DIRECTORA GENERAL: CARMEN LIRA SAADE
DIRECTOR FUNDADOR: CARLOS PAYAN VELVER
SUPLEMENTO MENSUAL  DIRECTOR: IVAN RESTREPO  
EDICIÓN: LAURA ANGULO   26 DE MARZO DE 2012 
NUMERO ESPECIAL


Portada

Presentación

Retos y oportunidades de las pesquerías mexicanas, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sustentable
Miguel A. Cisneros Mata

El co-manejo pesquero en México
José Alberto Zepeda Domínguez, Daniel Lluch Belda, Germán Ponce Díaz y Alejandro Espinoza Tenorio

Arrecifes coralinos, su importancia para las pesquerías
Luis E. Calderón Aguilera y Héctor Reyes Bonillaa

Gigantes del océano: el tiburón ballena
Dení Ramírez Macías

El manejo de la pesquería de pulpo en Veracruz
Ma. de Lourdes Jiménez Badillo

Las pesquerías de tiburones y rayas del Golfo de México
Juan Carlos Pérez Jiménez


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Correo electrónico:

cecodes@laneta.apc.org

  

Arrecifes coralinos,
su importancia para las pesquerías

Luis E. Calderón Aguilera1 y Héctor Reyes Bonilla2
1Departamento de Ecología Marina, Cicese
Correo electrónico:
leca@cicese.mx
2Departamento de Biología Marina, UABCS
Correo electrónico:
hreyes@uabccs.mx

Es frecuente escuchar que “los arrecifes coralinos son las selvas tropicales del océano”. Nos imaginamos muchas especies de todos tamaños y colores, exuberantes, prolíficas y productivas. En efecto, los arrecifes coralinos son (o, tristemente, deberíamos decir eran, porque la mayoría está en mal estado de conservación) ecosistemas altamente productivos y diversos.

El caso más notable es el “Triangulo de Coral” en el Indopacífico. Alberga 605 especies (alrededor del 85 por ciento de todas las que se conocen) y 2 mil 228 especies de peces (37 por ciento del total). Son un “banco genético” en el que se guarda riqueza insospechada con alto potencial biotecnológico y farmacéutico. Por esto, los arrecifes coralinos son objeto de investigación en muchos campos de la ciencia.

En México, encontramos arrecifes coralinos en ambas costas. En la de Quintana Roo, están los más espectaculares. Forman parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, que compartimos con Belice, Guatemala y Honduras. Éste es el segundo arrecife del mundo, sólo superado por la Gran Barrera de Australia.

De manera discontinua, pero notable, los hay en Yucatán, Campeche y Veracruz. En el Pacífico, el único arrecife costero es el de Cabo Pulmo, Baja California Sur. En las costas de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Oaxaca encontramos comunidades coralinas, pero no arrecifes. En las islas Revillagigedo existen arrecifes en excelente estado de conservación.

Técnicamente hablando, un arrecife es una construcción biogénica que modifica el sustrato. En términos absolutos, los arrecifes coralinos no alcanzan el uno por ciento de la zona costera. Sin embargo, son los ecosistemas de mayor biodiversidad, productividad e importancia ecológica, económica y social. Pueden considerarse un ecosistema “bandera” pues responden a los factores ambientales y antropogénicos, por lo que son útiles para evaluar si las estrategias de desarrollo son sustentables o no.

También vale la pena preguntarse cuál es el papel de los arrecifes coralinos en la producción pesquera. Pauly y Christensen, investigadores del Centro de Pesquerías de la Universidad de la Columbia Británica, calcularon la cantidad de energía (producción primaria, el producto de la transformación de energía solar en energía química por medio de la fotosíntesis) que se requiere para sostener las pesquerías del mundo.

Para ello emplearon principios metabólicos y datos de la FAO, la agencia de Naciones Unidas para la agricultura y alimentación. Y encontraron que la pesca extraía el 8 por ciento de la producción primaria del océano. En el caso de zonas arrecifales el valor fue 8.3 por ciento, entre los más bajos debido a que las capturas se concentran en niveles tróficos altos. En países del Indopacífico casi un 25 por ciento de la pesca está asociada a arrecifes.

En contraste, en zonas de surgencia (elevación de nutrientes desde el fondo del mar), plataformas continentales y sistemas de agua dulce, la pesca elimina del 25 al 35 por ciento de la producción total, porque las especies objetivo son sardinas, anchovetas y otros pelágicos menores que se alimentan de macrozooplancton. Es decir, especies de menor nivel trófico.

