Política
Ver día anteriorViernes 17 de febrero de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Combatiré al crimen con toda la fuerza del Estado

Van 50 mil muertos, pero son de los criminales, sostiene

Aceptó contender porque el país necesita nuevos políticos. No conoce a Elba Esther Gordillo, pero considera que ella dirige un sindicato clave para reformar la educación. Niega que vaya a declinar en favor de Enrique Peña Nieto y que su tarea sea atacar a Andrés Manuel López Obrador

Foto
Sería irresponsable dejarle el territorio nacional y la vida pública a las bandas criminales. Mientras no haya policías capacitados y eficientes, el Ejército y la Marina no pueden retirarse, sostiene Gabriel Quadri de la Torre, precandidato del Panal a la Presidencia de la RepúblicaFoto Marco Peláez
Claudia Herrera Beltrán
 
Periódico La Jornada
Viernes 17 de febrero de 2012, p. 10

Gabriel Quadri de la Torre supo la noche del martes –según la historia por él narrada– que iba a ser abanderado presidencial del Partido Nueva Alianza (Panal), creación de Elba Esther Gordillo Morales. No la conoce personalmente, recalca, pero la define como un personaje relevante que dirige un sindicato clave en la historia corporativa de México sin el cual es imposible reformar la educación. Y si los maestros la quieren como dirigente, perfecto, afirma.

El ambientalista de 57 años de edad niega que su propósito sea atacar a Andrés Manuel López Obrador, El Peje, como lo llama. Define como lúdicos los mensajes críticos enviados en su cuenta de Twitter (@g_quadri), sobre todo uno muy vulgar, el cual retuiteó el 9 de febrero, acerca de la propuesta de crear la secretaría de la honestidad, que en su momento calificó de genial. Aunque lo borró minutos antes de presentarse como precandidato.

Por su larga y alborotada melena, lentes de pasta y saco a cuadros, se aleja del prototipo del político convencional. Soy ciudadano, insiste.

Quadri es ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana y maestro en economía por la Universidad de Texas; ha ocupado diversos cargos y quizá sea más conocido por haber estado al frente del Instituto Nacional de Ecología hasta 1997, cuando rompió con la entonces secretaria de Medio Ambiente, Julia Carabias, tema que elude abordar. También es aficionado al bádminton.

A continuación fragmentos de la charla que sostuvo ayer con La Jornada en la sede nacional del Panal.

–¿Se ve usted como Presidente?

–Sí. Este país necesita nuevos políticos, ideas y propuestas que voy a impulsar.

–Pero usted enfrenta condiciones adversas.

–Hay una enorme franja de electores decepcionados, hartos de esta política vacía, hueca, grandilocuente, estéril, de vaguedades y lugares comunes a la que nos han acostumbrado los políticos. Hay un nicho de mercado, por llamarlo así, desatendido.

–Desde ayer se planteó en los corrillos políticos que al final usted declinaría en favor de Enrique Peña Nieto para ser su secretario de medio ambiente.

–No, para nada. No vengo a declinar por nadie. No estoy aquí como parte de un juego, de un ajedrez político en el cual sea un peón o un alfil –je,je,je– que se sacrificará más adelante.

–¿Qué opina del cacicazgo de Gordillo en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)?

–Te lo juro, te juro que no la conozco personalmente… ni soy militante del partido o sindicalista. Sí creo necesaria una reforma para que los maestros lleguen (a sus puestos) por exámenes de oposición, que sean evaluados en forma permanente, que haya incentivos para los alumnos y escuelas de tiempo completo.

–¿Cómo define a la ex priísta?

–¿Cómo la defiendo?, ¿cómo la defino? Ha sido un actor muy relevante en el sector educativo de México. Dirige un sindicato que forma parte de la historia corporativa del México posrevolucionario, es una institución muy poderosa con un gran poder de transformación.

–¿No se siente un instrumento de la profesora?

–No, en todo caso podría ser al revés. Llegué casi circunstancialmente. Luis Castro, el presidente del Panal, forma parte desde noviembre de un círculo de lectura. En una cena que tuvimos hace menos de dos semanas, el sábado antepasado (se ríe), él sugirió que yo podía ser buen candidato para Nueva Alianza y todos los amigos nos reímos.

“Me dijo: ‘te llamo la semana que entra’. Me hizo el planteamiento y me interesó; había otros aspirantes. Finalmente platiqué más con él y con Mónica Arriola (hija de Elba Esther Gordillo), y decidieron, el martes en la noche, que era yo. Castro me avisó a mi casa a las 12 de la noche. No tenía pensado darle este giro a mi vida.”

