Opinión
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En el Chopo

Parménides, Rockdrigo y Sergio García

Javier Hernández Chelico
D

iecinueve de septiembre. Obituario ineludible para los chilangos en general y para la feligrecía rocanrolera en especial: tres egresados del curso avanzado de La Onda encontraron la finitud ese día y seguramente, donde se reunieron –y sin miedo al lugar común–, Parménides García Saldaña estará escribiendo la letra de un sentido blues; Rockdrigo, sin duda, le pondrá la música, y Sergio García lo filmará todo.

Por orden de desaparición, hay que mencionar al Par, uno de los mejores críticos de rock. Son memorables sus textos en revistas como Pop y Piedra Rodante. Como escritor, García Saldaña deja títulos como Pasto verde, El rey criollo, Mediodía, En la ruta de la onda y el libro póstumo que Parménides decía se llamaría El callejón del blues y que se publicó con el inicuo título de En algún lugar del rock. Para conocer un poco más al Parme, basta leer sendos textos, uno de José Agustín, en su libro Contra la corriente: “A Parménides, por lo general, lo veía en mi depto. Sus visitas podían ser verdaderamente gruesas, a todo volumen, chupes densos y rock todo el tiempo”. El otro aparece en ¡Ay vida, no me mereces!, de Elena Poniatowska. Parme murió en 1982.

Rodrigo Eduardo González Guzmán nació en Tampico; a finales de los setenta llegó al DF. En su andar conoció al catedrático de La Onda, Parménides; con él compartió lecturas y farras. Fue uno de los graduados del célebre Foro Tlalpan, que dirigía por Sergio García. Ahí adquirió el alias de Rockdrigo; ya con este nombre a cuestas, el autor de No tengo tiempo de cambiar mi vida, recorrió esta Vieja ciudad de hierro, urbe que fue su pasión, pero también su muerte. Como se recordará, Rockdrigo fue una de las víctima del sismo de 1985. En su 26 aniversario luctuoso se develará su escultura, creada por Alfredo López Casanova.

Sergio García cumple un año de habernos dejado. El 19 de septiembre del año pasado fuimos a Bruselas 18 al homenaje que año tras año se realiza en ese sitio en memoria de Rockdrigo; llegamos temprano y aún no había nadie. Entonces le hablamos a Sergio García, nombrado tesorero por la comisión a cargo de la escultura a Rockdrigo. Le hablamos por teléfono sin imaginar que a esa hora ya había fallecido. La historia de Sergio está llena de rock y cine: más de 100 producciones –murió a unos días de que se estrenara en la Cineteca su documental El cantar de los cantores. Entre sus títulos destacan la ya clásica Un toke de rock y ¿Por qué no me las prestas?, dedicada a (¡adivinaron!) Rockdrigo. El próximo 23 de septiembre, a las 19 horas, se realizará un homenaje a Sergio en el Sindicato de Directores (Félix Parra 130, colonia San José Insurgentes). A los tres los unía la amistad y ahora los une una fecha: 19 de septiembre.