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Hay beneficios cualquiera que sea el diagnóstico, afirma oncólogo en Francia

El deporte adecuado reduce en 50% el peligro de recaída en pacientes de cáncer
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La insulina, los estrógenos y la leptina, factores de crecimiento de los tumores, sólo bajan a partir de cierta intensidad que no es la misma para el cáncer de mama, de colon o de próstata, explicó el experto. La imagen, en la ribera del río Ottawa, en Canadá, frente a unas esculturas elaboradas por el artista John Felice CepranoFoto Reuters
 
Periódico La Jornada
Jueves 19 de julio de 2012, p. 3

París, 18 de julio. Las actividades físicas adecuadas permiten reducir en 50 por ciento el riesgo de recaída en pacientes de cáncer de mama, colon o próstata, según el oncólogo Thierry Bouillet.

Cofundador de CAMI (cáncer, artes marciales e información), la única red nacional francesa que vincula deportes y cáncer, que da clases de karate, yoga y gimnasia a unos 3 mil pacientes en más de una veintena de centros de Francia, el doctor Bouillet transmite incansable este mensaje.

Los estudios muestran que hay un beneficio, cualquiera que sea el pronóstico, indicó en una entrevista, en la que citó los tres cánceres más receptivos a la actividad física: de mama (como evidencian ocho estudios), de colon (tres) y de próstata (dos).

Sin embargo, los datos científicos demuestran también que la práctica de actividad física es inútil si no es lo suficientemente intensa.

La insulina, los estrógenos y la leptina, factores de crecimiento del cáncer, sólo bajan a partir de cierta intensidad, que no es la misma para los tres tipos de cáncer, dijo Bouillet.

Para el de mama, el umbral es el equivalente a unas tres horas de caminata rápida por semana, pero para los otros dos, es el doble.

Una dificultad suplementaria: el esfuerzo debe ser practicado durante 6 a 12 meses antes de conseguir algún efecto.

Por supuesto, proponer un tal programa a pacientes agotados por el cáncer no ha sido una tarea fácil. Tuvimos que buscar motivaciones, estructuras para dar a los pacientes el deseo de practicar un deporte, señala el cancerólogo, autor del libro Deporte y cáncer. Bouillet puso en marcha el CAMI en 2000, junto con Jean-Marc Descotes, un ex atleta de alto nivel, para tratar, ante todo, la fatiga de los pacientes.

La actividad física es la única cosa que corrige la fatiga, revela el oncólogo, quien también subraya el aspecto placentero del deporte, ya que si la gente se aburre, decae.

Al promover actividades cada vez más diversas (danza, patinaje artístico, escuela de circo) bajo la supervisión de entrenadores, el CAMI ha superado todas sus expectativas.

Le pedimos a los pacientes que se queden un año, pero la mayoría permanecen más tiempo, reconoce Bouillet. Los enfermos pagan 20 y 120 euros por año y el resto es financiado por donaciones o subvenciones (algunas cajas de seguridad social, la Liga contra el Cáncer, algunas sociedades mutualistas, fundaciones empresariales...).

El CAMI aboga por la creación del primer diploma universitario de deporte y cáncer de la Universidad París 13, pero todavía tenemos que educar a los médicos, siguen muy reacios a prescribir la actividad física, indicó Bouillet.

Si 30 por ciento de los pacientes de cáncer practicaran un deporte, la seguridad social podría ahorrar 600 millones de euros, sólo en medicamentos, sin contar las licencias de trabajo, afirmó el oncólogo.