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Ver día anteriorJueves 12 de abril de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Más allá y por encima de la crisis
E

l benemérito Instituto de Investigaciones sobre la Paz de Estocolmo (mundialmente conocido por el acrónimo Sipri) ha iniciado la difusión de su serie anual de investigaciones sobre fabricación y transferencias de armamentos y gasto militar en el mundo. Aunque estos últimos datos sólo se darán a conocer más adelante en el mes, y el informe anual 2011 completo sólo será difundido a principios de junio, se dispone ya de los que documentan las transferencias mundiales de armas hasta este último año. (Como estas transferencias están sujetas a muy marcadas fluctuaciones de año a año, el Sipri analiza información por quinquenios, a fin de atenuar las fluctuaciones coyunturales.) La presentación del resumen del informe resalta el hecho siguiente: el volumen de las transferencias de armamentos en el mundo en 2007-2011 fue 24 por ciento superior al registrado en el quinquenio anterior, 2002-2006. Nadie ignora que el comercio mundial de armas es un negocio floreciente, pero el hecho de que haya registrado un incremento de casi una cuarta parte en el quinquenio de la gran recesión lo coloca en otra dimensión: más allá y por encima de la crisis (perdón por el anglicismo).

Las cifras más asequibles sobre la actividad económica global, que se encuentran en los Indicadores Mundiales de Desarrollo (WDI) del Banco Mundial, no ofrecen estimaciones del volumen del producto bruto global, sino diversas mediciones de su valor monetario. La más idónea para comparaciones internacionales es la medición del producto mundial bruto (PMB) a precios constantes y calculado con paridades de poder de compra. Así medido, en el quinquenio 2007-2011 el PMB registró un aumento acumulado de sólo 10 por ciento, tras haber alcanzado un crecimiento superior a 16 por ciento en el quinquenio anterior. Las exportaciones mundiales, por su parte, observaron aumentos acumulados de 38 por ciento en 2002-2006 y de apenas 18 por ciento en 2007-2011. Así, si se comparan uno y otro lapsos, el valor real del producto mundial se redujo en más de 6 puntos porcentuales y las exportaciones mundiales en 20 puntos, en tanto que el volumen de las transferencias internacionales de armas se amplió, como queda dicho, en 24 por ciento. Parecen fenómenos ocurridos en planetas diferentes, aunque si se piensa dos veces esta impresión se desvanece.

Este adelanto del informe anual del Sipri contiene gran riqueza informativa y analítica. Desde el inicio de la segunda década, todo mundo habla del siglo del Pacífico, aludiendo de este modo al traslado hacia el área del Pacífico asiático del fulcro de la dinámica económica global. Ahora bien, el Sipri nos hace saber que, en materia de compras de armamento, también puede hablarse del siglo –o más modestamente del quinquenio– del Pacífico. En efecto, en 2007-2011 los cinco mayores importadores de armas fueron países asiáticos y a la región de Asia Pacífico correspondieron más de dos quintas partes de las importaciones mundiales de armamento. India, reconocida como la más poblada democracia del globo, se distinguió también en ese quinquenio por ser, con mucho, el mayor importador de armas, concentrando 10 por ciento de las adquisiciones mundiales, casi el doble de su más cercano seguidor: la República de Corea, con 6 por ciento de ese total. Este quinteto de grandes adquirentes de material bélico se complementa con Pakistán (5 por ciento), China (5 por ciento) y, sorprendentemente, el centro financiero global, Singapur (4 por ciento). El informe resumido no explica esta aparente anomalía, aunque parece razonable suponer que la rexportación de armas puede envolver operaciones financieras atractiva,s sobre todo si permiten ocultar a los destinatarios finales de las transferencias.

China no es sólo el astro más brillante en la constelación de países de alto crecimiento económico del Pacífico sino que es uno de los más activos productores, exportadores e importadores de armamento. Ya se ha dicho que en el quinquenio 2007-2011 fue destinatario de 4 por ciento de las transferencias mundiales de armamento, pero destaca también en los otros dos terrenos. De hecho, tras haber sido el mayor importador mundial en el lapso precedente, pasó ahora a un modesto cuarto puesto, debido a que –dice el Sipri– la disminución en el volumen de las importaciones chinas coincide con las mejoras en la industria bélica de China y el aumento de las exportaciones de armas. Además, “entre 2002–2006 y 2007–2011, el volumen de estas exportaciones aumentó 95 por ciento. Ahora China figura como el sexto mayor proveedor de armas del mundo, con un estrecho margen respecto al Reino Unido”.

El informe detalla que las exportaciones de armas de China han crecido sobre todo por el aumento de los suministros a Pakistán, país al que China provee ahora de casi la mitad de sus adquisiciones. La base de datos del Sipri muestra, por otra parte, que el mayor importador mundial de armamento en 2006-2011, India, obtiene cuatro quintas partes de sus adquisiciones en Rusia. Quizá podría formularse una hipótesis respecto de una (¿involuntaria?) división de mercados en el subcontinente indio y de cómo tanto China como Rusia, o al menos sus empresas exportadoras de equipo bélico, ven con interés el recrudecimiento de las tensiones indo-paquistanas y con preocupación los tímidos pasos hacia la détente, como los ensayados hace algunos días por Manmohan Singh y Alí Zadari.

La base de datos del Sipri permite constatar que en el quinquenio 2007-2011, cuando los cinco mayores importadores de armamento fueron países asiáticos, del lado de los exportadores existió también un polo de concentración: los seis mayores exportadores de equipo bélico integraron el grupo conocido como P5+1, es decir los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania. Adviértase que la etiqueta P5+1 no fue imaginada para identificar a los mayores mercaderes de armamentos sino a los seis países que están empeñando sus mejores esfuerzos para evitar que Irán se dote de armamento... nuclear. Si lograran que Irán renunciase a las intenciones que le atribuyen, por ejemplo desmantelando sus instalaciones de enriquecimiento de uranio, quizá no tuvieran empacho alguno en proveerle de cualquier volumen de armamento... convencional. A fin de cuentas, ese es su negocio.

En el hemisferio occidental se localiza el mayor exportador de armamento: en 2007-2011 correspondió a Estados Unidos realizar casi una tercera parte de las exportaciones mundiales. Como mercado, sin embargo, el continente americano no es, por fortuna, tan importante. En ese quinquenio, sus adquisiciones de armas alcanzaron apenas 11 por ciento de las mundiales, un volumen algo inferior al de la India.

Habrá que retomar el interesante tema del armamentismo y sus tendencias en un par de meses, cuando esté disponible completo el informe anual 2011 del Sipri.