20 de agosto de 2011     Número 47

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

AGENDA RURAL

Evento: 3° Foro Indígena Nacional para el Desarrollo Sustentable en Defensa de la Biodiversidad y el Medioambiente. Organiza: Central de Organizaciones Campesinas y Populares (Cocyp). Fecha: Del 18 al 21 de agosto de 2011. Lugar: Parque Temático Takilhsukut, en Papantla, Veracruz. Hora: 9:00 horas. Informes: pueblosindigenasdemexico@ gmail.com

Evento: Cocina saludable. Organiza: Grupo Atlahuilli, con apoyo del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ). Fecha: Inicia el 22 de agosto. Hora: 9:30 a 12:00 horas. Lugar: CDC-Tláhuac. Calle Gabriel Ramos Millán, esquina con Av. Camino Real, San Juan Ixtayopan, Delegación Tláhuac. Informes: atlahuilli01@ yahoo.com.mx / (04455) 16569196.

Evento: Seminario “La transformación del sistema alimentario mexicano para garantizar el derecho a la alimentación”. Organiza: Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria (CEDRSSA). Fecha: Miércoles 24 de agosto de 2011. Hora: A partir de las 9:30 horas. Lugar: Instalaciones de la Cámara de Diputados. Informes: liza.covantes@ congreso.gob.mx / jesus.guzman@ congreso.gob.mx

Convocatoria: Educación para la Autonomía y Formación Política. Informes: cgarreola@gmail.com / cactusoaxaca@gmail.com Finales de agosto 2011 – finales de diciembre 2011. Lugar: Región Mixteca (comunidades indígenas mixtecas de Santa Cruz Mixtepec y Santos Reyes Tepejillo), estado de Oaxaca.

Libro: Marxismo, antropología e historia (y fi losofía). Coordinado por Miguel Ángel Adame Cerón. Editorial Navarra, 2011.

Libro: Aportes al debate del desarrollo en América Latina: Una perspectiva feminista. Norma Sanchís (Compiladora). Red de Género y Comercio: www.generoycomercio. org Esta publicación forma parte de un proyecto más amplio que contó con el auspicio de ONU Mujeres. WEB: http://cuadrivio.net/

La perspectiva geográfica

En el pensamiento xolocotziano

Jorge Duch Gary

Al maestro Efraím Hernández Xolocotzi (Xolo) se le ha distinguido como un renombrado botánico, etnobotánico, ecólogo, agrónomo, agroecólogo, y en sus últimos años, incluso, como un filósofo de la ciencia. Pocas veces se le ha reconocido su vocación de geógrafo, no obstante los numerosos trabajos que realizó, coordinó y dirigió en los campos de la geobotánica, la biogeografía, la agroclimatología y la agricultura regional.

Hoy se considera apropiado destacar este aspecto, porque en la actualidad se ha ido perdiendo, poco a poco el interés por ubicar los temas y objetos de estudio en los ambientes concretos donde los fenómenos agrícolas ocurren. Entonces es importante recuperar esa enseñanza xolocotziana fundamental, que consiste, parafraseando al propio maestro, “en pararse frente a los referentes empíricos y preguntar, ¿qué ves?”.

Hay que destacar que en la gran mayoría de sus trabajos de investigación, o en su práctica docente, incluso al referirse a temas específicos de la etnobotánica y de la agricultura tradicional, la sensibilidad geográfica del maestro es un hecho probado. La perspectiva geográfica xolocotziana se destaca en sus variadas publicaciones, de las cuales se recuperan cuatro diferentes niveles de percepción de una realidad estudiada, a saber:

• Elemento referencial
• Objeto de estudio parcial
• Objeto de estudio central
• Reflexión teórico-metodológica

Como ejemplo, en su trabajo Exploración etnobotánica y su metodología, realizado en Colombia entre 1969 y 1970, en el prólogo, el maestro escribe:

“Silenciosa o conversando en voz baja, sola o en pequeños grupos, la gente de campo, baja y de tez oscura, va llegando con paso ligero de todas las direcciones, el día de plaza en San Agustín, Huila1”.

Y en el correspondiente pie de página, en apretada síntesis, describe la localidad de la siguiente manera:

“1. San Agustín, Departamento de Huila, Colombia; 1 300 msnm, temperatura media anual 18o C, precipitación media anual 2000 mm; cerca de la margen derecha del río Magdalena, zona de Piedmont, con fuertes declives y barrancos; suelos rojos.”

