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La mayoría, sucesores de víctimas de la guerra civil y el franquismo

47 mil 800 mexicanos buscan la binacionalidad ante España
Ciro Pérez Silva
 
Periódico La Jornada
Martes 7 de febrero de 2012, p. 19

México consagró por décadas la nacionalidad única hasta que la nueva Ley de Nacionalidad, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 23 de enero de 1998, normó lo que se conoce como doble nacionalidad para los mexicanos de origen. En ese momento, refiere Alonso Gómez Robledo, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, se abrió la posibilidad a más de 2 millones de estadunidenses de origen mexicano de ejercer su derecho al voto en los procesos electorales de aquí.

El más reciente ejercicio de este derecho al que pudieron acceder los mexicanos fue la Ley de la Memoria Histórica, que puso en vigor el gobierno español el 26 de diciembre de 2007 hasta el 26 de diciembre de 2010, a la que se acogieron más de 47 mil 800 connacionales, quienes, realizados los trámites, serán considerados españoles de pleno derecho sin perder la nacionalidad mexicana.

Esta ley, por la que se reconocen y amplían derechos a quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa durante la Guerra Civil y el franquismo, quiso promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y suprimir elementos de división entre los ciudadanos, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre generaciones de españoles.

Sin embargo, recuperar esta condición familiar no fue fácil para los solicitantes, debido en muchos casos a la complicación que representó ubicar documentos perdidos en la guerra, por incendios, por fenómenos naturales o por preservar la integridad, la libertad o la vida. Con cifras de la representación diplomática española en México, de las peticiones presentadas, 40 por ciento se había resuelto favorablemente hasta la semana pasada. De los expedientes resueltos se han denegado muy pocos, menos de uno por ciento. La causa de las denegaciones es incumplir la normativa, informó la embajada.

Para quienes han iniciado el papeleo, hay un plazo hasta de dos años para completar el trámite. En otros momentos de vigencia de la ley el plazo de resolución ha sido menor, porque el consulado contaba con más personal, explica la representación.

Precisa que el número de solicitudes no necesariamente transmite la realidad del impacto de la Ley de Memoria Histórica en el incremento de nacionales españoles en este país, ya que no incluye a todos los hijos menores de edad de estas personas, por el hecho de quedar bajo patria potestad de un español, tienen derecho, a su vez, a optar por la nacionalidad, aunque ya no por la Ley de Memoria Histórica sino al amparo del Código Civil español.

De acuerdo con la ley, pudieron solicitar esa nacionalidad las personas cuyos padres hubiesen sido originariamente españoles. También los nietos de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad a causa del exilio. La dificultad fue contar con los documentos, como el certificado literal de nacimiento (acta de nacimiento) de cada caso.

Esto último resultó especialmente difícil para las mujeres. Ejemplo: la actriz Ana Claudia Talancón Ortiz Tirado no consiguió tramitar la doble nacionalidad, pues no pudo presentar la fe de bautizo de su abuela, emigrante barcelonesa. Su padre era sicólogo, discípulo de Freud. No creían en la religión, para ella primero muerta que bautizada, explica tras recoger en la sede consular un permiso de trabajo para filmar en España.

La ley es un poco dura para las mujeres. A ellas el trámite les fue más difícil que a los hombres, reconoce Manuel Intriago Ruiz, presidente de la asociación Hijos y Nietos de Españoles, ya que en esa época casi todos los trámites y documentos se expedían en favor de los varones, explica.

La condición de exiliada, refiere la ley, podía demostrarse con documentación de la Oficina Internacional de Refugiados de Naciones Unidas y Oficinas de Refugiados en los países de acogida; certificados o informes de partidos políticos, sindicatos o entidad e institución reconocida por España o el gobierno del Estado de acogida, relacionados con el exilio, o bien la documentación que acredite haber sido beneficiario de las pensiones otorgadas por la administración española a los exiliados. Por ejemplo, percibir una pensión por ser niños de la guerra.

Algunos documentos fue imposible rastrearlos; los registros se perdieron en algún momento y por causas ajenas a los interesados, comentan integrantes de la Casa de España en México. En el caso de mi abuelo, dice Carlos Ruiz, sucedió que el Registro Civil en México omitió que el interesado había nacido en España, y arreglar ese error le tomó casi un año.

Para quienes no traían los documentos necesarios”, abunda Manuel Intriago, iniciaba un largo camino para recuperar los originales o tramitarlos en España. Hubo quienes desistieron, otros invirtieron mucho tiempo y dinero, contrataron incluso oficinas de abogados para conseguirlos”, refiere Intriago, quien durante 25 años buscó recuperar el nexo con España, heredado de su abuelo. Lo obtuvo mediante la citada ley.

“A la embajada hubo quien vino por eso, por recuperar esa liga con la tierra de sus abuelos. Hubo quien lloró al recibir la Literal. Otros aprovecharon para hacerse del pasaporte español sólo para poder viajar a Estados Unidos, pues los españoles no requieren visa. Algunos –una vez obtenida la acreditación de español de pleno derecho– para estudiar, trabajar y de plano irse a vivir a ese país”, insiste Intriago.

César Cárdenas refiere que a sus 40 años no nos interesa mucho irnos, pero mi hijo, que acaba de nacer, podrá aprovechar la oportunidad de vivir en Europa.

A casi dos meses de vencerse el plazo para tramitar la doble nacionalidad, muchos quizá no lleguen siquiera recoger el documento, pues son adultos mayores que tienen cita hasta dentro de dos años, comenta personal de la embajada, cuya plantilla hubo de incrementarse con empleados temporales para atender el número de solicitudes, pues al cúmulo de expedientes que llegaron a la embajada hay que agregar que cada documento final, ya verificado, se elabora a mano.