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México, Colombia y Guatemala piden a Ban Ki-moon realizar una conferencia internacional

Insisten en que la ONU lidere revisión a la estrategia antidrogas

Este flagelo debe enfrentarse bajo el principio de responsabilidad compartida y diferenciada, dicen

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Soldados guatemaltecos desalojaron la semana pasada a 44 campesinos del pueblo Sinlaj, cerca de la frontera con México, luego de que fueron amenazados presuntamente por el cártel de los Zetas por no incorporarse al tráfico de drogas. En la imagen, los militares se preparan para volar a la base militar en HuehuetenangoFoto Reuters
Afp, Dpa y Notimex
 
Periódico La Jornada
Miércoles 3 de octubre de 2012, p. 27

Nueva York, 2 de octubre. Los gobiernos de México, Colombia y Guatemala enviaron una carta al secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, en la que apremian al organismo a asumir el liderazgo en la revisión de la actual estrategia en la lucha antidrogas y dar paso a una conferencia internacional sobre el tema, indicó hoy aquí la cancillería mexicana.

La declaración conjunta de nuestros gobiernos sobre la delincuencia organizada trasnacional y el problema mundial de las drogas enviada a Ban Ki-moon, tiene lugar luego de que los presidentes de estos tres países (Felipe Calderón, Juan Manuel Santos y Otto Pérez Molina) se manifestaron al respecto durante la Asamblea General de la ONU la semana pasada en Nueva York.

Los tres países invitan a los estados miembros del organismo a emprender a la brevedad un proceso de consultas que permitan hacer un balance de los alcances y las limitaciones de la política vigente y acerca de la violencia que genera, señala el documento. Agrega que esas reuniones deben culminar con una conferencia para tomar decisiones hacia una mejor estrategia para enfrentar el reto global.

Para Colombia, Guatemala y México, “la delincuencia organizada trasnacional y en especial la violencia que ésta despliega para llevar a cabo sus actividades delictivas, representan un grave problema que compromete al desarrollo, la seguridad y la convivencia democrática en todas las naciones.

La Organización de Naciones Unidas debe atender con carácter urgente esta problemática, destacan.

Según la declaración, que consta de 12 puntos, resulta inaplazable revisar el enfoque mantenido hasta ahora por la comunidad internacional en materia de drogas, con el fin de detener los flujos de dinero proveniente del mercado ilícito.

Se insta a la ONU a “ejercer el liderazgo que le corresponde en este esfuerzo y conducir una profunda reflexión que analice todas las opciones disponibles, incluyendo medidas regulatorias o de mercado, a fin de establecer un nuevo paradigma que impida el flujo de recursos hacia los diversos grupos del crimen organizado.

Consideramos que estos resultados deberían culminar en una conferencia internacional que permita tomar las decisiones necesarias a fin de dar mayor eficacia a las estrategias y los instrumentos con que la comunidad global hace frente al reto de las drogas y sus consecuencias.

Recuerdan que la revisión del enfoque para combatir el flagelo merece todo rigor y responsabilidad, sobre bases científicas, y que los países deben asumir esta lucha con determinación y de acuerdo con el principio de responsabilidad compartida y diferenciada.

Los tres países advierten sobre los amplios recursos del crimen organizado y su poder para penetrar y corromper las instituciones del Estado, por lo que además piden aplicar medidas más eficaces para evitar los flujos ilegales de armas.

De acuerdo con datos oficiales estadunidenses, 90 por ciento de la droga que es enviada desde Sudamérica a Estados Unidos utiliza el istmo centroamericano como paso y almacenamiento, lo que ha convertido a América Central en la zona más violenta del mundo.

México, que mantiene una estrategia militar contra los cárteles de la droga, es otro de los grandes afectados por este flagelo, con más de 60 mil muertos en seis años.

Colombia, que junto a Perú es el principal productor de cocaína del mundo, con 345 toneladas en 2011, tiene también un pesado pasivo en materia de violencia.