Opinión
Ver día anteriorViernes 18 de noviembre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Las deudas con la historia
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Helen Mirren, en una escena de la película
L

a cacería de criminales de guerra nazis ha sido comúnmente abordada en el cine como una misión en la que no se duda sobre la culpabilidad de los perseguidos o el heroísmo de los perseguidores. Al filo de la mentira es una entretenida revisión de ese axioma.

La película está basada en el thriller israelí Ha-Hov (Assaf Bernstein, 2007), cuya calidad desconozco, pero ciertamente ha brindado un argumento lleno de posibilidades. A mediados de los 60, tres jóvenes agentes de la Mossad, Rachel Singer (Jessica Chastain), Stephan Gold (Marton Csokas) y David Peretz (Sam Worthington) son recibidos como héroes en su país por haber perseguido y ejecutado al criminal nazi Dieter Vogel, conocido como el cirujano de Birkenau. En 1997, la hazaña de Rachel (interpretada en esta edad por Helen Mirren) es celebrada por un libro escrito por su hija; también presentes están Stephan (Tom Wilkinson), ahora su ex marido, mientras David (Ciarán Hinds), también retirado de la agencia, ha mantenido un perfil bajo.

La acción vuelve a 1965, cuando los tres se internan con identidades falsas a Berlín Oriental con la intención de capturar a Vogel (Jesper Christiansen), quien se desempeña como ginecólogo, y llevarlo a juicio a Israel.

Algo sale mal en el preciso plan ideado para llevar a cabo la misión y los agentes se ven forzados a tener preso al nazi en su dilapidado departamento, mientras una acción alterna sea posible.

Aunque hasta ahora la filmografía del director británico John Madden no había sido digna de entusiasmo, cabe reconocer que Al filo de la mentira lo revela como un aplicado practicante del thriller de espionaje. En particular, la secuencia en que los protagonistas intentan cruzar a Berlín occidental y subir a su presa a un tren en una estación llena de vigilantes está resuelta con la dosis exacta de suspenso y editada, sobre todo, con precisión matemática.

Igualmente persuasiva es la situación consiguiente, con los agentes y el nazi obligados a compartir espacio. La tensión se agudiza porque hay una evidente atracción de Stephan y David hacia Rachel, quien no parece decidirse por alguno de los dos. Al mismo tiempo, Vogel aprovecha su experiencia de torturador para intentar un duelo sicológico, permeado de desprecio racista, contra sus captores más frágiles. Según suele suceder, los personajes que son vistos como una encarnación del mal son los más memorables, y el conocido actor danés Christensen aprovecha para lucirse, dotando a su villano de un fascinante cariz reptiloide.

Tras una vuelta de tuerca que le da sentido a su título en castellano, la historia empieza a flaquear, no obstante la solvencia de los notables actores británicos que interpretan a los personajes en su decadencia. Hasta este momento aparecen los elementos de duda y culpa que, 30 años atrás, no parecen haber afectado sus acciones.

Pero Al filo de la mentira no es una incisiva reflexión sobre la venganza como política de Estado, o la glorificación de héroes dudosos en nombre de la misma. Una última –y muy inverosímil–vuelta de tuerca lleva la intriga a un intento apresurado por no dejar cabos sueltos. Centrarse sobre conflictos personales y resolverlos sin el misterio de la ambigüedad le resta a la película una dimensión moral que la hubiera hecho algo más que un competente thriller.

Al filo de la mentira. (The Debt) D: John Madden/ G: Matthew Vaughn, Jane Goldman, Peter Straughan, basado en el guión de la película Ha-Hov, escrito por Assaf Bernstein, Ido Rosenblum/ F. en C: Ben David/ M: David Newman/ Ed: Alexander Berner/ Con: Helen Mirren, Tom Wilkinson, Ciarán Hinds, Jessica Chastain, Marton Csokas, Sam Worthington/ P: Marv Films, Pioneer Pictures. EU, 2011.