Y en otro pasaje del mismo trabajo complementa su descripción como sigue:

“También llegué al Estrecho, barranca donde el río Magdalena pasa zumbando entre dos estratos de basalto a no más de dos metros entre sí, en su caudaloso viaje a través de Colombia, formando el Valle del Magdalena hasta desembocar en el Mar Caribe.”

En estos primeros ejemplos, no obstante lo breve de la referencia, el lector puede recrear en el imaginario el condicionamiento ambiental donde el maestro ubica el mercado de la población colombiana de San Agustín y su entorno, como parte de su más amplio y conocido estudio etnobotánico.

Si bien es cierto que el maestro Xolo percibía la geografía de manera por demás natural, también lo es el hecho de que la inclusión de esta información en sus trabajos de investigación no la asumía solamente como un acto voluntario o espontáneo. Siempre aconsejaba incluir como parte de la práctica investigativa, una vez establecido el problema a estudiar, la ubicación en espacio, tiempo y cultura.

“Ubicarse en espacio se refiere a precisar el área de distribución y las condiciones ecológicas limitantes (...)

“Esto consiste en marcar en un mapa los puntos donde se ha registrado el cultivo (bajo estudio) en la literatura científica, la agronómica y la botánica (...)”

A esta argumentación, puede agregarse que en la actualidad muchos de los trabajos de investigación agrícola consideran que el área geográfica es únicamente el escenario donde el objeto de estudio (las plantas, los animales, los sistemas agrícolas...) hace acto de presencia. Bajo esta visión reduccionista, se da por descontado que el ámbito geográfico, en los términos que planteó siempre el maestro Xolo, sea parte de la obra y no sólo la escenografía. En efecto, son muchos y muy variados los personajes que protagonizan la obra llamada “agricultura”: el agua, los suelos, los vientos, la radiación solar, la luz, las heladas, la biota... Además, todos ellos cambian de vestuario y de guión dependiendo, entre otros factores, de la posición geográfica (latitud, longitud y altitud) de las áreas de estudio.


Reunión del Dr. Hernández Xolocotzin, 1968

Y también, en torno al análisis regional de la agricultura, el grupo académico del programa de Tecnología Agrícola Tradicional (TAT) que dirigió durante más de 15 años el maestro Xolo, realizó en 1982 un espléndido, bien documentado y por demás ordenado trabajo sobre el desarrollo histórico del concepto de región. Para muestra, bastan algunos textos recuperados de la obra, unos de reflexión inicial y otros conclusivos:

“A la comprensión integral de la relaciones entre la sociedad y la naturaleza, ha contribuido grandemente la geografía, misma que ha sido definida por el geógrafo francés Pierre George (1979) de la siguiente manera:

“La geografía es...

Y se transcribe en el trabajo la citada definición; los autores continúan enseguida con otra reflexión al respecto:

“La geografía se ha esforzado en caracterizar por una parte a las regiones, es decir, a los espacios homogéneos en lo que concierne a sus rasgos dominantes, ya sean de orden físico-biológico, del orden etnocultural o del orden económico, dando lugar a la geografía regional y al estudio de las relaciones a mayor escala...”

Y entrando ya en materia, plantean lo siguiente:

“En este escrito se analiza sucintamente el desarrollo histórico de los estudios regionales en los últimos dos siglos y su aplicación en México (particularmente en la agricultura), con el propósito de contribuir a reorientar la enseñanza y la investigación agrícola.”

A manera de conclusiones expresan sus opiniones finales:

“La agricultura puede estudiarse en unidades con diferente dimensión social: la parcela, la unidad de producción, la comunidad, la región o la nación, las cuales se integran y se subordinan jerárquicamente.

“En ese sentido, consideramos que la región es la unidad de estudio mínima en la cual se puede estudiar el proceso de producción global; es decir, el ciclo completo de la producción inmediata, la distribución, la circulación y el consumo de las mercancías, así como la reproducción del proceso en su conjunto.”

Para concluir, vale la pena comentar dos de las enseñanzas del pensamiento xolocotziano respecto de la geografía:

Pensar geográficamente contribuye a ampliar el conocimiento de los factores ambientales bajo estudio en un momento determinado, y no únicamente por la certidumbre que brinda la ubicación espa cial, lo que no es poca cosa.

El espacio geográfico es, mientras los invernaderos no prescindan de soportes terrenales, condición de existencia de la agricultura, los recursos naturales, los componentes ambientales, los ecosistemas, los mercados agrícolas…


Paulo Freire:
¿Extensión o comunicación?

