Cultura
Ver día anteriorSábado 14 de julio de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Latinos en Jalapa
Juan Arturo Brennan
J

alapa, Ver. Cualquier invitación a esta ciudad rica en manifestaciones culturales (en este caso particular, la Feria Internacional del Libro Universitario, FILU) va aparejada con el deseo de que la visita coincida con día de concierto de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (OSX), debido a su ya larga tradición de ofrecer buenas interpretaciones a buenos programas.

El deseo se cumple, y la misma noche de mi participación en la FILU el Teatro del Estado recibe a un público nutrido, mas no multitudinario, para un interesante y poco convencional programa de música latina dirigido por el titular del conjunto, el brasileño Lanfranco Marcelletti Jr.

En la primera parte de la Pampeana No. 3, de Alberto Ginastera, la OSX colorea con precisión y detalle la austera paleta instrumental del compositor argentino. En la segunda, el conjunto exhibe un buen manejo y dosificación de los contrastes dinámicos. En la tercera y última, retoma las cualidades exhibidas en la primera, con un espíritu un poco más expresivo, y un final mantenido siempre bajo control.

Lo mejor de la interpretación del Tangazo, de Astor Piazzolla, es la paciente construcción de la textura inicial en las cuerdas, del registro grave al agudo, basado en una cadena de homogeneidades sonoras que hablan bien de la disciplina de la OSX. Hacia la mitad y el final de la pieza, faltó quizá un poco más de descaro y temeridad para hacer más salvajes los efectos instrumentales piazzolleanos, que se sintieron un poco tímidos. El episodio fugado que precede al final fue desarrollado con claridad en el entramado contrapuntístico.

En las Tres danzas para orquesta de su paisano Mozart Camargo Guarnieri, el director Marcelletti trabajó sobre todo la precisión de los energéticos pulsos que caracterizan a la partitura, y logró una buena expresión de este nacionalismo atractivo, pero no fácil ni complaciente. Para cerrar un programa luminoso en general, una sabrosa versión de esa demencia tropical que es El buey sobre el tejado, de Darius Milhaud.

Muy bien ensambladas las reiteraciones constantes de los materiales melódicos principales, y muy bien asumidas y resueltas las numerosas asperezas armónicas que caracterizan a esta partitura brasileiro-provenzal a lo largo de todo su desarrollo.

Esa noche encontré, por ejemplo, que la OSX atiende a un público cuyo promedio de edad es notablemente menor al de los públicos de las orquestas de la capital, a lo cual contribuye sin duda la presencia de la Universidad Veracruzana.

Rencontré a una orquesta que sigue teniendo un sólido nivel de ejecución y una apreciable componente de disciplina. Y encontré también a un público interesado y atento, mas no particularmente entusiasta, lo que contrasta con mi más reciente recuerdo de la OSX, marcado en aquel entonces por una interacción más cálida y más intensa entre la orquesta veracruzana y su clientela.

Como observación final, comento que mis amigos melómanos y yo solemos jugar con frecuencia a la quiniela de batuta en cuanto, por una razón u otra, se desocupan los podios de nuestras orquestas y comienza el tradicional juego de las sillas musicales. Cuando llegaba el momento del relevo en la Sinfónica de Xalapa, nuestras posibilidades de adivinanza se reducían notablemente porque jugábamos el juego siempre en el entendido de que los estatutos fundacionales de la orquesta señalaban que su director artístico debía ser mexicano. Una de dos: o vivimos en el error durante largo tiempo, o han cambiado las reglas del juego, a juzgar por la presencia como titular del brasileño Marceletti (nombrado apenas en enero de 2012), un director sin duda hábil y competente, y en quien se percibe una auténtica vocación de comunicarse con el público no sólo de batuta, sino también de palabra.