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Este nuevo peregrinaje transitará la ruta del norte del Bajío

Madres de migrantes centroamericanos que buscan a sus hijos recorren México
Afp y Dpa
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de octubre de 2012, p. 14

En su paso por México en busca del sueño americano muchos migrantes provenientes de Centroamérica han desaparecido.

Ella se fue a México y desde que salió de la casa no supe más. Quiero encontrarla porque para una madre es duro no tener al lado a sus hijos, relata a Afp la indígena guatemalteca, Lidia Diego Mateo. Lidia va tras la pista de su hija Eleonora, de la que hace meses desconoce su paradero e ignora si vive.

Lidia es una de las 55 madres guatemaltecas, hondureñas, salvadoreñas y nicaragüenses que desde este lunes participarán en la séptima caravana de madres centroamericanas en busca de sus hijos desaparecidos en tránsito por México, iniciativa que recorrerá en 20 días 4 mil 800 kilómetros y pasará por 14 estados.

Este año cuatro de esas madres lograrán su objetivo: rencontrarse con sus hijos. Marta Sánchez Soler, una de la organizadoras de la caravana explicó a Dpa que el hallazgo de los centroamericanos se logró en una investigación efectuada durante la caravana hecha en 2011. En las paradas de la caravana exponemos las fotos de los desaparecidos y recogemos información. El año pasado Rubén Figueroa, uno de los integrantes del Movimiento Migrante Mesoamericano, siguió las pistas y finalmente se halló a estas cuatro personas, comentó Sánchez.

La localización es un aliciente para las madres que recorrerán este año la ruta del norte del Bajío con la ilusión de hallar una pista sobre el paradero de sus hijos.

Aunque los migrantes hallados fueron encontrados en buenas condiciones, ésta no es la suerte de otros tantos extranjeros que llegan a México en busca de cruzar de manera ilegal a Estados Unidos. Según el Movimiento Migrante Mesoamericano, en los últimos seis años ha habido unas 70 mil desapariciones de migrantes en la nación norteamericana.

Él era quien me ayudaba con los gastos, relata Carmen Lucía Guaresma, de 50 años, al referirse a su hijo Álvaro Enrique Guadamá Guaresma, quien partió hacia Estados Unidos el 21 de marzo de 2010. Una hermana mía que vive en Estados Unidos le dio esperanza de ayudarlo y él se animó a viajar. En Guatemala llamó a mi hermana para pedirle dinero porque le cobraban 5 mil dólares por llevarlo allá, pero ella le dijo que llegara como pudiera porque no tenía dinero. Afirmó que su hijo la llamó el 25 de marzo para decirle que estaba a dos días de llegar a la frontera y que había llamado a su hermana en Estados Unidos, quien le reiteró que no podía ayudarlo. Desde ese día perdió la pista.

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