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Jason Burke, su creador, dijo que lo ideó al observar pacientes en cuidados posanestésicos

Novedoso servicio en Las Vegas ofrece curar la cruda en 45 minutos

En vehículo equipado da fármacos vía intravenosa o atención premium, la cual incluye hidratación también por ese medio, medicinas contra las náuseas, antinflamatorios y vitaminas

 
Periódico La Jornada
Jueves 26 de abril de 2012, p. 9

Las Vegas, 25 de abril. Era domingo al mediodía en Las Vegas y Justin parecía desahuciado: tenía una monstruosa resaca tras haber bebido alcohol durante dos días seguidos, pero un nuevo servicio prometió quitarle el dolor de cabeza, las sudoraciones y la sensación de muerte inminente.

Este oriundo de Seattle (Washington), de 38 años, es uno de los primeros clientes del servicio médico ambulante El paraíso de la cruda (Hangover Heaven), que ofrece curar los efectos de una noche de juerga en apenas 45 minutos.

Fue un fin de semana de amigos. Llegamos el jueves. Ayer nos fuimos a un club, bebí demasiado, me quedé despierto toda la noche, contó a la Afp Justin, ejecutivo de la industria aeronáutica, mientras recibía por vía intravenosa un coctel de medicamentos contra las náuseas, vitaminas y fármacos para la rehidratación.

Justin –quien pidió tímidamente no dar su apellido– se encontraba a bordo de un moderno autobús estacionado frente al casino Mandalay Bay, en el extremo sur de la famosa Franja de Las Vegas.

Desde el exterior el vehículo parece un autobús común, pero en el interior no se diferencia de una ambulancia: hay tubos para suero, pulsómetros, enfermeras atentas y hasta literas que invitan al descanso.

El nuevo servicio, lanzado el 14 de abril, surgió de una idea del anestesista Jason Burke.

Síntomas

Al observar a los pacientes en la unidad de cuidados pos-anestesia me di cuenta de que tenían muchos de los mismos síntomas que las personas con resaca: náuseas, dolor de cabeza, molestias generales, sensación de desorientación, dijo el médico, que sigue trabajando en los hospitales locales.

Y pensé que quizá los mismos medicamentos podrían funcionar para tratar la resaca, contó.

Burke vive, sin duda, en el sitio adecuado. Las Vegas, capital del juego, es reconocida internacionalmente por su intensa vida nocturna e intoxicaciones de todo tipo, escenario de la taquillera película de 2009 Hangover (Resacón en Las Vegas, en España, y ¿Qué pasó ayer?, en Latinoamérica).

La propia ubicación de Las Vegas, en medio del desierto, favorece la deshidratación que contribuye a la cruda, dijo Burke, tras recibir a la Afp en la puerta del hotel Ceaser’s Palace, última parada del circuito que recorre el autobús en la zona de la Franja.

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La ubicación de Las Vegas, en medio del desierto, favorece la deshidratación, comenta BurkeFoto Fabrizio León Diez

El autobús, que promete un paseo ultrasuave para aliviar estómagos revueltos, tiene cuatro literas en el área del medio, un salón en el fondo, un baño y una sala de entrevistas privada para quienes tengan problemas médicos que deseen comentar.

Debbie Lund, una de las enfermeras, formada en emergencias, aseguró que el primer fin de semana se había trabajado bien, con más de 25 clientes.

Vienen de todas partes del mundo, algunos en viajes de negocios, otros por despedidas de solteros, comentó. Añadió que muchos empiezan a consumir alcohol ya en el avión.

El servicio no es barato: hay dos paquetes básicos, redención y Salvación, a un precio base de 90 y 150 dólares, respectivamente.

Ambos proporcionan los medicamentos por vía intravenosa, pero la opción premium incluye hidratación también por ese medio, fármacos contra las náuseas y antinflamatorios, así como suplementos vitamínicos, que pueden permanecer en su sistema días después de la terapia.

Burke explicó que apuesta a un público entre 30 y 40 años, con un ingreso de entre 70 mil y 100 mil dólares anuales. Definitivamente no es para quienes toman alcohol con embudo.

Hombres, la mayoría de clientes

Aunque en Las Vegas se emborrachan tanto hombres como mujeres, el médico espera que sus clientes sean en su mayoría hombres, en proporción de 80 por ciento frente a 20 por ciento de mujeres.

Según él, los hombres son más pragmáticos y las mujeres suelen ponerse mucho más nerviosas con los tratamientos intravenosos. Los que dan su testimonio en video en el sitio web del servicio son todos hombres, que describen el consumo de ingentes cantidades de alcohol. Como Justin, que ya terminó de recibir el coctel de fármacos.

Me siento mejor, afirmó, empezando a recordar los detalles de la borrachera de la noche anterior y alegrándose de haber reservado el servicio de Burke.

Sus amigos están en la piscina del hotel, bebiendo otra vez, dijo. Todos deben irse de Las Vegas al día siguiente. Cuando le preguntan si saldrá de fiesta esa noche, Justin parece tentado.