Opinión
Ver día anteriorLunes 21 de noviembre de 2011Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Toros
¿La fiesta en Paz?

Presidentes sin temple

E

l temple o acción de templar la embestida de un toro es concepto no fácil de definir, sobre todo en tiempos en que el conocimiento cedió la palabra a los locutores y la ley fue sometida al poder del dinero. Por eso los gobiernos de todos los colores dejaron a merced de irresponsables autorregulados y de mendicantes emergentes de la Unesco una fiesta de toros al garete.

Proveniente del latín temperare o combinar adecuadamente, templar es también sinónimo de poner en tensión moderada, de contener, de mezclar un elemento con otro para mitigar su actividad común, de afinar, de aplacar la ira o la violencia, no de propagarla y extenderla con torpes argumentos.

Templar, dice una definición, es la moderación en los movimientos de los engaños para atenuar la embestida. Otra, habla de la colocación del capote y la muleta a la distancia precisa en que acometa el astado, sin que se adelante o atrase la suerte, resultando limpia. Y una más sostiene que es acompasarse a la velocidad del toro y, poco a poco, hacer que él se acople a la del torero.

Con motivo del aniversario del inicio de la traicionada Revolución Mexicana, el presidente de la República, Felipe Calderón, por fin se pondrá medio taurino y algo congruente con la afición que alguna vez tuvo y se atreverá a reconocer en público a los jóvenes matadores mexicanos Arturo Saldívar, Juan Pablo Sánchez, Diego Silveti y al excepcional novillero Sergio Flores, triunfadores en España, los cuales asistirán mañana a una comida con lo más destacado del deporte nacional.

Aparte de que la tauromaquia no puede ser considerada una disciplina deportiva y que los panistas no se han distinguido del resto de los partidos políticos, sometidos todos al ataurinismo más vergonzante, a la deliberada indiferencia hacia la fiesta de toros de México, acatando las órdenes de quienes la consideran algo política y culturalmente incorrecto, ofrecer una jama gratis a cuatro triunfadores es el nivel de reconocimiento del régimen a la fiesta brava que éste y los anteriores han consentido en degradar gracias a los autorregulados.

Si a los presidentes de este país les ha faltado temple, es decir, sensibilidad política, idiosincrasia, criterio cultural, compromiso nacionalista y capacidad de mando con respecto a la preservación de la tradición taurina de México, ¿a quién obedecen? Ni modo que a su conciencia o al rechazo a la crueldad.