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Colaboró con Donatoni, Cage, Xenakis, Riley y Julio Estrada, informa Ana Lara

Falleció Stefano Scodanibbio, notable contrabajista y compositor italiano

Aquejado de una grave enfermedad, decidió venir a morir a México

Fue un artífice de la música contemporánea del siglo XXI

Escribió más de medio centenar de obras

Foto
Stefano Scodanibbio, en imagen de 2001, durante una entrevista con La JornadaFoto María Luisa Severiano
Merry MacMasters
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de enero de 2012, p. 5

El contrabajista, solista y compositor italiano Stefano Scodanibbio (Macerata, 1956) falleció el domingo pasado en Cuernavaca, víctima de esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que se le diagnosticó hace dos años.

Enamorado de México, país que visitaba todos los años desde hace tres décadas, cuando vio que el final se acercaba, decidió venir a morir aquí, expresó la compositora Ana Lara.

De hecho, las cenizas de Scodanibbio se quedarán en México, una parte en el jardín del compositor Julio Estrada y otra en el mío, informó Lara.

En los años 80 y 90 del siglo pasado el nombre de Scodanibbio fue ligado de manera notable con el renacimiento del contrabajo al tocar en festivales internacionales de renombre docenas de obras escritas especialmente para él por compositores como Bussotti, Donatoni, Estrada, Ferneyhough, Frith, Globokar, Sciarrino y Xenakis. Fue un artífice de la música contemporánea del siglo XXI.

Stefano Scodanibbio colaboró durante largo tiempo con Luigi Nono (arco mobile a la Stefano Scondanibbio está escrito en la partitura de Prometeo) y con Giacinto Scelsi.

Según Ana Lara, “Stefano tuvo varias carreras en realidad, igualmente relevantes. Fue un contrabajista innovador, revolucionó su instrumento. Estaba siempre interesado en buscar nuevas maneras de hacer sonar el contrabajo. Hay, incluso, compositores que en sus partituras escriben a la Scodanibbio.

Como intérprete colaboró desde muy joven con grandes compositores, como Scelsi, Stockahausen, Cage, Ferneyhough, y muchos de ellos escribieron obras para él o le pidieron consejo para hacer piezas. Como también era compositor, pudo transmitir las posibilidades de su instrumento y engrandecer el repertorio del contrabajo, al mismo tiempo que enriquecía con la música de estos grandísimos compositores.

Utopía e improvisación

Como también era compositor, Scodabinnio iba descubriendo su interés para las nuevas sonoridades en su instrumento. “En un principio –continuó Ana Lara en entrevista– decía que sólo podía escribir música para los instrumentos de cuerda que eran los que conocía mejor, porque también tocaba la guitarra. Pero, conforme pasó el tiempo, amplió su manejo a otros y también escribió para piano y flauta, además de colaborar mucho con otros artistas.

En el Festival Internacional Música y Escena hicimos varias de estas colaboraciones, una memorable fue con el gran poeta Eduardo Sanguinetti. También hizo dúo con Terence Riley. Asimismo, creó mucha obra escénica, de hecho en el festival presentó lo que llamaba su ópera, que realmente no lo era porque no hay canto ni historia. Es una obra que habla sobre la utopía, pero musicalmente nada más. Gran parte del pensamiento de Stefano tiene que ver con esa utopía y con el doble juego de la escritura muy meticulosa con la combinación de la gran libertad que es la improvisación.

Su catálogo consta de más de 50 obras. A raíz de su enfermedad, Scodanibbio tuvo que dejar de tocar, pero no de componer. La última obra que escribió, apuntó Lara, es una de gran aliento para un ensamble de contrabajos con los que trabajó ya en sus últimos meses para transmitirles todo el conocimiento que tenía de su instrumento y de una manera crear esta escuela de contrabajo a la Scodanibbio. En Italia ya se estrenó una parte de esta obra.

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