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Animales aprenden de las consecuencias de sus acciones

Es un error tratar a las mascotas como si fueran humanos: Heiblum
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Para muchas personas la compañía de otras especies es esencialFoto Notimex
De la Redacción
 
Periódico La Jornada
Lunes 4 de diciembre de 2017, p. 36

Tratar de humanizar a los animales de compañía es un error, pues les exigen comportamientos que no son propios de su especie, señaló Moisés Heiblum, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM. No tiene caso integrar a perros o gatos a eventos y costumbres que no necesitan ni comprenden, porque son propios de los humanos.

El veterinario destacó que esta situación se ha vuelto más común actualmente, debido a que cada vez hay más personas sin hijos o familias que tienden a mitigar su soledad con animales, a los que proveen del afecto que no pueden brindar al no tener descendientes.

De esta forma los animales se convierten en parte fundamentales de la familia y se les integra a actividades propias de los humanos; esto es perjudicial para ambas partes, pues al pretender que se comporten como personas se deposita en ellos expectativas fuera de contexto que coartan su adecuado desarrollo.

Por ejemplo, si un perro está todo el tiempo con su dueño se crea apego excesivo y cuando no está, el animal puede sufrir de ansiedad por separación, que se manifiesta con ataques de pánico que lo motivan a destruir objetos, vocalizar, orinar y defecar dentro de la casa.

Al regresar y ver el desorden, el dueño piensa que el animal lo hizo en venganza por haberlo dejado solo, lo regaña y lo trata como si entendiera las circunstancias, cuando en realidad el perro está expresando ansiedad porque la figura que le aporta seguridad no está disponible, dijo.

En un comunicado de la UNAM, Heiblum explicó que los animales aprenden de las consecuencias de sus acciones. Los perros son verdaderos analistas del costo-beneficio de su conducta, así que si les reditúa, tratarán de repetirla.

Así, cuando el animal se sube al sillón es porque el dueño se los ha permitido sin establecer límites o reglas, pero si un día quiere bajarlo por la fuerza, el perro gruñe y muestra los dientes, amedrenta a la persona; entonces, el animal aprendió que de esa manera puede quedarse.