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Otros dos espacios del recinto se llaman Angélica Fuentes y Moisés Cosío

Indignación por imponer el nombre de Carlos Hank Rohn a sala del museo Tamayo

Vergonzoso, que la cultura y el arte dependan de ricachones, dice Raquel Tibol a La Jornada

Sabemos que las fortunas de esas personas son bastante sospechosas, afirma Margo Glantz

Ángel Vargas
 
Periódico La Jornada
Jueves 23 de agosto de 2012, p. 7

Resulta vergonzoso que la cultura y el arte estén hoy dependiendo de los dineros de los ricachones sin averiguar el origen de esas acumulaciones. Evidentemente, desprestigia al Museo Tamayo Arte Contemporáneo arrastrarse de esta manera frente a semejantes personajes.

Tal fue la opinión de la crítica de arte Raquel Tibol ante la determinación sobre dicho espacio museístico, reinaugurado apenas el martes por el presidente Felipe Calderón, de nombrar a dos de sus seis salas con los nombres de los empresarios Carlos Hank Rhon y Angélica Fuentes Téllez.

Dicha medida causó molestia e indignación entre las comunidades cultural y artística del país, así como el resto de la sociedad, manifestándose a través de las redes sociales, como Twitter o Facebook.

Consultada por La Jornada, la escritora y académica de la Universidad Nacional Autónoma de México Margo Glantz se manifestó en el mismo sentido que Raquel Tibol: No me parece que las salas de un museo tan importante como el Tamayo lleven los nombres de personas tan poco dignas, porque todos sabemos que tienen un pasado lamentable; sus fortunas son bastante sospechosas.

Millonario en la lista de Forbes

Carlos Hank Rhon, como es sabido, es hijo del fallecido político priísta Carlos Hank González y apenas en marzo pasado figuró por vez primera en la lista de multimillonarios de Forbes, en el lugar 913 en el mundo y el octavo en México, con una fortuna de 1.4 mil millones de dólares.

En tanto, según la publicación América Economía, Angélica Fuentes Téllez era conocida antes en México como La reina del gas –debido a que su familia es propietaria del Grupo Imperial Corporativo, una de las empresas más importantes del país en la distribución de ese combustible– y ahora se desempeña como presidenta ejecutiva del grupo Omnilife-Chivas, además de ser la esposa de Jorge Vergara, propietario de las Chivas de Guadalajara, el equipo de futbol más popular del país.

De acuerdo con la nota publicada ayer en estas páginas, la polémica iniciativa del museo Tamayo responde a un nuevo modelo económico de participación entre industria privada y pública, con el que logramos atraer donativos.

El presidente del patronato de la Fundación Olga y Rufino Tamayo, David Cohen, aseguró al ser entrevistado durante el acto de reapertura, que las áreas en cuestión no sólo llevarán el nombre del donante, sino que éste aportará una cantidad anual para su mantenimiento. “El compromiso –precisó– es vitalicio mientras se respete la cuota”.

De tal forma, la sala 1 lleva el nombre de Carlos Hank Rhon; la 4, el de Angélica Fuentes; y el auditorio, el de Moisés Cosío, impulsor de la Fundación Alumnos 47.

Hasta el cierre de esta edición, se esperó, sin éxito, la respuesta a la solicitud hecha por este diario al museo Tamayo para que alguna de sus autoridades o del referido patronato informaran sobre el monto de los donativos que efectuaron y han de hacer en lo sucesivo los empresarios mencionados.

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