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Sienta precedente el hallazgo del hondureño Osmán Mejía en el reclusorio de Motozintla

Piden censar a migrantes indocumentados
 
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de noviembre de 2011, p. 23

Ante el problema de subregistro de los migrantes indocumentados que atraviesan el país cada año, las autoridades mexicanas deberían crear una base de datos nacional que incluya nombres y la posible ubicación de quienes puedan estar en cárceles, hospitales, albergues, siquiátricos o servicios forenses.

Con dicha medida, las autoridades sistematizarían la información dispersa en registros de los estados, y así facilitarían la búsqueda de los familiares de los desaparecidos, afirmaron activistas y académicos expertos en el tema.

Martha Sánchez, del Movimiento Migrante Mesoamericano, señaló que muchas personas a quienes se considera desaparecidas pueden estar en reclusorios u hospitales, como ocurrió con el hondureño Osmán Mejía, quien fue hallado por su madre en el penal de Motozintla, Chiapas, gracias a que el director de dicho centro compartió sus registros con la caravana de centroamericanas que visitó recientemente el país.

Tenemos un grave problema, porque hay bases de datos repartidas en todos los estados, a las cuales no podemos acceder, y eso nos impide investigar mejor. Además, tampoco se garantizaría nada si los tuviéramos, porque muchos migrantes no dan sus nombres verdaderos, explicó.

Por tal motivo es necesario que las autoridades mexicanas formen un registro con los datos de los migrantes que han sido recluidos u hospitalizados, ya que las cifras de instituciones en este sentido pueden ser incluso contradictorias.

Datos dispersos

Ana Lorena Delgadillo, directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho, indicó que la primera falla se encuentra en los países de origen de los migrantes, donde no tienen registros de cuántos se encuentran desaparecidos dentro o fuera de su territorio y, por tanto, no tienen cómo exigir su búsqueda a otro gobierno.

Lo mismo ocurre en México, donde se tienen bases de datos desperdigadas en varias instituciones y entidades, en vez de un registro único y actualizado de desaparecidos. En consecuencia, no hay seguimiento puntual de los casos ni contacto con reclusorios, siquiátricos, hospitales o albergues.

Al gobierno federal, sostuvo, no le han importado los desaparecidos, por lo que llamó a crear mecanismos eficientes de búsqueda de personas y de identificación de restos, como una fiscalía nacional especializada y dependiente de la Federación. Eso ayudaría mucho a los familiares de las víctimas, porque así habría protocolos y ya sabrían qué puertas tocar.