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Economía Moral

¡La elección presidencial no está decidida todavía!

Todo depende de quiénes y cuántos salgamos a votar el primero de julio

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¿Q

ué pasa cuando una empresa encuestadora da resultados muy dispares de las demás? Según la mayoría de las empresas encuestadoras las preferencias para la elección presidencial habían venido mostrando, antes del Iberogate, a Peña Nieto (EPN) en primer lugar, con ventajas de entre 15 y 20 puntos respecto de López Obrador (AMLO) o Josefina Vázquez Mota (JVM), quienes parecían disputar de manera cerrada el segundo lugar. Por ejemplo, Buendía y Laredo-El Universal, en encuesta levantada del 7 al 10 de mayo, mostraba a EPN con 21 puntos porcentuales de ventaja sobre AMLO y 22.5 puntos sobre JVM; Consulta Mitofsky, cuyo cliente principal es Televisa, mostraba (en encuesta levantada del 7 al 9 de mayo, a EPN con 17.1 puntos de ventaja sobre JVM y 19.9 sobre AMLO. Desde abril ya se había percibido que María de las Heras (MDLH) y Ana Cristina Covarrubias (ACC), dos casas encuestadoras dirigidas por mujeres, ponían en segundo lugar a AMLO y no a JVM como lo hacían la mayoría. En ese momento la mayoría de las casas encuestadoras no sólo estaban consolidando la construcción social de EPN como el ganador seguro que Televisa había venido edificando durante años, sino también la idea de que AMLO iba en tercer lugar. Pero en las encuestas levantadas alrededor del viernes negro de EPN (11 de mayo), tanto MDLH como ACC presentaron resultados que niegan dos de las tres tesis centrales de las encuestas mayoritarias: si bien mantienen a EPN en primer lugar, le dan una ventaja de sólo 8 y 9 puntos respectivamente respecto de AMLO, consolidado en el segundo lugar, con 5 y 3 puntos de ventaja respecto de JVM.

El día de ayer jueves 30 de mayo, al publicarse la encuesta de Reforma levantada entre el 24 y 27 de mayo, se consolida la doble tendencia: a) se acorta la ventaja de EPN respecto de AMLO (son ya sólo 2 puntos porcentuales)1: 28.5 contra 26.5 por ciento, lo que sitúa a ambos candidatos en empate técnico, ya que el margen de error de dicha encuesta es de +/- 2.9 puntos; y b) se consolida AMLO en segundo lugar con una enorme ventaja de 8.5 puntos porcentuales sobre JVM. Pero en una encuesta levantada casi en los mismos días, Mitofsky le da a EPN una ventaja de 13.9 puntos sobre AMLO, a quien sitúa en empate técnico con JVM (véase gráfica).

En la gráfica, además de los valores medios estimados (únicas cifras que se suelen manejar) del porcentaje de población que votaría por AMLO y por EPN en las encuestas más recientes de Mitofsky y Reforma (preferencias brutas, es decir, sin repartir los indecisos), he añadido los límites superior e inferior del intervalo de confianza (que son más y menos 3.1 puntos en la encuesta de Mitofsky y más menos 2.9 puntos en la de Reforma) para ambos candidatos.

En el bloque izquierdo de la gráfica se aprecia que el valor medio de la votación de EPN según Mitofsky es 35.6 por ciento y los límites superior e inferior del intervalo de confianza son 38.7 y 32.5 por ciento. Como el límite superior del intervalo de confianza de la votación por AMLO es 24.8 por ciento, muy por abajo del límite inferior de EPN (32.5 por ciento), se concluye que la ventaja de éste es estadísticamente significativa. Según Mitofsky, se puede afirmar, con 95 por ciento de confianza, que EPN va arriba en la elección. En cambio, en la encuesta de Reforma (bloque derecho de la gráfica) el límite superior del intervalo de confianza de AMLO (29.4 por ciento) está por arriba no sólo del valor inferior (25.6 por ciento), sino también del valor medio de EPN (28.5 por ciento), por lo cual se concluye que, según esta encuesta, hay un empate técnico entre ambos: no se puede afirmar que EPN vaya en primer lugar. En cambio, mientras en la encuesta de Reforma la ventaja que AMLO le saca a JVM (8.5 puntos) es estadísticamente significativa, en la de Mitofsky hay un empate entre AMLO y JVM.

