Economía
Ver día anteriorDomingo 9 de octubre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Los antiguos moradores resistieron el frío extremo; inauguran museo en Tierra del Fuego

Rescatan vestigios de etnias de la Patagonia chilena como atractivo para los visitantes
Foto
Imagen de uno de los tantos paisajes que se pueden apreciar en ChileFoto Ap
Susana González G.
Enviada
Periódico La Jornada
Domingo 9 de octubre de 2011, p. 26

Puerto Natales, Chile, 8 de octubre. Ni uno solo de los cuatro grupos indígenas que habitaban la Patagonia logró sobrevivir hasta este siglo, pero los vestigios de su existencia son aquilatados por las poblaciones, autoridades y empresarios turísticos de la región Magallanes y Antártica chilena como un atractivo más para atraer visitantes de todo el mundo, según quedó demostrado en la segunda ExpoCom Patagonia Integrada Chile-Argentina que esta semana se realizó en Puerto Natales, capital de la provincia Última Esperanza.

Así, por ejemplo, las autoridades de Porvenir, capital de la provincia Tierra del Fuego, acaban de inaugurar el nuevo museo regional Fernando Cordero Rusque, junto a la oficina de turismo. Sólo tiene dos salas de exposición y fueron abiertas exclusivamente para los casi 50 representantes de las grandes empresas mayoristas de turismo del mundo invitados al encuentro y a quienes el alcalde Gastón Peralta nombró embajadores de la Patagonia, a fin de que difundan las bellezas de la zona y la civilización primitiva que aquí existió, que aunque no alcanzó el desarrollo de las culturas mesoamericanas e Inca existió desde hace 11 mil años.

De ello dan cuenta los restos momificados de una aborigen de la isla, armas y vasijas de los indígenas originarios, así como las únicas fotos que existen de ellos tomadas a principios del siglo pasado y que están reproducidas por doquier.

La combinación de colores y figuras que los indígenas usaban para pintar completamente su cuerpo son usados ahora en piezas de cerámica, tejidos de lana y cualquier objeto desde plumas, postales, playeras, cachuchas o encendedores ofrecidos a los turistas como souvenir lo mismo en Porvenir, Punta Arenas y Puerto Natales, las capitales de tres de las cuatro regiones que conforman la Patagonia y donde fueron paseados los operadores turísticos, así como en Chile en general.

El frío extremo y los vientos huracanados de hasta cien kilómetros por hora que lo acentúan y hacen que las tierras de la Patagonia parezcan inhóspitas no fueron los responsables de la extinción de las etnias originarias del extremo sur del continente americano.

Esos grupos estaban más que acostumbrados a las bajas temperaturas y prueba de ello es que tenían 11 mil años (110 siglos) de vivir en la Patagonia, desde que sus antecesores, las primeras bandas de nómadas, ingresaron en parte más austral de la tierra cuando se retiraron los hielos de la última glaciación.

Mientras los habitantes locales y sobre todo los visitantes de la zona se cubren de pies a cabeza con prendas de lana y tela polar para aguantar el frío que sopla aquí y las toallas de baño son tan gruesas como una cobija, algunos de los indígenas originarios, como los Yámanas, prácticamente andaban desnudos por las estepas.

Se untaban grasa de lobo marino para soportar las bajas temperaturas que llegan a ser de menos diez grados en la planicie y hasta de menos 20 en la montaña en temporada invernal. Fotografías de hace más de un siglo muestran que apenas se cubrían con la piel del guanaco, el habitante por excelencia de las estepas sudamericanas y alrededor del cual se desarrolló la civilización primitiva patagónica, según explican funcionarios locales, guías turísticos y libros sobre el tema.

Más antiguos que los mayas

Fue la llegada del hombre blanco con las enfermedades, el alcohol y principalmente por las ovejas que trajo consigo que perecieron esos pueblos que habitaron esta zona ubicada entre los 48 y 90 grados de latitud sur, es decir en pleno Polo Sur. Para su completa extinción sólo bastaron cuatro siglos, apenas 4 por ciento del tiempo que llevaban viviendo en la Patagonia.

Vvivieron más tiempo y desde antes en el continente que, por ejemplo, los mayas, cuya civilización duró la décima parte que los patagónicos (12 centurias comprendidas entre los siglos III y XV de esta era) o que el imperio azteca que apenas existió dos siglos, de 1325 a 1521, cuando inició la conquista de los españoles.