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Cuestión de nación, no de raza, el trasfondo de la violencia, afirman los organizadores

Protesta en Londres exige justicia por la muerte de británico durante disturbios

Los verdaderos saqueadores son los bancos y Culpen a los tories y no a nuestros hijos, los lemas

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Una empleada de una tienda del barrio londinense de Clapham retira los destrozos que dejaron los saqueadores la semana pasadaFoto Ap
The Independent, Pl, Afp, Dpa y Reuters
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de agosto de 2011, p. 21

Londres, 13 de agosto. Cientos de personas marcharon por las calles del suburbio londinense de Tottenham, una semana después de que iniciaron los disturbios en Gran Bretaña, para pedir justicia por la muerte de Mark Duggan y quejarse por la situación económica y social. Los verdaderos saqueadores son los bancos, Culpen a los tories (conservadores), no a nuestros hijos, o Denle a nuestros hijos un futuro, fueron algunos de los lemas que se escucharon durante la protesta, que concluyó con una asamblea de ciudadanos.

Según el periódico español El Mundo, durante la manifestación los asistentes dejaron en claro que la violencia no es el medio para llegar a nada y menos a los que ellos piden: una revolución.

El acto arrancó con un alegato en que los organizadores subrayaron que el trasfondo de todo lo sucedido en días anteriores es una cuestión de nación, no de raza.

Sus quejas no son sólo económicas, de cohesión social, de recortes de prestaciones sociales, sino de representación y de pertenencia a un sistema del que no se siente parte la mayoría del tiempo.

Ellos nos estigmatizan, ellos obligan a nuestros jóvenes a identificarse varias veces al día por la calle, ellos han provocado una crisis que no vamos a pagar nosotros, dijeron algunos ciudadanos.

Vengo de Alemania y quiero darles las gracias por su revolución, una revolución que se inició en Medio Oriente y que ya está en Occidente. Sabemos quiénes son los responsables de esto: la violencia policial y el gobierno. Lo que la gente necesita es trabajo, declaró uno de los manifestantes.

Ésta no fue la única protesta vecinal para hacer visibles las carencias e injusticias que sufren sus habitantes, en el barrio de Peckham, varios kilómetros al sur de Tottenham, donde también hubo incidentes violentos cuando los jóvenes de la compañia de teatro local lanzaron el martes una iniciativa. En uno de los aparadores de una tienda cubierto por tablones, sugirieron a los paseantes que escribieran por qué amaban Peckham.

Para el jueves el tablón ya estaba tapizado con recados escritos con en papeles de colores. Peckham es mi hogar, Dejen de prender fuego a mi ciudad, Cambio, Más oportunidades para la gente joven, Menos Dios y más educación o Yo vivo aquí, nosotros vivimos aquí, más amor y armonía entre las culturas y las razas en paz, fueron algunos de los mensajes expresados por los vecinos.

George Osborne, ministro de Finanzas británico, reconoció que los disturbios en Gran Bretaña reflejan profundos problemas sociales, y explicó que algunas comunidades han sido excluidas de la vida económica del país e ignoradas por demasiado tiempo.

Sus comentarios coinciden con las observaciones de Bill Bratton, el ex jefe de la policía de Los Ángeles, Nueva York y Boston, que asiste a la policía británica en la tarea de resolver las protestas violentas de la semana pasada, a instancias del primer ministro David Cameron, lo que ha suscitado protestas de la seguridad local.

Cameron aseguró que los disturbios eran criminalidad pura y dura y planea hacer más visible a la policía en los barrios a pesar del recorte de 2 mil millones de libras esterlinas al presupuesto para las fuerzas del orden.

Bratton opinó que las comunidades no pueden asumir solas este problema y que la solución tiene que venir de la sociedad en general y no sólo de la policía.

En tanto, para Ed Miliband, jefe del opositor Partido Laborista, los recortes de servicios sociales y su deficiente gestión contribuyeron al estallido de conflictos en Gran Bretaña, donde el número de desempleados asciende a 2.5 millones de personas, en su mayoría jóvenes.

También vinculó los saqueos a la crisis financiera y al escándalo de las escuchas ilegales del grupo de prensa de Rupert Murdoch, que según él ilustran un clima de irresponsabilidad y egoísmo, a la vez que invitó a la sociedad a hacer un examen de conciencia.

Elijah Kerr, el ex jefe de una de las pandillas callejera más temidas de Londres convertida en una organización de ayuda a los jóvenes, dijo que los disturbios no fueron planeados por las bandas, sino que son el resultado de la acumulación de frustración entre jóvenes que crecieron en bloques de viviendas sombríos y con pocas esperanzas.

En tanto, la policía británica planea instalar pantallas, en los ocho partidos de la segunda jornada del torneo de futbol del próximo sábado, que muestren fotos de los sospechosos de haber cometido actos de rapiña y violencia.

Por otra parte, el gobierno iraní organizó una protesta ante la embajada británica en Teherán contra lo que considera salvaje agresión de la policía de Gran Bretaña contra los manifestantes, donde según medios estatales, los estudiantes se manifestaron en solidaridad con los británicos oprimidos.

Hasta el momento, más 2 mil 275 personas han sido detenidas por los disturbios y se han dictado más de mil sentencias en tribunales de Londres y Manchester.

No obstante, la mitad de 2 mil 8 adultos encuestados por ComRes y el periódico The Independent, deploró la actuación del primer ministro conservador durante la crisis, y ese mismo 50 por ciento no cree que Gran Bretaña pueda hacer frente a la seguridad que requerirá la organización de los próximos Juegos Olímpicos de 2012.