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La agrupación hidalguense presenta hoy Huapango en wi-fi, en el CNA a las 13:30 horas

Que las nuevas generaciones le den vida al son: Trío Chicamole

Compusimos el tema que da nombre al disco por la necesidad que genera el uso del celular

Transforman El caballo en la anécdota de un hombre que quiso montar un burro de planchar

 
Periódico La Jornada
Domingo 9 de octubre de 2011, p. 9

En los ranchos de Chicamole y Palo Gordo, en el municipio de San Bartolo Tutotepec, Hidalgo, Casimiro Granillo y los primos Esteban y Augusto San Agustín escuchaban el son huasteco desde su infancia. Lo escogieron como propio, por encima de otros estilos musicales que convivían en la radio y fiestas de la región; se hicieron llamar el Trío Chicamole.

Su apego a la tradición musical que heredaron, igual que su apertura a un mundo dominado por la emigración y los medios masivos, se refleja en el producto que hicieron con el sello Discos Corasón, Huapango en wi-fi. Confiesa Casimiro: “Esto del Huapango en wi-fi salió porque una vez estábamos con Eduardo Llerenas, quien nos propuso grabar unos temas de huapango originales. Le respondimos que sí. Compusimos el tema que le da el nombre al disco por esta necesidad que nos ha generado el uso del celular y que ahora tiene eso que llaman wi-fi”.

El Trío Chicamole destaca entre la generación actual de huapangueros de Hidalgo como protagonista del auge de esta música en una región que ahora remplaza a Ciudad Valle, Pánuco y Tampico como el centro más importante del son huasteco.

Estilo propio

Musicalmente, Huapango en wi-fi demuestra el profundo conocimiento y pasión que este trío tiene por la música que heredó. Los tres artistas, cada uno por su lado, experimentaron primero con otros estilos musicales, pero pronto tomaron el son huasteco como propio, interpretando el repertorio tradicional para el gusto local que les exige un apego a lo viejo, aunque con floreros y un estilo propio para distinguirse entre la gran cantidad de tríos de la zona que ofrecen esta música.

Casimiro agrega: “Básicamente, fundimos muy bien el huapango porque hemos tenido buenos resultados. En cada presentación que hacemos nos han aceptado muy bien. Nos comentan que está muy bien lo que hicimos, no cantar los huapangos de siempre; les parece más ameno escuchar los originales. Nos han dicho: ‘Todo mundo canta siempre los mismos, qué bueno que ustedes hicieron estos nuevos huapangos, sin cambiar la tradición’”.

Casimiro, mejor conocido como El arco loco, es un violinista nato que se ha preocupado por destacar con su instrumento en un ámbito sumamente competitivo. ¿Cómo es la historia de esta agrupación de músicos? Casimiro ‘estudió’ escuchando la música transmitida por radio y grabada en casettes. Primero quiso dominar el estilo de Armonía Huasteca, Los Hermanos Calderón y otros grandes tríos para luego crear su propio sello interpretativo. La búsqueda lo llevó a Ciudad Valles, San Luis Potosí, donde rentó un cuarto cerca de la casa de Heliodoro Copado, esperando aprender del legendario violinista de Los Camperos de Valles. Aunque ya no estaba bien de salud, el maestro le enseñó unas vueltas del son El caballo, el cual Casimiro toca con gran virtuosismo y en su estilo, convirtiendo la historia de las carreras de caballos en la anécdota de un hombre que quiso montar un burro de planchar.

En cuanto a las letras, el trío Chicamole aparentemente rompe con la tradición, aunque tampoco lo hace por completo. Los tres músicos han compuesto letras nuevas para los sones viejos pero, casi en cada caso, lo hacen con respeto por el contenido original. Por ejemplo, El caimán, viejo son que usa a este animal como metáfora para la voracidad humana, se convierte en Viene el transa, y La petenera, son que cuenta las aventuras de altamar, se vuelve un relato contemporáneo de amor firme, a pesar de la distancia.

El San Lorenzo, son que por excelencia cuenta el amor imposible, en manos de Augusto San Agustín, cambia en el relato de lo difícil que es mantener una relación amorosa en tiempos de los celulares.

Sobre lo anterior Casimiro dice: “Creo que esto es una evolución del género; creo que si seguimos así, las nuevas generaciones lo pueden retomar; hacer sus propias composiciones y darle nueva vida al huapango. Por eso recomiendo a los compañeros que hagan sus propios huapangos, para que precisamente no nos suceda lo que dice uno: ‘Cantando a gustito estaba cuando me quedé dormido’, así que hay que darnos la oportunidad de cambiarlo. Nos ha pasado que la gente que escucha huapango lo hace una sola vez y ya no lo vuelve a escuchar nuevamente.

“Con composiciones originales y dándole vigencia podríamos acercar más a la gente para que lo escuche. El proceso de composición: nos dividimos los 18 huapangos, compusimos seis cada uno –para que no dijeran que yo era el que quería hacer más– y al final los presentamos y Discos Corasón eligió 15, cinco de cada uno.”

Tanto Augusto como el violinista Casimiro Granillo demuestran un gran sentido de humor en sus letras, igual que los compositores anónimos que crearon letras que han ido adaptándose en la región durante más de un siglo. El más romántico del trío, sin duda, es el jaranero Esteban San Agustín, cuyas letras hablan del amor y desamor que suelen predominar en gran parte del repertorio popular.

Con su virtuosismo musical y la creatividad de sus letras, estos tres músicos han ganado una gran cantidad de los concursos que se organizan en la sierra norte de Puebla. Siguen tocando en fiestas patronales de la región, al mismo tiempo que participan en programas de radio y televisión y actúan en escenarios grandes de las ciudades de Pachuca y de Puebla.

Chicamole espera que hoy, en el Centro Nacional de las Artes, se reúna mucho público para la presentación de Huapango en wi-fi. Seguramente les va a gustar, asegura Casimiro.

La presentación del Trío Chicamole es hoy domingo en la Plaza de las Artes del Centro Nacional de las Artes (CNA) a las 13:30 horas. Como invitados estarán Los Camperos del Valle y el 23 de octubre ofrecerán un concierto en el foro literario de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo capitalino, a las 19 horas.