Hay otra conclusión que podemos derivar del análisis de la gráfica. Si se comparan los intervalos de confianza de Mitofsky y de Reforma para EPN (las tres primeras tres columnas de ambos bloques), apreciamos que los intervalos de confianza no se intersectan como debería ocurrir en dos observaciones científicas de la misma realidad. En efecto, el límite superior del intervalo de confianza de Reforma (31.4 por ciento) de EPN es inferior a su límite inferior en la encuesta de Mitofsky (32.5 por ciento). Dos encuestas con pretensiones científicas ambas, levantadas en casi los mismos días, deberían obtener las mismas conclusiones. Pero vemos que ambas encuestas, las dos al servicio de medios de comunicación de tendencias políticas de derecha, parecerían estar estudiando dos países distintos. Una encuesta ve una cerrada pelea por el primer lugar y la candidatura de JVM situada en un ya lejano tercer lugar, con una situación parecida o peor que la que tuvo Madrazo en 2006. Otra, en cambio, ve una cerrada pelea por el segundo lugar entre dos candidaturas, ambas muy lejos a la situada en el primer sitio, que les lleva casi 12 puntos de ventaja. Alineadas con Mitofsky están otras encuestas como la de Parametría-Sol de México, GEA-ISA, Buendía y Laredo e IPSOS-BIMSA (véase adnpolitico. com/encuestas). En medio, entre Reforma y este grupo se encuentran Covarrubias y María de las Heras, pero es probable que, de repetir sus mediciones en fechas más cercanas,se parecieran más a la de Reforma. Como se trata de muchas encuestas, todas con pretensiones de rigor científico, que estudian la misma realidad y pretenden obtener la verdad, se hace inevitable preguntar: ¿por qué difieren más allá de los intervalos de confianza, es decir más allá de los errores inevitables en una muestra al querer representar al universo? ¿Son errores técnicos en el diseño de las encuestas? ¿O son sesgos que se introducen para obtener resultados que le gusten al cliente, para que quede contento y los siga contratando? En materia de encuestas como en materia de evaluaciones, las autoencuestas y autoevaluaciones están siempre sesgadas. También es cierto que la parte interesada no debe contratar al encuestador ni al evaluador (ni el Programa Oportunidades debe contratar a los consultores que evalúan el programa, ni los partidos políticos deben contratar encuestas porque, como la que publicó hace poco JVM y que la ubicaba muy cerca de EPN, dan resultados tan evidentemente sesgados que nadie les cree). La pregunta es si, cuando los medios de comunicación contratan encuestas, éstas pueden ser neutrales, objetivas. El ejemplo de Milenio y la casa encuestadora (GEA-ISA, de negro pasado) pueden hacer un trabajo menos sesgado que si los contratara el PRI directamente. Una opción es que fueran los académicos quienes recibieran el financiamiento del IFE para hacer encuestas directamente o contratando casas encuestadoras. Si el cliente es neutro, éstas pueden serlo también.

1 Utilizo, en todos los casos en los que es posible distinguir entre preferencias brutas (que maneja como una de las opciones los indecisos o los que no contestan) y efectivas (que prorratea los indecisos), las primeras. En la segunda opción, la diferencia absoluta parece mayor. Por ejemplo, en la encuesta de Reforma la diferencia entre EPN y AMLO en las preferencias efectivas es de 4 puntos. En cambio, la diferencia en las preferencias brutas es menor: sólo 2 puntos porcentuales.