Opinión
Ver día anteriorDomingo 17 de junio de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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El diálogo de los movimientos Bienvenida a Camila Vallejo
Pablo González Casanova
C

ompañera Camila: ¡Qué bueno que ha traído a México este diálogo latinoamericano de los movimientos emancipadores! Al saber de su presencia no pude menos de recordar la voz y la fuerza de Salvador Allende y de la más profunda lucha que el socialismo parlamentario ha dado en el mundo entero. De Allende y quienes lucharon con él es digno sucesor este gran despertar del pueblo chileno a que su juventud convoca, y que lejos de limitarse a una valerosa lucha por la educación forja un nuevo movimiento liberador de los trabajadores, de los ciudadanos, de los campesinos y de los indios mapuches.

Mucho de nuevo tiene el movimiento chileno y, como los nuestros de los que quiero decirle unas cuantas palabras, forma parte de un movimiento universal que en México iniciaron en 1994 los pueblos mayas del sureste, conocidos como zapatistas, cuyo lema es precisamente: Libertad, Justicia, Democracia. Ellos plantearon innovaciones en los conceptos, en las palabras, en las formas de comunicación, de expresión y de organización…, algunos ejemplares para combinar el discurso político y el narrativo, el imaginativo y el práctico; otros, para identificar el conocimiento con la pérdida del miedo, y la moral de lucha con el respeto a la dignidad de uno mismo; otros más para instaurar un sistema de autonomías con democracia, a la vez participativa y representativa, la de la asamblea y la del mandar obedeciendo, y muchos otros, capaces de articular las luchas de las comunidades con las que da la nación por su independencia, y con las del mundo por lo que los pueblos andinos llaman el buen vivir.

En México surgieron otros movimientos más, como el de los cristianos herederos de la teología de la liberación latinoamericana que, con su opción por los pobres, difunden el respeto a las creencias religiosas y laicas y, en muchos casos, el pensar histórico, y que hoy –con numerosos movimientos sociales y políticos–, están organizando la lucha por La Justicia y la Paz, y contra la guerra infame que nos imponen el imperio y sus asociados nativos, una guerra que hace sus principales víctimas entre los pueblos que luchan contra las corporaciones depredadoras, y también entre los abogados que los defienden, entre los líderes que los encabezan, y entre los periodistas que expresan la verdad de lo que ocurre.

A los movimientos anteriores se añade otro no menos importante: es el de #YoSoy132, con en el que hace acto de presencia la juventud mexicana en el campo cibernético de la lucha, y muestra el inmenso poder que en ese campo tenemos para ganar las batallas de la libertad de expresión y de comunicación, las de organización de colectivos y redes de colectivos que hagan realidad la educación universal, la democracia como gobierno del pueblo, y la subsistencia de la Tierra y de la humanidad. Este movimiento contiene, a más de muchas otras aportaciones intelectuales y culturales, la de haber descubierto que el yo es parte del nosotros: #YoSoy132

Y hay un movimiento no menos significativo que, organizado en red, cava en lo profundo de un modo de dominación y acumulación altamente depredador, corruptor y destructivo. Convocó a ese movimiento el pueblo purépecha de Cherán K`eri, en el estado de Michoacán, y allí se realizó, el pasado mes de mayo, un Encuentro Nacional de Redes de Resistencias Autónomas Anticapitalistas. La convocatoria, los discursos, las relatorías del encuentro enfrentan al capitalismo corporativo y a los complejos empresariales –militares– políticos y mediáticos, que con sus aliados y subordinados están llevando al mundo a una catástrofe ecológica que no sólo amenaza al 99 sino al 1% de la humanidad, según investigaciones de los más serios y rigurosos científicos de las propias organizaciones intergubernamentales. Textos y discursos del congreso de Cherán K. revelan una recuperación del método histórico-político que originalmente correspondió a un pensamiento crítico y creador –el de Marx y Engels–, y que ya enriquecido por la historia universal, contribuye como pocos a comprender hoy el mundo realmente existente y a construir un mundo realmente humano y sostenible. Pero más que pensar en forma doctrinaria los participantes, reunidos en el pueblo purépecha de Cherán K, piensan en la forma de plantear la lucha más profunda por la libertad y por la vida.

Hay mucho más que decir, pero aquí me detengo pues no vayan mis palabras a impedir que Camila Vallejo nos cuente cómo se plantea en Chile la lucha por otro mundo posible.

Escuchemos a la compañera Camila y enviemos con ella un caluroso abrazo a la juventud chilena. ¡Viva Chile! ¡Viva América Latina! ¡Viva la vida! ¡Venceremos!