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Las peores cifras son por contaminación de agua y suelo, que crecieron 9.3 y 2.3% anual

En este sexenio las pérdidas ambientales representan 7.7% del PIB, revela Inegi

En tercer lugar se ubican los hidrocarburos, cuyas reservas totales bajaron 1.3% por año

Susana González
 
Periódico La Jornada
Lunes 23 de abril de 2012, p. 21

Las pérdidas ambientales ocurridas en México durante este sexenio por agotamiento o degradación de bosques, agua, suelo, aire e hidrocarburos ascienden a 7.7 por ciento del producto interno bruto (PIB), revela el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Las peores cifras del balance corresponden a la contaminación del agua y el suelo, ya que presentaron tasas anuales de crecimiento de 9.3 y 2.3 por ciento, respectivamente, en el periodo 2006-2010, último año del comparativo que realiza el instituto en su serie Cuentas económicas y ecológicas de México.

En tercer sitio se ubican los hidrocarburos (petróleo y gas natural), cuyas reservas totales cayeron 1.3 por ciento por año, al pasar de 45.3 mil millones de barriles a 43 mil millones.

Los bosques se redujeron a un ritmo de 0.6 por ciento y la degradación del suelo avanzó 0.3 por ciento a tasa anual. En contraste, la sobrexplotación del agua subterránea bajó 1.7 por ciento y la del aire cayó 0.5 por ciento por año.

Los recursos naturales, explica el Inegi, se pierden por agotamiento (como el caso de los hidrocarburos, recursos forestales, cambios de uso de suelo y agua subterránea), pero también por degradación, como ocurre por la emisión de contaminantes al aire, agua y suelo.

Según sus cálculos, los costos por degradación son mayores a los generados por agotamiento, de manera que prácticamente los cuadriplican. Si bien el promedio anual de los costos ambientales fue de 7.7 por ciento del PIB en el periodo analizado, también hubo una disminución por año.

En 2006, cuando comenzó el gobierno del presidente Felipe Calderón, el total de las pérdidas ambientales representó 8.1 por ciento del PIB, de las cuales 2.5 se relacionan con agotamiento y 5.6 por degradación. En 2010 llegaron a 7 por ciento del PIB, dividido entre 1.7 por ciento por agotamiento y 5.3 por ciento por degradación.

Sólo en cuestión de bosques y selvas México perdió un promedio de 155 mil hectáreas anuales, equivalentes a 15 millones de metros cúbicos de madera en rollo, a consecuencia de la agricultura, la ganadería y la explotación maderable.

La superficie sobrexplotada de bosques y selvas fue de 123 mil hectáreas en 2010, es decir, poco menos la extensión territorial del Distrito Federal, aun cuando la reforestación aumentó 49 por ciento en ese mismo año, detalla el Inegi.

Calcula que para resarcir el agotamiento de la superficie forestal se requiere una inversión de 17 mil 598 millones de pesos, monto similar al presupuesto otorgado por el gobierno federal para seguridad pública.

En cuanto a la disminución de 1.3 por ciento anual de las reservas probadas, probables y posibles del petróleo y gas natural, advierte que de persistir el ritmo de explotación del recurso, su vida útil es de casi 30 años, y detalló que el agotamiento equivale a 1.4 por ciento del PIB.

Destaca que aunque a nivel mundial México ocupa el lugar 17 en cuanto a reservas petroleras, al concentrar 0.7 por ciento del total, es el séptimo productor de crudo del planeta, al aportar 3.6 por ciento de la oferta mundial.

Por la degradación física y química del suelo existen 74 millones de hectáreas afectadas en el país, equivalentes a la extensión territorial conjunta de los estados de Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas.

A causa de otro tipo de degradación, atribuible a la erosión hídrica y eólica, el país perdió hasta mil 256 millones de toneladas de suelo sólo en 2010, equivalentes al volumen de tierra necesario para cubrir con una capa de medio metro de altura el estado de Aguascalientes. Los costos totales para remediar los daños al suelo equivalen a 0.5 por ciento del PIB, unos 68.6 mil millones de pesos.

Sobre la degradación del suelo por la basura, informó que la generación de residuos sólidos urbanos per cápita subió de 373 a 389 kilos en el periodo analizado. La basura generada en 2010, ilustra, fue equivalente a 436 veces el peso del concreto utilizado para la construcción del estadio Azteca.

En cuanto al agua, la falta de tratamiento contribuyó al aumento anual de su contaminación, con un avance de 9.3 por ciento, mientras disminuyó 1.7 por ciento la sobrexplotación del agua subterránea.

La contaminación del aire retrocedió 0.4 por ciento, lo que se atribuye a una contracción del consumo de combustible en la industria, además de la incorporación de nuevas tecnologías en la industria automotriz, por la cual los vehículos nuevos casi no generan emisiones.

Aun así, el Inegi alerta que el peso acumulado de las emisiones atmosféricas por los vehículos automotores (particulares y taxis) circulantes en 2010 fue equivalente al peso de seis veces la Pirámide del Sol de Teotihuacán. Mitigar las emisiones contaminantes equivale a gastar 4 por ciento del PIB y representa 57 por ciento del total de los costos ambientales.

En el sexenio prácticamente se duplicaron los gastos de protección ambiental, al llegar a 123 mil 830 millones de pesos el año antepasado, pero según los cálculos del Inegi se requiere sextuplicar estos recursos para abatir el daño ecológico.

El monto actual de esta inversión representa apenas 2.3 por ciento del presupuesto federal y la mitad se destina a actividades de remediación; 22 por ciento es para cuestiones administrativas, sólo 16 por ciento para prevención y 11 por ciento para investigación y desarrollo en ecología.