Opinión
Ver día anteriorViernes 11 de noviembre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Diagnóstico de la emergencia nacional
Gilberto López y Rivas
C

omo uno de los resultados del primer encuentro nacional ante la situación de emergencia que vive nuestra patria, realizado en la capital mexicana el 22 de octubre de este año, está circulando un importante documento de trabajo que recoge y sintetiza las relatorías de las tres mesas de debates: 1) el diagnóstico sobre la situación; 2) hacia una agenda común, tres ejes de convergencia, y 3) hacia una estrategia unitaria desde los movimientos sociales. De acuerdo con los organizadores y dada la dificultad de las temáticas que se abordan en un sentido unitario, se trata de que las relatorías sirvan como base para una discusión abierta a todas las aportaciones y mejoras. A este primer encuentro asistieron representantes de organizaciones políticas, gremiales, religiosas, académicas y de derechos humanos, profundamente preocupados del desastre que vive el país en todos los órdenes que se considera de emergencia nacional, ocasionado por los gobiernos neoliberales que cambiaron el rumbo de México.

Distinguiendo los contextos global y nacional, la crisis mexicana –originada y derivación estructural del capitalismo mundializado– conlleva la militarización y degradación del Estado y abre paso a un proceso de recolonización en favor de la explotación irracional de nuestros recursos por parte de capitales extranjeros y nacionales. Por la importancia geopolítica que tiene para la estrategia de control y de recomposición del poder en América Latina, México es tratado y debilitado como un Estado fallido que conviene a la intervención estadunidense. El control de México, Colombia y Costa Rica por parte del imperio es indispensable, ya que estos países son los puntos estratégicos para combatir a los gobiernos progresistas de América Latina.

La crisis global del capitalismo condiciona que los mercados recurran a mercancías ilegales que producen ganancias rápidas y sustantivas en circulante: tráfico de armas, personas y estupefacientes. “La lógica del capital arroja a los gobiernos y empresas a vincularse con el crimen. El Estado mexicano es parte del crimen organizado, lo incentiva y profundiza… Así, los negocios y el desastre nacional se engarzan con el crimen, llevando al ascenso de los grandes cárteles del narco, a la penetración del narcotráfico en las instancias gubernamentales, a la existencia de narcogobernadores y narcomunicipios… La guerra que se desarrolla ahora en nuestro país obedece a una tendencia monopólica de los negocios ilegales, además de su crecimiento desmesurado, donde existe una vinculación de los negocios legales e ilegales, propiciada por las facilidades en el lavado de dinero… Detrás de la guerra en contra del narcotráfico y la delincuencia organizada existe toda una propuesta del gobierno para la generación del miedo e inmovilizar a la sociedad. Así, se aprovecha la crisis y la dispersión causadas por el gobierno para modificar leyes y aprovechar los desplazamientos de los pueblos para dejar espacio a las empresas. Además, esta guerra en México busca también criminalizar la protesta social, paralizar la disputa política y crear un miedo mayor que el que se promovió en 2006… La economía nacional esta narcotizada: 40 por ciento del PIB en México tiene que ver con la dinámica del narco. El despojo, la extorsión, el secuestro, la explotación y la esclavitud están dañando gravemente a la nación, afectando sobre todo a los campesinos, las mujeres y los jóvenes.”

Ante este grave escenario nacional, se propone una agenda común, con tres ejes de convergencia: 1) reconstrucción del país ante la emergencia nacional y generación de alternativas a la violencia neoliberal en todos los aspectos económicos, sociales, políticos, culturales y ambientales; 2) defensa de la soberanía nacional y defensa de nuestro territorio, autonomías y recursos, 3) rechazo a la estrategia de guerra y seguridad nacional para impulsar la defensa de las víctimas y generar condiciones favorables de derechos humanos, justicia y paz.

El diagnóstico cubre también a los propios pueblos, comunidades y movimientos sociales que enfrentan la crisis nacional con múltiples y ejemplares resistencias, asumiendo que se actúa de forma fragmentaria o dispersa, sin lograr la unidad política necesaria para enfrentar la calamidad nacional. Se reconoce la necesidad de buscar la unidad de todos los sectores afectados por la política de Felipe Calderón, en el contexto de una recomposición de los movimientos populares, golpeados por un Estado contrainsurgente que ha provocado desgaste y evitado mayores articulaciones. Por ello, se asume la propuesta de una plataforma común mínima que constituya una respuesta colectiva y sostenga las luchas muy diversas en su naturaleza, esto es, un movimiento de movimientos de todos los sectores –estudiantes, obreros, campesinos, colonos, indígenas– como propuso Pablo González Casanova en el inicio de este proceso y en el entendido de que sólo una amplia movilización social podrá generar la alternativa pacífica.

Los participantes están invitando a todas las comunidades, organizaciones y movimientos sociales, civiles, ciudadanos, académicos, culturales, ambientalistas, religiosos y políticos de México a un segundo encuentro nacional ante la situación de emergencia que vive nuestra patria para el sábado 19 de noviembre, con el fin de delinear y proponer acciones unitarias para superar el actual estado de violencia y descomposición, poner un alto a la guerra y reconstruir la nación, así como convocando a una jornada nacional de movilizaciones en todo el país al día siguiente (emergencianacionalporlapaz@yahoo.com.mx). Este proceso se relaciona complementariamente con No Más Sangre y el encabezado por Javier Sicilia, desde las otras agendas de movimientos sociales que unitariamente comparten el gran esfuerzo para abrir ruta de paz con justicia, y el verdadero cambio social que el país necesita.

A la memoria del comandante Alfonso Cano