Opinión
Ver día anteriorViernes 9 de septiembre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Astillero

El Padrino pasea

Frente Amplio Salinista

La doctrina Rizzo

Cordero deja el paquete

Julio Hernández López
P

or si hubiese alguna duda de que ha decidido asumir un rol estelar en el proceso que desembocará en los comicios de 2012, Carlos Salinas de Gortari paseó ayer en aguas de Monterrey con el aporreado gobernador priísta de Nuevo León, Rodrigo Medina. Allí, en zona de guerra, dio seguimiento a la agenda de control de daños relacionados con el narcotráfico que un día antes había inaugurado con la defensa del atribulado Felipe Calderón ante los ataques del siempre deslenguado Vicente Fox. Ya encarrerado, en su segundo día consecutivo de activismo, propuso crear una suerte de Frente Amplio Salinista para conseguir lo que es la principal bandera electoral del priísmo peñanietista en busca de Los Pinos: la restitución de la paz en las calles y la erradicación de extorsiones, secuestros y demás productos violentos de la etapa calderonista.

Salinas pretende reinstalarse en el escenario público luego que anteriores intentos hubiesen generado tal rechazo y protestas que hubo de regresar a su retiro a medias del que solamente salía para dar conferencias y participar en actos de audiencia controlada. Ahora, el sonriente ex mandatario cree que le es posible colarse sin problemas en la ola de discutible esperanza popular que estima que la reposición del PRI en el poder permitiría corregir con rapidez el desastre actual, sobre todo en cuanto a negociar o coordinar desde un poder de pragmatismo extremo el gran negocio de las drogas que durante los gobiernos de tres colores fluía con orden y entendimiento plenos, como lo reconoció con cruda sinceridad el ex gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo, en febrero del presente año ante estudiantes de la Universidad Autónoma de Coahuila, en Saltillo.

Durante los gobiernos priístas, confesó Rizzo, “de alguna manera se tenía resuelto el problema del tránsito (de los estupefacientes), pero había un control y había un Estado fuerte y un presidente fuerte, y una procuraduría fuerte, y había un control férreo del Ejército (...) De alguna manera les decían: ‘Tú pasas por aquí, tú por aquí, tú por aquí’, pero no me toques estos lugares (...) Lo que cuentan los viejos es que había un control desde el gobierno. El Ejército controlaba (...) Lo que controlaban los gobiernos priístas era que ese tráfico no perturbara la paz social”.

Acogido a la doctrina Rizzo, el ansioso Carlos pretende beneficiarse de la sombría estampa corleonesca que le acompaña. Un Padrino recorriendo el país para negociar, arreglar y reordenar. Los poderes maléficos que en el pasado constituían su estigma, hoy serían el arcón de instrumentos aceptables para enmendar la tragedia felipista. Para que la cuña apriete, ha de ser del mismo palo. Por ello el Padrino ha expedido certificado de solidaridad y protección al deficiente Felipe, ha ido a Monterrey a pasearse significativamente con el gobernador al que el panismo calderonista pide renunciar y ha anunciado que emprenderá una campaña de respuesta a López Obrador al que ahora cree ver en tal desventaja que le devuelve el mote de innombrable.

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ASUETO DESPUÉS DEL RECESO. La plenaria de la Cámara de Diputados que debía realizarse este jueves fue suspendida por la falta de quórum. En la Cámara de Senadores ocurrió lo mismo. Los legisladores regresaron la semana pasada de un receso de cuatro mesesFoto José Antonio Román

En la cerrada noche que vive el país es posible que muchos o algunos crean posible que una oscuridad comprobada, como la de Salinas de Gortari, pueda traer luminosidad, y que la vuelta a una paz social aceptable bien valga restituir esquemas de poder injustos. En esa hipótesis, el ex presidente será un viajero frecuente que irá dando adelantos de recomposición desde las elites para abrir paso al regreso del PRI al poder federal. También es posible que la carga personal de CSG, y su renovado activismo, resulten negativos para el partido de tres colores en general y en especial para el beneficiario de los afanes salinistas actuales, el desplazado Enrique Peña Nieto al que le van dejando las tareas escenográficas mientras su tutor y Padrino luce por el país el poder que cree recuperado.

Mientras tanto, el Presunto Precandidato Favorito, Ernesto Cordero, cumplía con el ritual que según extendidas versiones marcaría el final de su impropia dualidad como secretario de hacienda y activista de partido en busca de máxima postulación. Al entregar el paquete económico 2012, Cordero queda en condición de presumir en contienda panista interna, y eventualmente en la que libraría contra otros partidos, las ventajas fiscales y las asignaciones presupuestales que contiene el mencionado paquete, dotando a su escuálida campaña de proselitismo de banderas correspondientes a beneficios que seguramente se multiplicarán tácticamente en el primer semestre del año venidero, para crear una apariencia de bonanza que propicie votos para la continuidad de esa burbuja aunque apenas pasados los comicios nos alcance el futuro económico crítico tan advertido desde ahora.

Entregado tal paquete, Cordero quedaría en condiciones de encargarse de otro, el político-electoral en el que ha ido quedando en una inocultable situación deplorable, pues han declinado a la aspiración presidencial algunos panistas que tenían mejores porcentajes de intención de voto según las todopoderosas encuestas de opinión oficializadas, mientras el supuesto delfín calderonista se ha aferrado a esa precandidatura ínfima, incluso cometiendo el despropósito evidente de abandonar el barco hacendario en momentos de graves presagios adversos. En cuanto deje la secretaría a su cargo, si se confirman los abundantes vaticinios en ese sentido, Cordero deberá aplicarse a conseguir mejores calificaciones que las que hoy les han sido atribuidas a Santiago Creel, el único opositor interno al calderonismo, y Josefina Vázquez Mota, a quien se ha atribuido la condición de Plan B del ocupante de Los Pinos aunque, en días recientes, se ha insistido en que los ánimos felipistas han transitado del original Cordero, que no ha crecido políticamente, a la diputada federal con licencia que ha conseguido números interesantes en diferentes encuestas.

Y, mientras la discusión central sobre Marcelo Ebrard y su relación con el calderonismo y el reciente episodio con Martí Batres ha sido desplazada por un asunto de nóminas y relaciones personales, ¡feliz fin de semana!