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8 millones de hogares, sin luz; Nueva York y Nueva Jersey, zonas de desastre por Sandy

Al menos 40 muertos y daños por 50 mil mdd causa la tormenta en EU

Más de 100 casas destruidas por incendio en Queens

Apagan tres reactores nucleares

Sufre el metro neoyorquino los peores daños en 108 años; restaurar el servicio tardará 5 días

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Un residente de Brick, en Nueva Jersey, observa los destrozos que dejó Sandy Foto Ap
David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 31 de octubre de 2012, p. 21

Nueva York, 30 de octubre. Dejaron de soplar los vientos, pero la destrucción material, las inundaciones, los apagones y la incertidumbre sobre cuándo volverá la vida normal son la huella que dejó la gran tempestad en esta ciudad y varios estados de la costa este, desde Carolina del Norte hasta Maine.

La ciudad más grande del país despertó tal vez más dañada que nunca por un fenómeno natural, mientras en la región afectada por la tormenta en más de seis estados se reportaron por lo menos 40 muertes (18 en la ciudad de Nueva York). Los cálculos iniciales de los daños materiales y económicos ya superan 50 mil millones de dólares. Las escenas de pueblos costeños devastados, sobre todo en Nueva Jersey, el estado más afectado, y de partes emblemáticas de la ciudad de Nueva York bajo el agua se multiplicaron en los medios durante el día con historias de escapes y heroísmo de rescatistas y ciudadanos ordinarios.

Muchos no podían ver estas escenas ni escuchar las noticias al continuar sin electricidad por lo menos 8 millones de hogares. Al anochecer, partes de Manhattan y pueblos completos, incluida Newark, principal ciudad de Nueva Jersey, no tenían luz y muchos ni agua. Hubo apagones en partes de por lo menos 17 entidades debido a la tormenta.

El presidente Barack Obama suspendió actos de campaña electoral para atender los esfuerzos de apoyo federal ante las consecuencias de la inmensa tormenta cuyos efectos se siguen sintiendo hoy hasta Indiana y Wisconsin. Desde Washington dijo a los millones de afectados: “America está con ustedes”, y prometió todo el apoyo para los que pasarán tiempos muy difíciles en los próximos días, semanas y tal vez meses.

Obama decretó zonas de desastre federal los estados de Nueva York y Nueva Jersey, y anunció que este miércoles visitará algunos de los pueblos más afectados de esta última entidad.

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, quien ha sido uno de los perros de ataque más efectivos del Partido Republicano, elogió hoy a Obama por su manejo sobresaliente y su cooperación ejemplar en la respuesta a esta crisis. Preguntado sobre la elección, el gobernador dijo: me importa un bledo la elección, y aseguró que tenía cosas más importantes que atender.

Durante las últimas 24 horas, mientras Sandy inundaba zonas costeñas arrastrando casas y tapizando de arena pueblos enteros, en la región de las montañas Apalachia, el huracán se estrelló contra una tormenta invernal que llegaba del oeste, lo que provocó que cayera hasta casi un metro de nieve en partes de Tennessee, West Virginia, Maryland, Virginia y Carolina del Norte, generando condiciones peligrosas por toda esa zona.

Por otro lado, tres reactores nucleares que se encontraban en la ruta de la tormenta fueron apagados, y un cuarto puesto en alerta, anunció hoy la Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos.

Mientras tanto, la ciudad de Nueva York continuaba paralizada, con sus sistemas de transporte público aún suspendidos este martes. Autoridades dijeron que podría tardar cuatro o cinco días restablecer el servicio del metro como resultado del peor daño sufrido por el sistema en sus 108 años de existencia. Por otro lado, se anunció que las escuelas del sistema público más grande del país continuarán cerradas este miércoles. Hasta el famoso desfile de Halloween fue cancelado por primera vez en cuatro décadas.

Sin embargo, algunas cosas empezaron a funcionar. La Bolsa de Valores de Nueva York informó que tiene la intención de reabrir su sede este miércoles después de cerrar los últimos dos días. Primera vez que cerró dos días consecutivos desde 1888.

Esta tarde se reinició el servicio limitado de autobuses públicos y se espera que ya circulen de manera normal este miércoles; también se anunció la reapertura del aeropuerto Kennedy para mañana, pero el aeropuerto LaGuardia permanecerá cerrado al reportarse daños extensos en sus instalaciones.

Pero amplias secciones de Manhattan, sobre todo desde la punta sur hasta la calle 39, incluidos el centro financiero, Greenwich Village, East Village, Soho, Chelsea y otras colonias repletas de comercios, galerías, antros y edificios de departamentos de todo tipo, desde ultra lujo hasta dormitorios para estudiantes, continuaban sin corriente eléctrica. Consolidated Edison, compañía de luz, advirtió que podría tardar entre tres días y una semana restablecer el servicio a más de un cuarto de millón de habitantes en esas zonas. No fue la lluvia, sino el viento y la marea, la cual llegó a crecer más de cuatro metros en algunos lugares –el nivel más alto jamás registrado, superando por casi un metro el récord establecido en 1960– los que que provocaron tanto daño.

También se ofrecieron más detalles de una noche que incluyó la evacuación de un hospital, escenas de la zona cero invadida por aguas del río Hudson, túneles y carreteras hechos ríos y actos heroicos de rescate y solidaridad. Uno de los más aterradores ocurrió anoche, cuando más de un centenar de hogares fueron destruidos por un incendio que estalló durante la tormenta en la sección de Breezy Point, en el condado de Queens. El trabajo de más de 200 bomberos fue obstaculizado porque para llegar cerca del magno incendio tenían que caminar en calles anegadas de agua que en algunas zonas les llegaba a la cintura, mientras el viento abanicaba las llamas.

Hoy, las calles del Village y Chelsea, siempre repletas de gente y comercios estaban desiertas, ni los semáforos funcionan. Esta noche está todo oscuro en estas zonas que normalmente están bañadas de luz y ruido y, por eso, algo muy extraño en Nueva York: imperaba el silencio (bueno, casi, como siempre, inevitablemente interrumpido por sirenas de ambulancias y bomberos).

Al mismo tiempo, en otras secciones de la metrópolis, todo funcionaba normalmente, con comercios abiertos y la gente retomando sus rutinas, pero obviamente con el trasfondo del desastre en el resto de la ciudad.

Todo esto ocurre justo una semana antes de las elecciones presidenciales del 6 de noviembre. Obama suspendió sus actos de campaña desde el domingo, al igual que su contrincante republicano, Mitt Romney, aunque éste retomará sus actividades electorales este miércoles. Para Obama, la percepción de su manejo de la crisis es crucial antes de la elección, especialmente para marcar un contraste con el manejo desastroso de George W. Bush con el huracán Katrina.

Nadie propone ni considera alguna postergación de la elección, aunque en algunas regiones ya hay preocupación sobre el acceso a las urnas. En algunas partes afectadas se estarán reubicando algunas casillas fuera de lugares destruidos o dañados por la tormenta.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg consideró que fue una tormenta de intensidad histórica, y algunos oficiales encargados de electricidad e infraestructura comentaban que fue tal vez la peor jamás vista en términos de daños. Y por primera vez un político de alto perfil, el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, se atrevió a hablar abiertamente del tema del cambio climático ante medios aquí hoy: cualquiera que piense que no hay un cambio dramático en los patrones del clima está negando la realidad. Tenemos una nueva realidad, y viejas infraestructuras y viejos sistemas.

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