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65º Festival de Locarno
Más cine mexicano en el extranjero
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Fotograma de Los mejores temas, del mexicano Nicolás Pereda
L

ocarno, Suiza, 31 de julio. La evidencia principal de que el cine mexicano se ha puesto de moda en años recientes es su manifiesta presencia en festivales de todo el mundo. El de Locarno no ha sido la excepción. En la edición 65 de ese festival suizo, la segunda vez que se pone en práctica la iniciativa llamada Carte Blanche se ha dedicado a siete proyectos mexicanos que necesitan fondos para su terminación. (Cada año se seleccionará a un país diferente, por lo general del tercer mundo, debido a la carencia de recursos que afecta a su cine.)

Los títulos se proyectarán ante un jurado que decidirá cuál de ellos se llevará un premio en efectivo de 100 mil francos suizos (más o menos la misma cantidad en dólares), otorgados por la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (SDC) del Ministerio de Asuntos Internacionales (FDFA). El Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) también ha invertido dinero y esfuerzo para la realización de esta Carte Blanche.

Los títulos seleccionados para ese concurso son: Ciclo, documental de Andrea Martínez Crowther; Las horas muertas, de Aarón Fernández; Las lágrimas, de Pablo Delgado Sánchez; Mai morire, de Enrique Rivero (ganador del Leopardo de Oro en la 61ª edición de Locarno con su ópera prima Parque vía, en 2008); Penumbra, de Eduardo Villanueva Jiménez; Táu, de Daniel Castro Zimbrón, y Tierra de Nod, de Jimena Montemayor Loyo.

Esos proyectos también serán exhibidos a profesionales de la industria –compradores, agentes de ventas, distribuidores, programadores de festivales–, que es otra vía por la cual podrían obtenerse los muy necesarios fondos.

Cabe señalar que el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) está representado en Carte Blanche por tres de sus egresados: Delgado Sánchez, Castro Zimbrón y Montemayor Loyo. De la misma escuela es el guatemalteco Julio Hernandez Cordón, quien participa en la competencia internacional con Polvo, coproducción de su país con España, Chile y Alemania. Mientras, el cineasta mexicano que compite es Nicolás Pereda con Los mejores temas, coproducción con Canadá y los Países Bajos. En total son 19 largometrajes los que concursan por el Leopardo de Oro. La participación mexicana se remata con el corto Ismael, de Sebastián Hofmann, en la sección Pardi di Domani (Leopardos del mañana), el concurso internacional de cortometrajes.

El festival de Locarno estrena también a su director artístico, Olivier Père, quien hasta el año pasado era el delegado en Cannes que organizaba la Quincena de los Realizadores. Eso habla de una apuesta por el cine de nuevos talentos más que el respaldo de nombres famosos o prestigios conocidos, como hacen otros festivales de categoría A, como Berlín, Cannes o Venecia.

Claro, los títulos más atrayentes para el espectador promedio se reservan para las proyecciones nocturnas en la Piazza Grande, ese enorme espacio con capacidad para ocho mil espectadores. Si el tiempo lo permite –la lluvia es quizás el principal antagonista del festival–, ver una película en una plaza pública, literalmente, es una experiencia incomparable. Allí es donde hoy en la noche se escenificará la inauguración formal del festival, con la entrega del premio Excellence Möet & Chandon a la actriz británica Charlotte Rampling y la proyección, fuera de concurso, del thriller también británico The Sweeney, de Nick Love.