–Usted ha sido muy crítico de López Obrador; de hecho en su cuenta de Twitter (interrumpe Quadri con una risa corta) utiliza el hashtag peje. ¿Va a atacarlo?

–No, para nada. Como ciudadano uno se divierte. A mí me llega un tuit muy vulgar pero ciertamente muy divertido; yo la verdad, me carcajeé, hasta subió mi secretaria y me dijo: qué le pasa ingeniero, está muerto de la risa. Y simplemente por sentido del humor lo retuitié.

–Pero no ha sido un solo tuit.

–Me gusta contrastar mis ideas. Además, el mote de Peje es popular. Él mismo lo acepta y no se usa de manera peyorativa. Ahora, si se sintió ofendido, le pido una disculpa, ¿nooo? Fue en un sentido lúdico.

–¿Qué le parece el rompimiento del Panal con el PRI?

–La verdad no sé y me da igual.

–¿Ve una eventual alianza debajo del agua con el tricolor?

–Pues… mmmmm, que yo sepa, no la hay en ningún sentido y eh… (suena el celular por tercera ocasión y vuelve a contestar). Además la maestra Gordillo también tiene una buena relación con el PAN, el PRD y con López Obrador.

–Usted respalda mantener el Ejército en las calles. ¿El saldo de más de 50 mil muertos no es para modificar la estrategia de combate al crimen organizado?

–Sería irresponsable dejarle el territorio nacional y la vida pública a las bandas criminales. Mientras no haya policías capacitados y eficientes, el Ejército y la Marina no pueden retirarse.

–¿Está usted en favor de continuar la mano dura del presidente Felipe Calderón?

–Estoy en favor de seguir la lucha frontal contra las bandas criminales con toda la capacidad y la fuerza del Estado hasta exterminarlas, para que el Estado recupere el monopolio del uso de la fuerza, que para eso está.

–¿Cómo evalúa la política de Calderón en materia de combate a la delincuencia?

–Puede perfeccionarse, pero no hay opción. Va a costar sangre, sudor y lágrimas, pero va a terminarse. Coincido totalmente con el artículo de Joaquín Villalobos (ex guerrillero de El Salvador) en cuanto a que en esta guerra no hay vuelta atrás, va a ser larga y dura y tenemos que reconstruir la relación de los mexicanos con la legalidad, así como discutir la despenalización del uso de las drogas.

–O sea que los 50 mil muertos son daños colaterales.

–No son daños colaterales, es terrible, pero esos 50 mil muertos son del crimen organizado. Los culpables son los criminales, no el gobierno. Por Dios. Hay que combatirlos.

–Cuando lo escucho recuerdo un poco a Vargas Llosa.

–Admiro a Mario Vargas Llosa, es un gran liberal con visos de socialdemocracia.

–En Perú él hizo planteamientos impopulares, como el que usted hace de quitar subsidios (a la gasolina).

–Se necesitan políticos valientes que lo digan. La gente no es tonta, éste es un ejercicio de pedagogía pública para persuadir.

–A Vargas Llosa le fue mal en la elección.

–Le fue muy mal, perdió por poquito (casi 25 puntos de diferencia), pero también el fenómeno Fujimori fue insólito. Además debemos agradecérselo, lo hubiéramos perdido como un gran escritor; pero yo no soy un gran escritor, no tengo ese riesgo.

–¿Qué políticos tiene como referencia?

–En la época presente es difícil. Pienso en Obregón y su obra educativa; en Calles, aunque controvertido, fue constructor de las instituciones del México moderno; en la honestidad y rectitud de Ruiz Cortines y en el carisma de López Mateos.

–¿Es cierto que admira a Agustín de Iturbide?

–No lo admiro; es un personaje de la historia mexicana que tendría que aparecer por participar en la consumación de la Independencia. Los mexicanos debemos reconciliarnos con nuestra historia, dejar que descansen y darles su lugar a todos, incluso a Porfirio Díaz y a Madero, Zapata, Villa, Iturbide, Hidalgo.

–Es inevitable hablar de sus libros predilectos.

–Me gustan Vargas Llosa, García Márquez, Murakami, Scott Fitzgerald, Hemingway, todos los gringos. El que más me ha marcado, valga la pregunta (se ríe), es Vida y destino de Vasili Grossman, que trata sobre resistencia soviética ante la invasión de los nazis y las contradicciones del estalinismo en la conducción de la guerra. Es contradictorio que admire al pueblo soviético y yo sea liberal, pero así es.