Sociedad y Justicia
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La sobrevivencia del maíz nativo en la megalópolis de la ciudad de México
José Antonio Serratos Hernández*
 
Periódico La Jornada
Miércoles 20 de junio de 2012, p. 50

A 10 años de haberse iniciado la exploración y la protección de la diversidad del maíz nativo en el Distrito Federal es necesario recapitular esta investigación para establecer el futuro de la conservación de esta semilla, única en el sentido de sobrevivencia ante el crecimiento urbano de la segunda megalópolis más grande en el mundo y al mismo tiempo patrimonio genético de la ciudad y del país.

Con el descubrimiento de maíz transgénico en Oaxaca por Ignacio Chapela y David Quist en 2001, el Gobierno del Distrito Federal nos invitó, por el intercambio de experiencias con algunas organizaciones civiles desde 1995, a realizar un estudio cuyo objetivo fue establecer las bases para la vigilancia del maíz en las delegaciones en suelo de conservación al sur de la ciudad (Tláhuac, Xochimilco, Milpa Alta, Tlalpan, Contreras, Cuajimalpa). Junto al sorpresivo hallazgo de maíz transgénico en predios de campesinos dedicados al cultivo, nuestro principal descubrimiento fue encontrar una gran variedad de maíz nativo, resguardado en los llamados pueblos originarios, que incluso no había sido registrado en el banco nacional de semilla mantenido por Instituto Nacional de Investigaciones Foretales, Agrícolas y Pecuarias. Los únicos registros que se tenían de la semilla de maíz en el DF eran una colecta fechada en los años 50, localizada en lo que ahora es una calle en la delegación Iztacalco, y al menos un par de colectas registradas erróneamente como pertenecientes al estado de México. Nos dimos cuenta entonces de que a pesar de algunos trabajos realizados por instituciones agrícolas, la percepción generalizada, incluso en el medio académico, era que el maíz en el DF era irrelevante. En ese sentido, iniciamos con recursos escasos, pero junto a los principales investigadores de maíz en México, el redescubrimiento, la protección y la conservación del maíz nativo de la ciudad.

Después de un lento avance en nuestras investigaciones y con el apoyo de diferentes instituciones de los gobiernos local y federal, desde 2005, y particularmente en 2009, era evidente que los campesinos de los pueblos originarios –por su economía familiar básica, pero con fuertes componentes culturales– habían sido los actores principales en la conservación del maíz nativo: en el DF el maíz había sobrevivido gracias a una delicada mezcla de tradición ceremonial, cultura y un fuerte apego a la semilla de los abuelos. De esos estudios pudimos clasificar, con el apoyo de los propios campesinos, 11 tipos de maíz nativo. Asimismo, nuestro monitoreo del maíz transgénico empezó a ser más extensivo para lo cual, como desde 2002, contamos con el apoyo de instituciones de investigación públicas nacionales e internacionales. En paralelo, otras instituciones intervinieron en el estudio de la conservación y la bioseguridad del maíz en el DF. Así, en 2010 el Proyecto Global de Maíces Nativos informó de la colecta de muestras de maíz de seis razas de la Mesa Central del altiplano en el DF y en 2008 el Instituto Nacional de Ecología publicó en su reporte anual la presencia de maíz transgénico en 70 por ciento y en 49 por ciento de sus muestras de maíz provenientes de Xochimilco y Tlalpan, respectivamente. Toda esta información ha sido resumida en nuestra contribución al estudio de la biodiversidad del DF que será publicada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad.

En colaboración con las autoridades ambientales del DF desarrollamos la Declaratoria y el Programa de Protección del Maíz Nativo como un instrumento para su sobrevivencia. Sin embargo, el maíz nativo sigue en riesgo porque el suelo arable para su cultivo se ha reducido a menos de la mitad desde 1980, los campesinos dedicados al cultivo son menos y envejecen sin que haya remplazo generacional y la presencia de transgenes patentados representa un riesgo legal para la conservación en los predios y en los bancos de semillas. Nuestra propuesta es que esos riesgos pueden ser enfrentados con una estrategia de agricultura multifuncional adecuada a zonas periurbanas, considerando que el maíz nativo en el DF no está ligado al rendimiento sino a otras dimensiones sociales y culturales relacionadas con tradiciones ceremoniales o culinarias. En otro sentido, la agricultura multifuncional del maíz nativo puede servir para el estudio de las relaciones de ésta con la ecología urbana y la agroecología en las grandes megalópolis. Estas son las acciones que hemos llevado a cabo y las propuestas que estamos desarrollando para la defensa del patrimonio genético de México.

* Universidad Autónoma de la Ciudad de México, plantel Cuautepec