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Único competidor mexicano en los JO de Invierno de la Juventud

Quiero traer una medalla, por mi familia, señala Josué Montiel
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Josué Montiel, quien nació en Utah, desea romper el estereotipo negativo que se tiene de los latinos en Estados UnidosFoto Conade
Rosalía A. Villanueva
 
Periódico La Jornada
Martes 10 de enero de 2012, p. a15

Josué Montiel Santander sólo conocía México por lo que le platicaban sus padres de cuando dejaron el país en 1993 para llegar como indocumentados a Estados Unidos. Ayer, el joven de 16 años, quien nació en Utah, recibió el lábaro patrio para competir en la primera edición de los Juegos Olímpicos de Invierno de la Juventud, a iniciarse el viernes en la ciudad austriaca de Innsbruck.

Emocionado y con los ojos llorosos, el especialista en la prueba de skeleton está orgulloso de ser el primer deportista de una familia que salió en busca del sueño americano: su madre, Esther, enfermera, y su padre Josué, campesino jornalero, se esforzaron por dar una mejor educación a sus cuatro hijos, nacidos en el país vecino.

Con acento pocho y rodeado de sus tíos –algunos de los cuales viajaron desde su natal Quechultenango, Guerrero, y a quienes conoció también ayer–, Josué dijo anhelar un buen resultado el 21 de este mes con su trineo de 3 mil 500 dólares que le compró el Comité Olímpico Mexicano, y agradeció el apoyo incondicional que le ofrece Luis Andrés El Cuaz Carrazco para adquirir sus uniformes.

Es que me siento bendecido, dijo Montiel Santander ante las muestras de apoyo que ha recibido, y por tener una familia que es mi gran inspiración, pues no olvida lo que hicieron sus padres para darles una buena educación. Tenían que recoger latas de aluminio en las calles para comprarle pañales a mi hermana (la mayor) o dormir en alguna cochera, relató tras ser abanderado por Bernardo de la Garza, director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte.

“Era difícil vivir así, de un lado a otro y siempre con el miedo de la migra. Nos causaba terror que los pudieran regresar; ahora están tramitando sus documentos para ser ciudadanos y no pueden salir de Estados Unidos”, contó el preparatoriano, ya que su mamá trabaja ahora como intendente en un hotel y su papá es chef.

El entrenador Juan José Carlos Ruiz y el jefe de misión, Carlos Pruneda, ambos ex seleccionados olímpicos en este tipo de justas, quienes tienen una fundación en Estados Unidos con la federación de bobsleigh y skeleton para ayudar a deportistas de padres mexicanos nacidos en aquel país, coinciden en señalar que Josué es un talento al que se le debe pulir y no dudan que algún día estará en una competencia invernal como lo hicieron ellos.

La aventura del joven de Utah comenzó por curiosidad, pues teniendo una pista de hielo a cinco minutos de mi casa, no sabía lo que era el trineo. Como decían que era bueno, primero le prestaban todo, en la escuela le ayudaron con el casco y a veces entrenaba con el traje roto.

–¿Es un deporte de alto riesgo?

–Sí, lo sé, pero me encanta la adrenalina y alcanzar velocidades de 80 millas por hora. He visto accidentes fuertes y afortunadamente no he sufrido ninguno. Mis tiempos han mejorado y estoy entre los 20 mejores del mundo.

–¿Cuáles son tus aspiraciones en Innsbruck?

–Traer una medalla a México, es lo que quiero por mi familia.

Con equipo prestado, logró hace un par de meses el pase olímpico en Calgary, después de competencias estadunidenses en Lake Placid y Park City, porque le gustaría, además de seguir dando resultados, romper con el estereotipo de que los jóvenes latinos en Estados Unidos somos pandilleros, drogadictos, alcohólicos, fiesteros.