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Algunos ejecutivos de finanzas consideran que el plantón es más teatro que amenaza

Ocupa Wall Street conjunta ira y diversión, elementos para el gran activismo: veterano

Hoy varios sindicatos y organizaciones sociales integrarán la primera marcha de apoyo

David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de octubre de 2011, p. 29

Nueva York, 4 de octubre. El mosaico de participantes y el abanico de sus demandas y motivaciones nutren el diálogo incesante en la Plaza Libertad, pero aunque para algunos expertos en movimientos sociales y no pocos periodistas resulta irritante la falta de una lista de demandas y/o objetivos para Ocupa Wall Street, para los participantes esto es muestra de su experimento de democracia directa.

Aquí están los dos elementos más importantes para el gran activismo: la ira y la diversión, dice a La Jornada un veterano activista que ha participado en movimientos laborales y de salud.

Por primera vez en mi vida me siento en casa, se lee en una pancarta en la Plaza Libertad. Estoy aquí porque creo que los bancos han destruido a este país y han puesto en riesgo a todos, comenta una estudiante de universidad privada a La Jornada.

Otros explican que su participación se debe a la crisis ambiental que amenaza al planeta, provocada por las grandes empresas; la deuda estudiantil, la falta de empleo, un sistema tributario injusto, la crisis hipotecaria por la cual millones están perdiendo sus viviendas, o simplemente por ira contra la injusticia económica.

Se divierten con algunas de las propuestas que se han ofrecido, desde columnistas muy serios del New York Times hasta comediantes. Roseanne Barr, actriz de televisión y comediante, quien ya visitó Ocupa Wall Street un par de veces, hizo tal vez la propuesta que más risa provocó: en una entrevista que ya es favorita en el ciberespacio, afirmó: estoy a favor de que regrese la guillotina. Primero haría que los banqueros culpables paguen, y después deben ser enviados a campos de reducación, y si eso no ayuda, decapitarlos.

Como casi todas las tardes a las seis, se realiza un foro abierto con invitados. Hoy intervino el economista Richard Wolff, profesor emérito de la Universidad de Massachusetts, ahora profesor visitante de la New School, y reconocido autor. Unos 100 escucharon, y como están prohibidos los sistemas de sonido y megáfonos se usa el micrófono humano, donde lo que dice el orador se repite en coro hasta que lleguen a escuchar todos los asistentes. Wolf explicó cómo el sistema capitalista está controlado por una muy reducida minoría, que toma decisiones para todos y sobre todo. Los insta a tener la valentía para cambiar todo eso.

Otros foros programados abordaron el movimiento 15-M de España se realizó una muestra de foros sobre la rebelión en Oaxaca, otro sobre estrategias de organización, medios y más.

En otra esquina apareció el músico Michael Franti con una guitarra. Habló y empezó a cantar canciones grabadas con su banda Spearhead. Su música ha aparecido en varios medios, además de discos, como el programa The Wire, entre otros.

En el otro extremo de la plaza continuaba de manera incesante una tamboreada, con todo tipo de instrumentos de percusión que provocaron ecos contra los edificios y bajo la sombra de la nueva torre en construcción en la Zona Cero.

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Algunos integrantes del plantón descansan en la Plaza Libertad. En los últimos días el movimiento ha ganado participantes y alianzas con diversos sindicatos de peso en Estados Unidos, mientras su crítica se extiende a otras ciudades donde se organizan movimientos similaresFoto Ap

A un lado hay bultos de ropa en paquetes, lavada por voluntarios que se llevan a sus casas la que ensucian los manifestantes y la regresan limpia.

En las asambleas diarias se ventilan todo tipo de denuncias, se consideran propuestas de acciones, se presentan invitados especiales, se discuten asuntos de logística y mantenimiento del parquecito de una manzana, así como qué hacer si uno es arrestado y más. También se toman decisiones sobre realizar marchas y otras acciones, como hoy, cuando se acompañó a los trabajadores municipales de la sección sindical AFSCME DC 37 en su manifestación contra los recortes y despidos frente a la alcaldía.

Para muchos ejecutivos de Wall Street el plantón es más teatro que amenaza. “Se platica de qué locura hicieron, o cuántos aretes y piercings traen, y de cómo creen que van a conseguir empleo vestidos así”, comenta a La Jornada un ejecutivo de una de las principales empresas financieras en Nueva York. Sin embargo, advierte: si esto se empieza a volver un asunto laboral, o sea con sindicatos, entonces sí ya llamaría más la atención, y ya no sería sólo cosa de unos jóvenes.

También, indicó, depende de cómo van definiendo su objetivo. Si se trata de denunciar la injusticia económica, pues sí, es evidente, y los banqueros y corredores, como yo, causamos algunos de estos problemas. Pero la pregunta es: ¿qué quieren hacer, qué proponen? O sea, ¿adónde quieren ir con todo esto?

En vista de que este esfuerzo muy reducido y limitado en sus comienzos ahora se está ampliando, el número de participantes en marchas como en la Plaza Libertad se multiplica, se instalan otros plantones y se desarrollan planes para más ocupaciones de espacio públicos en decenas de ciudades del país, los grandes medios masivos y ahora figuras del establishment no sólo están conscientes de su presencia, sino también empiezan a preguntarse si podría convertirse en un movimiento social nacional.

Este miércoles se dará un paso para esa transformación, cuando varios sindicatos, entre ellos el siderúrgico, el del transporte, el del magisterio, de servicios y otros, junto con organizaciones comunitarias, estudiantiles y políticas participarán en la primera gran marcha de apoyo a Ocupa Wall Street.

Desde los medios, algunos observadores advierten que aunque el movimiento todavía es una expresión limitada en sus dimensiones, podría ser aviso de algo mucho más grande, y si se ignoran sus críticas contra la injusticia económica y la corrupción política ahora que se ha mantenido como una protesta no violenta, podría empezar a parecerse a algunos de los movimientos que se han visto en Europa.