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Pese a que la isla le negó el acceso a la prisión, el ex gobernador insiste en una entrevista

Bill Richardson se quedará en La Habana hasta hablar con Alan Gross, quien cumple condena

Se especula que sólo podría ser liberado a cambio de los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos

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El ex senador y ex mandatario estatal de Nuevo México (centro) arriba a una conferencia de prensaFoto Ap
Gerardo Arreola
Corresponsal
Periódico La Jornada
Sábado 10 de septiembre de 2011, p. 25

La Habana, 9 de septiembre. La visita de Bill Richardson a Cuba tomó hoy un giro insólito, cuando el ex gobernador de Nuevo México anunció que se quedará en la isla sin plazo fijo hasta entrevistarse con el prisionero estadunidense Alan Gross, a pesar de que el gobierno de La Habana le negó el acceso.

El político demócrata llegó el miércoles a La Habana, con la intención de abogar por la liberación de Gross, quien está sentenciado aquí a 15 años de prisión por distribuir equipos de comunicación entre particulares, como parte de un programa del gobierno de Estados Unidos.

Parecía una más de las misiones delicadas que ha realizado Richardson en el mundo durante décadas. Pero el pasado viernes dijo a la prensa que, durante una reunión de tres horas, el canciller cubano Bruno Rodríguez le informó que no iba a ser posible una entrevista con Gross.

Richardson explicó que había prometido a la esposa de Gross que visitaría al prisionero en La Habana. El ex embajador en Naciones Unidas describió a Gross, de 62 años, como un hombre enfermo y deprimido, y agregó: Estaré aquí hasta cumplir mi promesa con la esposa del preso.

Lo más importante para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba es la salida de Alan Gross, opinó Richardson, al mover los reflectores hacia el impacto político del caso, en línea con la evaluación de Washington. Espero antes de irme tratar de hacer progresos, añadió.

A mí me gusta la temporada de beisbol aquí en Cuba, así que no es problema quedarme, comentó Richardson. Pero si la broma se toma en serio, la sugerencia es de proporciones, pues la liga nacional se inicia en noviembre.

Richardson vino a título personal, pero con apoyo explícito y público del Departamento de Estado estadunidense. La familia de Gross también respaldó el viaje y expuso que era una respuesta a una invitación de La Habana.

Gross agotó sus recursos legales, por lo que su liberación depende sólo de una decisión política, cuya contrapartida tácita son los cinco agentes cubanos detenidos en Estados Unidos en 1998 y sentenciados, entre otros cargos, por conspiración para el espionaje, en un caso que para Cuba es también un obstáculo para distender el conflicto bilateral.

Para los cinco cubanos en Estados Unidos también se agotó la vía judicial, con la excepción de un último habeas corpus todavía pendiente, pero La Habana estima que la opción más sólida para que queden libres es una decisión del presidente Barack Obama.

Es poco probable que Washington y La Habana negocien un canje de manera expresa, pero en los años 70 ya efectuaron una liberación mutua de prisioneros, que Fidel Castro llamó en su momento gesto por gesto.