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Danzas, desfiles y comida enmarcan el inicio de la recolección de uvas para producir el vino

Tradición de 5 siglos, la fiesta de la vendimia en Parras, Coahuila

Es una oportunidad para reunir a los familiares que por trabajo o estudio han emigrado, dicen pobladores

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Los danzantes bajan trotando el cerro de La Cruz hasta llegar al casco de la hacienda San Lorenzo, donde los esperan las fogatas, alrededor de las cuales bailarán durante horasFoto Miguel Reyna
Leopoldo Ramos
Corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 14 de agosto de 2011, p. 28

Parras de la Fuente, Coah., 13 de agosto. Por la noche los danzantes bajan a trote el cerro de La Cruz. Iluminan su paso con antorchas en mano hasta llegar al casco de la hacienda San Lorenzo, donde un jardín de sabinos y nogales los espera con las fogatas alrededor de las cuales bailarán durante horas.

El son de los tambores anuncia el momento de la recolección de las uvas para producir el vino que maridará las viandas de los patrones. La procesión les permite agradecer a la virgen de San Juan por la salud y el trabajo y aprovechan para encomendar al santo la suerte de tener una buena cosecha.

Con el sol del siguiente día los peones y las vendimiadoras aplastan descalzos el fruto hasta extraer el jugo que durante meses se fermentará en las barricas de roble hasta convertirse en vino blanco y morapio.

Cada año, entre el primer viernes y el segundo domingo de agosto se desarrolla en este municipio del sureste de Coahuila la Feria de la Uva dentro de la cual se representa la vendimia como ocurría hace cinco siglos.

La historia cuenta que en 1574 la Colonia estableció en este valle la misión Santa María de las Parras. Dos décadas después, en 1597, don Lorenzo García, uno de los primeros pobladores, consiguió el permiso del rey Felipe II de España para construir la hacienda que desde entonces lleva su nombre, donde plantó viñedos para producir vino y brandy.

La elevación del terreno, superior a mil 500 metros sobre el nivel medio del mar, permitió a don Lorenzo obtener vinos de calidad, pero en 1699 el rey le ordenó producir solamente para la curia, limitante que terminó en 1810 con la Guerra de Independencia.

La Casa Madero

Durante el imperio la propiedad fue explotada por empresarios franceses y en 1893 la adquirió Evaristo Madero González, abuelo de Francisco I. Madero. El nuevo dueño trajo de Francia variedad de cepas, modernos alambiques, barricas y enólogos con lo que Vinícola San Lorenzo creció hasta convertirse en Casa Madero, la empresa productora de vino más antigua de América Latina que ahora es propiedad de la familia Milmo Garza.

En este oasis la Feria de la Uva se desarrolla desde hace 63 años. La fiesta empieza con la coronación de la reina y entre la noche del 9 y la mañana del 10 de agosto se representa la vendimia amenizada con grupos de danzantes de la localidad.

La fiesta de la vendimia consiste en honrar al santo patrono de la hacienda, San Lorenzo, con danzas tlaxcaltecas que se realizan el 9 de agosto por la noche. Al día siguiente se hace un desfile en el que participan la reina, la princesa de la feria, el dios Baco, las vendimiadoras y representantes de asociaciones de charros. Es un desfile que viene desde la plaza del pueblo hasta la hacienda y termina con la representación de la molienda como antiguamente se hacía, explicó Imelda Quintana, de la oficina promotora municipal de turismo.

La separación de clases

Tras cinco siglos también se mantiene la separación de clases, pues mientras los patrones se concentran en lo alto, sobre la explanada del templo de la hacienda, abajo el pueblo aplaude y vitorea la representación y recibe como recompensa parte de la cosecha.

Desde hace 63 años la reina de la feria se descalza y empieza la molienda, como ocurría cuando la vitivinicultura inició en la región. Los matlachines se encargan de lo suyo. Cada grupo tiene su manera de danzarle a la virgen y a San Lorenzo a quien se le pide cosecha fértil, uvas de calidad para producir buen vino y ventas adecuadas para que la empresa garantice sus ingresos y mantenga las fuentes de empleo. Los danzantes son remunerados con cajas de vino.

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La reina de la feria machaca la uva, como ocurría cuando la vitivinicultura inició en la región, hace 63 añosFoto Miguel Reyna

Es bueno danzarle a San Lorenzo y a la Virgen de San Juan para que tengamos salud en la familia; con pedirle danzando, ser devoto y no hacer nada malo nos va bien. Danzando me siento feliz, le danzo a los santos, pero más a la virgen de Guadalupe y a la Virgen de San Juan, aseguró Israel Martínez Vaquera, alumno de secundaria que desde hace cinco años forma parte del grupo de matlachines del templo Ojo de Agua.

–¿Qué sientes cuando danzas? –se le preguntó a su compañero Cristian García Hernández, de ocho años.

–Mucha alegría. Danzo para la virgen, le pido que me ayude en la escuela y danzo para decirle lo mucho que la quiero.

–¿Es difícil aprender?

–Al principio sí, pero echándole ganas y con fe se aprende rápido.

La Feria de la Uva reúne a los pobladores con los familiares que por motivos de trabajo o estudio han emigrado.

Tenemos mucho turismo familiar, es cuando la gente que sale de Parras regresa con sus papás y sus abuelos a visitarlos y por lo general en agosto las familias grandes hacen reuniones familiares, son fiestas muy grandes, de cien o 200 personas de una misma familia que vienen de toda la República, señaló Imelda Quintana.

Es el caso de la familia Martínez. Doña Regina, la matriarca, se preparó durante semanas para recibir a sus cinco hijos y 25 nietos a quienes no ve desde las fiestas de hace dos años.

Aquí preparamos la casa, las habitaciones para que todos quepan, limpiamos el patio porque ahí es donde nos reunimos todos a comer. Entre todas las mujeres cocinamos a diario y por la noche los muchachos se encargan de la cena, casi siempre carne asada.

Las familias parrenses también se reúnen a lo largo de la acequia paralela a la carretera que comunica al municipio con la autopista Saltillo-Torreón; instalan campamentos y cocinan en improvisados fogones. Por la noche se aislan del frío en tiendas de campaña y durante el día esquivan los rayos del sol bajo la sombra de los nogales.

600 hectáreas de viñedos

En Parras de la Fuente hay más de 600 hectáreas de viñedos y si bien la mayor parte de los cultivos son de Casa Madero, existen otras vinícolas comerciales, como Bodegas Rivero González y la Hacienda El Perote, además de pequeñas fábricas que ofrecen vino de calidad.

Hay vinícolas de vinos generosos que son más caseros, de producción familiar, como Vinos Fuantos o Bodegas del Vesubio y entre todas generan la riqueza que tiene Parras de la Fuente en materia de vino, señaló Quintana.

Dentro de la Feria de la Uva los visitantes pueden participar de carreras de caballos, juegos mecánicos y consumir antojitos regionales, como tacos de carne asada a las brazas, asado de boda, gorditas rellenas de diferentes guisados y por su puest beber mucho vino.

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