son la primera o la segunda raíz, como en ciertas zonas de Guerrero y Veracruz.

Wilner Metelus, de origen haitiano y presidente de la asociación civil Comité Ciudadano de Defensa de los Naturalizados Afromexicanos, dijo que el Estado mexicano no reconoce a la raza negra, pese a que participaron en la Independencia y la Revolución. Aunque ese Estado, precisó, también regatea sus derechos a los pueblos indígenas, que son la población originaria.

La Constitución dice que todos los mexicanos tenemos el mismo derecho, pero eso es falso, porque hay mucha desigualdad y discriminación, consideró Metelus, y dijo que es el momento de crear una armonía entre todas las razas en el mundo, y México debe participar en ello. También es fundamental, resaltó, mayor participación de la sociedad civil del país.

Israel Reyes Larrea, presidente de la asociación civil África, con presencia en la Costa Chica de Oaxaca, que participa en la lucha por el reconocimiento constitucional de los derechos del pueblo negro, coincidió con la afirmación de que la visión oficial ha borrado el transcurrir y aportes del pueblo negro en México, lo que a su vez propicia que éste y la ciudadanía en general los desconozcan.

Ello provoca, agregó, que se aborde el tema en función no de su historia, sino de la melanina y se diga, por ejemplo: Yo estoy negro, pero aquél está más.

Daniel Ponce Vázquez, director general adjunto de Vinculación, Programas Educativos y Divulgación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, preguntó por qué es poco visto el pueblo afrodescendiente en México. Respondió que por la visión dominante que impone la idea de homogeneidad sobre la de diversidad.

Ponce Vázquez refirió como ejemplo que la historia nacional ha blanqueado a Vicente Guerrero, e incluso le puso patillas para quitarle su perfil de afromexicano.

Por las encuestas se sabe cuántos musulmanes, judíos o menonitas hay en México, dijo, pero no se considera que existe medio millón de afrodescendientes. Ello tiene consecuencias negativas, agregó, pues al estar invisibilizados no son tomados en cuenta, por ejemplo, para las políticas públicas y los programas sociales.

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