* *

“No s parece que la acción extensionista implica, cualquiera que sea el sector en que se realice, la necesidad que sienten aquellos que llegan hasta la ‘otra parte del mundo’, considerada inferior, para, a su manera, ‘normalizarla’. Para hacerla, más o menos semejante a su mundo.

De ahí que, en su campo asociativo, el término extensión se encuentra en relación significativa, con transmisión, entrega, donación, mesianismo, mecanicismo, invasión cultural, manipulación, etcétera.

“Y todos estos términos envuelven acciones, que transformando al hombre en una casi ‘cosa’, lo niegan como un ser de transformación del mundo. Además de negar, como veremos, la formación y la constitución de conocimientos auténticos. Además de negar la acción y la refl exión, verdaderas, a aquellos que son objetos de tales acciones.

“Se podría decir que la extensión no es esto; que la extensión es educativa (...) De este análisis se desprende, claramente, que el concepto de extensión no corresponde a un quehacer educativo liberador. Con esto, no queremos negar al agrónomo, que actúa en este sector, el derecho de ser un educador-educando con los campesinos educandos-educadores. Por el contrario, porque precisamente estamos convencidos de que éste es su deber, de que ésta es su tarea, tarea de educar y de educarse, no podemos aceptar que su trabajo sea rotulado con un concepto que lo niega.”

* *

“Ni a los campesinos ni a nadie, se persuade, o se somete, a la fuerza mítica de la propaganda, cuando se tiene una opción liberadora. En este caso, se les problematiza su situación concreta, objetiva, real, para que, captándola críticamente, actúen también críticamente sobre ella.

“Este sí es el trabajo auténtico del agrónomo como educador, del agrónomo como especialista, que actúa con otros hombres sobre la realidad que los mediatiza.

“No les cabe, por lo tanto, desde una perspectiva realmente humanista, extender sus técnicas, entregarlas, prescribirlas; no les cabe persuadir, ni hacer de los campesinos el campo propicio para su propaganda.

Como educador, se rehúsa a la ‘domesticación’; su tarea corresponde al concepto de comunicación, no de extensión.”

* *

“Este es uno de los equívocos implícitos en algunas tentativas realizadas en el sector de la organización y del desarrollo de las comunidades, como también de la llamada ‘capacitación de líderes’. El equívoco de no ver la realidad como totalidad. Equívoco que se repite, por ejemplo, cuando se intenta la capacitación de los campesinos con una visión ingenua del problema de la técnica. Esto es, cuando no se percibe que la técnica no aparece por casualidad; que la técnica bien acabada o ‘elaborada’ tanto como la ciencia, de la cual es una aplicación práctica, se encuentra, como ya afi rmamos, condicionada históricosocialmente. No hay técnica neutra, asexuada.

“Por otro lado, el conocimiento de los campesinos, de naturaleza ‘experiencial‘, se encuentra igualmente condicionado.”

* *

“El papel del educador no es ‘llenar’ al educando de ‘conocimiento’ de orden técnico o no, sino proporcionar, a través de la relación dialógica educador-educando, educando-educador, la organización de un pensamiento correcto en ambos.”

* *

“En el momento en que un asistente social, por ejemplo, se reconoce como ‘el agente del cambio’, difícilmente percibirá esta obviedad: si su empeño es realmente educativo liberador, los hombres con quienes trabaja no pueden ser objetos de su acción. Son tan agentes de cambio como él. De lo contrario, no hará otra cosa que conducir, manipular, domesticar. Y si reconoce a los demás como agentes de cambio tanto como él mismo, ya no es el agente y la frase pierde su sentido.

“Este es el dilema frente al cual el agrónomo extensionista debe mantenerse lúcido y crítico. Si transforma sus conocimientos especializados, sus técnicas en algo estático, materializado, y los extiende, mecánicamente, a los campesinos, invadiendo indiscutiblemente su cultura, su visión del mundo, estará de acuerdo con el concepto de extensión, y estará negando al hombre como ser de decisión. Si por el contrario, lo afi rma a través de un trabajo dialógico, no invade, ni manipula, ni conquista; niega, entonces, la comprensión del término extensión.” Si por el contrario, lo afi rma a través de un trabajo dialógico, no invade, ni manipula, ni conquista; niega, entonces, la comprensión del término extensión.” (Las cursivas y comillas son del texto original.)

¿Extensión o comunicación?
La concientización en el medio rural Extractos, tomados de la tercera edición de Siglo Veintiuno Editores, México, 1975.