Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER  
Domingo 19 de agosto de 2012 Num: 911

Portada

Presentación

Bazar de asombros
Hugo Gutiérrez Vega

Bitácora bifronte
Jair Cortés

Paisajes del origen y
el vagabundeo de Yk

Lydia Stefanou

Máscara de falsa juventud
Rosa Nissán

La objetividad no existe
Alessandra Galimberti

Dos cuentos

El doble Chevalier d’Eon
Vilma Fuentes

Chavela Vargas,
la esencia y la existencia

Antonio Valle

La 20, cartografía
volumétrica
, de
Agnieszka Casas

Ingrid Suckaer

Leer

Columnas:
La Casa Sosegada
Javier Sicilia

Las Rayas de la Cebra
Verónica Murguía

Bemol Sostenido
Alonso Arreola

Cinexcusas
Luis Tovar

Galería
Enrique Héctor González

Mentiras Transparentes
Felipe Garrido

Al Vuelo
Rogelio Guedea

La Otra Escena
Miguel Ángel Quemain

Cabezalcubo
Jorge Moch


Directorio
Núm. anteriores
jsemanal@jornada.com.mx

 

La 20, cartografía volumétrica,
de Agnieszka Casas


Cartografía volumétrica Manzana 2

Ingrid Suckaer

A lo largo de la historia, el desarrollo del arte occidental ha tenido una fuerte vinculación con los procesos de urbanización. Durante los siglos XIX y XX, el modo de concebir la urbe cambió de manera tajante: la ciudad empezó a planearse según el paisaje propio de su arquitectura y desde el enfoque de una sociedad que marchaba a la industrialización y postindustrialización. En cuanto al incremento de metrópolis se refiere, en gran medida tal proceso relegó la noción de pensadores como Heidegger y Nietzsche, quienes percibieron en el paisaje –aquello no construido– una de las más hondas reflexiones sobre la humanidad.

En coincidencia con el pensamiento postmoderno, la imagen de ciudad contemporánea la define una matriz estética y simbólica, abierta a lecturas múltiples y transdisciplinarias que abarcan los más variables razonamientos, bajo parámetros que incluyen enfoques de urbanismo así como de filosofía, ecología, sociología y estética visual contemporáneas.

De lo anterior da cuenta la obra de Agnieszka Casas (México, 1981), para quien el concepto de psicogeografía que Guy Debord acuñó en 1958 –y que en parte se expresa con la deriva en tanto caminata ininterrumpida en ambientes diversos y que pretende entender los efectos del ambiente geográfico en las emociones y el comportamiento de las personas–, constituye la influencia más directa en su obra cartográfica, pues explica que:

A partir de recorridos durante los cuales observé y registré aspectos físicos y socioculturales, realicé una reinterpretación espacial de la Colonia 20 de Noviembre, ubicada en el centro-oriente de Ciudad de México. La expresión de esta experiencia: cartografía volumétrica, mapas escultóricos que construí mediante el ensamblaje de diferentes piezas, las cuales, dependiendo de su forma, representan la realidad espacial. La elaboración de los mapas implicó el diseño de un código escultórico; para este primer ejercicio el código se integró por treinta formas y diecisiete colores, cada uno de ellos con distinta carga semántica matizada dependiendo de su ubicación en cuatro niveles distintos. [...] Creo que la cartografía volumétrica que trabajo es en mucho la caja de juguete que Debord imaginaba.


Cartografía volumétrica Manzana 4


Cartografía volumétrica Manzana 5

Inmersa en el arte contemporáneo (que identifico como el surgido alrededor de los cuatro últimos lustros, cuando desde una visión postmoderna se introdujeron en el arte temas y materiales nuevos, más la posibilidad de plantear valores modernistas relegados por décadas), Casas exploró un territorio determinado como contexto conceptual para elaborar su bien estructurado discurso, que deviene metadatos. La cartografía que la artista plantea en La 20, cartografía volumétrica, introduce la contextualización social e histórica a la semántica de la forma escultórica en su dimensión significante y comunicativa. Esto último involucra no sólo una propuesta estética, sino también la ética y la ideología de la autora.

Quienes residimos en Ciudad de México experimentamos, de manera incesante, un ir y venir de la belleza a lo umbrío. Quizás esa condición que expele la megalópolis más grande del orbe sea la causa de que artistas de las más diversas disciplinas se sientan fascinados ante la intrincada unión de Eros y Tánatos que en ella palpita.

Agnieszka Casas suele caminar a la deriva por rumbos precisos de Ciudad de México, y por medio de sus mapas volumétricos –que contienen los influjos que capta en sus recorridos por puntos que, aunque fijos, siempre cabe en ellos la probabilidad de toparse con lo inesperado– hace una inteligente aportación al arte, pero también a la larga tradición de la cartografía mexicana. Por ello, la Mapoteca Manuel Orozco y Berra, sede que acoge como exposición temporal La 20, cartografía volumétrica, es el lugar idóneo para adentrarse en la lúdica complejidad del trabajo de Casas, cuyos proyectos destacan tanto por el impecable cuidado técnico y estético, como por la hondura conceptual que los soporta. La muestra se exhibe del 24 de mayo al 24 de agosto.