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El volumen publicado por la UANL se presentó en la feria del Palacio de Minería

Reditan la antes inconseguible obra poética y ensayística de Nahui Ollin
Carlos Paul
 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de marzo de 2012, p. 4

La inconseguible y legendaria obra poética y ensayística de Carmen Mondragón (DF, 1893-1978), también conocida como Nahui Ollin, reunida en cinco libros, se redita por primera vez luego de casi 90 años, con el título Nahui Ollin: sin principio ni fin. Vida, obra y varia invención.

El volumen, publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), fue presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

En cerca de 700 páginas, integra además algunos textos inéditos, una cronología de su vida y obra, enmarcada en un amplio contexto histórico y cultural; poemas que Carmen Mondragón inspiró al pintor y vulcanólogo Gerardo Murillo, Dr. Atl, así como una extensa y valiosa hemerografía y bibliografía conformada por reseñas y artículos en torno a Nahui Ollin, junto con algunas de sus pinturas, caricaturas y varios retratos que muestran su trabajo como modelo de dos de los fotógrafos más relevantes de su época: Edward Weston y Antonio Garduño.

Asimismo, en el caso de las traducciones se contó con el apoyo de Rocío Luque y Carmen Julia Holguín Chaparro.

Versatilidad artística

Carmen Mondragón, Nahui Ollin –adoptó ese nombre que le dio el Dr. Atl, con quien sostuvo un apasionado romance–, destacó por su versatilidad artística, pues fue poeta, pintora, caricaturista, ensayista, pianista, compositora y modelo de reconocidos fotógrafos y del pintor Diego Rivera.

Siempre irreverente y con una actitud contestataria, la joven Nahui Ollin retó con su talento, belleza e inteligencia, los convencionalismos literarios, sociales y morales en los años 20 y 30 del siglo XX, apunta la investigadora, compiladora y coordinadora del volumen, Patricia Rosas Lopátegui.

El volumen es sobre todo una significativa compilación de la obra poética y ensayística, de los cinco libros que Nahui Ollin publicó en vida, entre los años 20 y 30 del siglo pasado, textos que en su momento ella misma organizó, corrigió y enriqueció para su publicación.

Se trata de cinco libros inconseguibles y legendarios de la autora: Óptica cerebral. Poemas dinámicos (1922), Câlinement je suis dedans (1923), Á dix ans Sur mom pupitre (1924), Nahui Ollin (1927) y Energía cósmica (1937). Los volúmenes escritos originalmente en francés, se publican aquí por vez primera traducidos al español.

De acuerdo con Rosas Lopátegui, quien actualmente es profesora de literatura mexicana y latinoamericana en la Universidad de Nuevo México, todavía quedan pendientes por lo menos tres libros inéditos: Una molécula de amor y su continuación, Totalidad sexual del cosmos, así como un breve poemario a la muerte del capitán Eugenio Agacino, entre otros, los cuales menciona la especialista en su introducción al libro. Al respecto, el curador e investigador Tomás Zurián Ugarte tiene planes de darlos a conocer, siguiendo las instrucciones que la misma Nahui dispuso.

Zurián es uno de los expertos más importantes en México sobre la vida y obra de Nahui Ollin y es el encargado de prologar (además de contribuir con otros textos) el extraordinario volumen, en el que refiere: En los libros de Nahui Ollin prevaleció la rebeldía, la sinceridad, la aspereza, el refinamiento, la delicadeza, el cosmopolitismo y, sobre todo, una sinceridad que patentiza sus arduas batallas eróticas y espirituales.

Sus obras “fueron el medio idóneo para expresar sus vigorosas pasiones, sus tumultuosas emociones, sus inquietudes filosóficas y poéticas.

En general, su prosa es vitalista y existencial; no obstante, en algunos momentos su luminosa escritura podía volverse pesimista, aflorando esa amargura generada por la decepción de un mundo que se torna cada vez más frívolo e insustancial.

En la época en que Nauhi Ollin editó sus primeros libros casi no había mujeres en México que publicaran poesía, quizá sólo María Enriqueta Caramillo (1872-1968) y la jovencísima Concha Urquiza (1910-1945), apuntó Zurián.

A eso se debe añadir que Nahui poseía una belleza cercana a lo sobrenatural, que destilaba el enervante perfume de una erótica que brotaba como magma candente, emanado de un núcleo voluptuoso que todo lo saturaba.

Respecto de su proverbial atractivo, cultura e inteligencia, queda precisada en la siguiente descripción, parte de un artículo periodístico: Era una bella rubia de ojos claros como el cielo y un atractivo felino que cautivaba a más de diez en un instante, tornándose singularmente irresistible. A diferencia de muchas guapas que cuando abren la boca generan desencanto, Carmen Mondragón tenía el don de la palabra que da la juventud, aunada a la belleza y la cultura. Su esencia era una dualidad eróticointelectual indisoluble.

Nahui Ollin expresaba que toda su obra literaria era muy intuitiva, que no escribía versos ni prosas, sino ritmos y cadencias. Según Zurián, cuando Nahui no era acicateada por sus intensas pulsiones erótico-sexuales era una mujer extremadamente reflexiva que movía la dinámica de sus pensamiento entre la racionalidad, inteligencia, sensibilidad e imaginación, valores que la llevaban a escribir ideas notables.

Un libro sorprendente que enseña mucho de sus destellos geniales es Energía cósmica. Se podría decir con certeza que Nahui Ollin fue, si no la primera, una de las pioneras en el mundo en referirse por escrito a la entonces innovadora teoría de la relatividad, de Albert Einstein, a los pocos años de ser ésta planteada.

En su condición de no científica expresaba: Y mi inteligencia hace cálculos todos los días, pero cálculos sin números, son logaritmos de reflexión.

En otro momento explicó: Mi nombre es como el de todas las cosas: sin principio ni fin, y sin embargo, sin aislarme de la totalidad por mi evolución distinta en ese conjunto infinito, las palabras más cercanas a nombrarme son NAHUI-OLLIN.

Uno de los aspectos de su versátil y creadora naturaleza que no puede pasarse por alto, concluye Zurían, fue su inocente y sugestivo sentido del humor, que dejó plasmado en algunas de sus pinturas, caricaturas y escritos cortos.

No obstante haber sido una brillante, inteligente y hermosa mujer, Carmen Mondragón, Nahui Ollin, vivió las últimas tres décadas de su existencia en la marginación y el anonimato.

Nahui Ollin: sin principio ni fin recoplia textos periodísticos y testimonios de José Goroztiza, Óscar Leblanc, Rosa Rodríguez López, Henry Bert, Rubén Salazar Mallén y de la misma Nahui Ollin. Así como de autores contemporáneos como Teresa del Conde, Homero Aridjis, Adriana Malvido y Felipe Gálvez. Entre los que destacan la mirada reconstructora de Elena Poniatowska, la mesura inteligente de José Emilio Pacheco y el lacerante punto de vista de la crítica de arte Raquel Tibol.