Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 18 de septiembre de 2011 Num: 863

Portada

Presentación

Bazar de asombros
Hugo Gutiérrez Vega

El diario de Petrini
Orlando Monsalve

Escucha a los niños
Takis Varvitsiotis

Tres poemas
Nebojsa Vasovic

Germinar de la mirada
Ricardo Venegas entrevista
con Guillermo Monroy

Tradiciones que no se
han de cuestionar

Alessandra Galimberti

Raúl Flores Canelo y
el Ballet Independiente

Norma Ávila Jiménez

¡Indígnense!
Stéphane Hessel

Hessel y su siglo
Luis Tovar

Columnas:
La Casa Sosegada
Javier Sicilia

Las Rayas de la Cebra
Verónica Murguía

Bemol Sostenido
Alonso Arreola

Cinexcusas
Luis Tovar

Corporal
Manuel Stephens

Mentiras Transparentes
Felipe Garrido

Al Vuelo
Rogelio Guedea

La Otra Escena
Miguel Ángel Quemain

Cabezalcubo
Jorge Moch


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

Manuel Stephens

The Legacy Tour

Merce Cunningham fue un artista que siempre se adelantó a su tiempo y podría considerársele como el último representante de las vanguardias. Para Cunningham bailar era un acto de profundo amor, ya que “no te da nada a cambio, no hay manuscritos que guardar, pinturas que colgar en las paredes y quizá en los museos, no hay poemas que imprimir y vender, no te da más que ese breve momento en que te sientes vivo”. El coreógrafo, junto con el compositor John Cage, su compañero de vida, radicalizaron la visión tradicional de la danza que, entre otras cosas, propugna el maridaje indisoluble entre movimiento y música, pero también la independencia entre ambas. Cunningham establece que la música y la danza pueden ocurrir en el mismo tiempo y espacio, pero deben ser creadas por separado, lo que constituye una ruptura con los paradigmas tradicionales de la danza.

Cunningham y Cage experimentaron con “operaciones aleatorias” a partir de su conocimiento del I Ching y su método adivinatorio. Esto resultó en danzas en que el azar jugaba un papel fundamental y se completaba con la interpretación del espectador. Cunningham elimina cualquier elemento anecdótico de sus obras; para él el tema de sus obras es la danza misma.

Cunningham estuvo siempre interesado en la tecnología y sus avances. En los años sesenta incursiona en la danza “para la pantalla”, por lo que es un pionero incuestionable de la videodanza. El coreógrafo hizo dance films que después tuvieron una versión para el escenario, y a la inversa. Con graves problemas de artritis que le impedían componer, empieza a usar a finales de los ochenta un programa computacional llamado LifeForms, que evoluciona a DanceForms, con el que crea animaciones en tercera dimensión y con el que pudo suplir sus impedimentos físicos.

Cunningham murió a los noventa años en su casa de Nueva York. Visionario hasta después de su fallecimiento, dejó planeado el futuro de su compañía mediante lo que él denominó The Legacy Plan (Plan del legado), que establece la preservación de su repertorio tanto con montajes como a través de la digitalización mediante lo que llama “cápsulas de danza”, con la finalidad de preservar su obra y presentarla a las nuevas generaciones. Asimismo, planeó una gira mundial de dos años tras la cual la compañía cerrará sus puertas definitivamente a finales de 2011 y todo su repertorio será manejado por una fundación que lleva su nombre.

Este proyecto multifacético tiene su parte más relevante en la gira internacional The Legacy Tour que ofrece al público la última oportunidad de disfrutar de la Merce Cunningham Dance Company, que fue entrenada personalmente por el coreógrafo hasta su muerte. Además apoya la transición en las carreras de sus bailarines, músicos y staff, quienes han invertido su tiempo y esfuerzos creativos para concretar la visión de Cunningham.

The Legacy Tour constituye un acontecimiento histórico del que pudimos ser testigos en México con las cuatro funciones que la compañía ofreció en el Palacio de Bellas Artes. Fundada en 1953, la compañía de Cunningham ejerció un fuerte impacto en el arte y la vanguardia estadunidenses. Guiada por la forma radical de abordar el espacio, el tiempo y la tecnología del coreógrafo, la compañía forjó su estilo particular, que refleja la técnica de su creador e ilumina al ilimitado movimiento humano. A lo largo de su trayectoria, la compañía contó con colaboraciones de artistas visionarios de diversas disciplinas, y ha redefinido la manera en que los espectadores experimentan las artes escénicas y visuales.


The Legacy Tour, México

El programa estuvo conformado por tres coreografías: Pond Way (1998), con música de Brian Eno (New Ikebukuro, para tres reproductores de CD’s) y telón de fondo de Roy Lichtenstein (Landscape with Boat); MinEvent (2011), con la música de instrumentos electrónicos compuesta e interpretada por los músicos John King, Takehisa Kosugi y Jesse Stiles, y con decorados de Robert Rauschenberg (Immerse). Respecto a esta obra Cunningham dice:  “Un MinEvent consiste en danzas completas, extractos, nuevas secuencias compuestas para una presentación y lugares determinados, con la posibilidad de coexistir con distintas actividades simultáneas que permiten una experiencia dancística.” Como cierre al programa se presentó RainForest (1968) con música de David Tudor y decorados de Andy Warhol (Silver Clouds, una serie de globos plateados con los que los bailarines interactúan).