Por otra parte y bajo el supuesto que la pesca como actividad humana puede traer consecuencias negativas para el ecosistema, hay buenas noticias para los arrecifes coralinos: 24 por ciento de los peces arrecifales tienen ámbitos restringidos; 9 por ciento son microendémicos (menos de 50 mil km2). Además, suelen ser pequeños y especialistas en su hábitat, de agua somera y poco abundantes y la mayoría no tiene uso humano. De hecho, en las pequeñas comunidades arrecifales del Pacífico mexicano no hay ninguna pesquería asociada a ellas.

Estos arrecifes funcionan como área de crianza y refugio de varias especies de importancia comercial como meros, pargos y cabrillas, que se consumen; o los peces damisela y payaso que se comercializan para acuarios. En el Caribe, la historia es muy distinta: las comunidades costeras tradicionalmente han vivido de la pesca de organismos asociados a los arrecifes coralinos, tales como langosta, caracol, pepino y una gran diversidad de peces. Banco Chinchorro es una plataforma arrecifal rica en especies pesqueras como el caracol rosado, al borde de la extinción comercial. Hace cuatro décadas se obtenían 300 toneladas al año, para 1996 eran 30 y en 2010 apenas se autorizaron 4.5 toneladas. Actualmente se propone una moratoria de cinco años para favorecer su recuperación.

Los arrecifes coralinos tienen un atractivo turístico alto. Las playas blancas y suaves de la Rivera Maya son producto de los corales. Sin embargo, el turismo desmedido y no regulado (desde los buzos inexpertos que rompen accidental o intencionalmente una colonia coralina, hasta las descargas de aguas residuales de las poblaciones ribereñas) es grave amenaza para estos frágiles ecosistemas.

En cuanto a lo primero, la tasa de crecimiento de un coral es, en promedio, de un centímetro al año. Si un buzo rompe un fragmento de 10 cm, tardará 10 largos años en recuperarse. Las descargas de aguas con alto contenido de materia orgánica son aun más nocivas, pues favorecen el crecimiento de algas carnosas que sobrecrecen al coral y acaban por reemplazarlo. A esto se le conoce como cambio de fase y es casi irreversible.

Es irónico que siendo los arrecifes de coral la razón del atractivo turístico, sean los propios empresarios de esa actividad los que más daño causen a este ecosistema. En 2005, el huracán Wilma dio una clara lección sobre el papel de los arrecifes como protectores de la línea de costa: las zonas con arrecifes sanos sufrieron daños menores, mientras que las grandes modificaciones en la zona de Cancún derivaron en pérdidas por miles de millones de pesos.

Conservación de los arrecifes coralinos como área natural protegida

Un área natural protegida (ANP) es un instrumento de política ambiental que tiene como finalidad la conservación y el uso sustentable de un ecosistema. Prácticamente todos los arrecifes coralinos en nuestro país tienen estatus de ANP, ya sea reserva de la biosfera, parque nacional, o área de protección de flora y fauna. Cabe preguntarse si es suficiente con una declaratoria para asegurar la conservación de estos ecosistemas, pero eso lo dejaremos para otra ocasión. Mencionemos como caso exitoso el de Cabo Pulmo, donde el estatus de protección ha resultado en un incremento en el tamaño y diversidad de peces. En esa localidad –hoy amenazada por un megaproyecto de desarrollo hotelero– fueron los residentes quienes impulsaron la creación de esta ANP y son sus fieles guardianes.

En resumen, la conservación de los arrecifes coralinos tiene múltiples beneficios, entre los que destacan: 1. Ser reservorio de diversidad génetica, con las implicaciones biotecnológicas que ello conlleva; 2. Ser sitios de refugio, alimentación y crianza para numerosas especies de importancia comercial; 3. Proveer servicios ambientales, como protección contra huracanes y oleaje, y 4. Constituyen un atractivo turístico no consumitivo.

Arrecifes coralinos de México
Se indica su categoría y fecha de decreto

Categoría

Área Natural Protegida

Fecha del decreto

Reserva de la Biosfera

Arrecifes de Sian Ka’an, Q. Roo

2-feb-1998

Banco Chinchorro, Q. Roo

19-jul-1996

Parque Nacional

Cabo Pulmo, BCS

6-jun-1995

Arrecifes de Cozumel, Q. Roo

19-jul-1996

Arrecifes de Puerto Morelos, Q. Roo

2-feb-1998

Costa occidental de isla Mujeres,
punta Cancún y punta Nizuc, Q. Roo

19-jul-1996

Arrecifes de Xcalac, Q. Roo

27-nov-2000

Arrecifes Alacranes, Yucatán

6-jun-94

Sistema Arrecifal Veracruzano, Ver.

24-ago-1992

Área Protegida de
Flora y Fauna

Sistema Arrecifal Lobos Tuxpan, Ver.

9-jun-2009

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