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Bajo la Lupa

Primera gira asiática del relegido Obama para contener a China

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El sultán de Brunei, Hassanal Bolkiah; el presidente estadunidense, Barack Obama, y los primeros ministros de Camboya, Hu Sen; China, Wen Jiabao, y Australia, Julia Gillard, esperan que los demás líderes lleguen para una sesión de fotos antes de la plenaria de la ASEAN, ayer en Phnom PenhFoto Reuters
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ientras suceden cosas muy extrañas en el ejército de Estados Unidos, que huelen a una purga masiva, Obama realiza su relevante viaje de cuatro días a Asia que comprende a un vecino de China –Myanmar (con una frontera común de 2 mil 185 kilómetros)– y a otros dos muy cercanos: Camboya y Tailandia.

En medio del grave “affaire multisexual/cosmopolita” de los generales Petraeus/Allen –salpicado de una explosión impresionante en Indianápolis el 10 de noviembre que ha sido ocultada (Le Monde, 15/11/12)–, del delicado despeñadero fiscal, la asombrosa petición de secesión de 20 estados de Estados Unidos encabezados por Texas (Russia Today, 14/11/12), y del infanticidio de palestinos que libra el premier israelí Netanyahu en Gaza (el mayor campo de concentración del mundo), la primera gira que realiza el relegido Obama ha sido conspicuamente a Asia: con el fin de contener a la superpotencia emergente China, en aplicación del pivote de Estados Unidos (Ver Bajo la Lupa, 4 y 18/12/11; 4/1/12; 27/5/12; 23/9/12 y 14/11/12).

Ante una audiencia del think tank Centro de Estudios Internacionales de Seguridad (CICS, por sus siglas en inglés), Tom Donilon, consejero en Seguridad Nacional de Obama, recalcó que el viaje habla de la importancia que coloca en la región asiática y en su centralidad, ya que Estados Unidos es una potencia del océano Pacífico, cuyos intereses están inextricablemente vinculados con el orden político, económico y la seguridad de Asia, por lo que el éxito de Estados Unidos en el siglo XXI está ligado al éxito de Asia.

Edward Luce, del Financial Times (18/11/11), aduce que detrás del peregrinaje se encuentra el mayor juego (¡supersic!) que será siempre sobre el ascenso de China, cuando el principal legado diplomático de Obama en 2006 habrá sido el requilibrio de Estados Unidos en Asia.

A su juicio, el grave problema radica en la espada de Damocles de Medio Oriente que pende sobre la cabeza de Obama en el estrecho de Ormuz.

Edward Luce señala el redespliegue del Pentágono a un nuevo 60 por ciento de sus efectivos para su armada en Asia Pacífico, que cuenta con una nueva base en Darwin (Australia) con 2 mil 500 marines. Apunta la paranoia (sic) de China sobre las intenciones de Estados Unidos, exacerbada por la nueva Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), que pretende desmantelar las barreras comerciales asiáticas en detrimento de China, política confrontativa de ejes a la que se sumó insensatamente, a mi juicio, el presidente saliente de México con su incorporación a la Alianza del Pacífico sometida a los designios de Estados Unidos.

No es ningún secreto que la relación entre Estados Unidos y China se deterioró desde 2009, y Edward Luce rememora el fallido ofrecimiento de Obama para un G-2 con China (ver Bajo la Lupa, 23/1/11, 5/6/11, 10/8/11 y 24.8.11) para manejar los desafíos comunes, como el cambio climático e Irán (sic), que fue desechado por la dupla saliente Hu Jintao/Wen Jiabao de China (ver Bajo la Lupa, 18/11/12).

El analista británico Edward Luce abulta el alcance naval de China y su área de negación que se extiende cada año, lo cual ha reclamado una mayor presencia de Estados Unidos de parte de sus vecinos. Considera que en este juego de posicionamientos navales de Estados Unidos y China, Obama ostenta mayores cartas que el nuevo mandarín Xi Jinping (ver Bajo la Lupa, 19/11/12).

Sigue un punto muy atrayente de Edward Luce, que suena a un quid pro quo impronunciable entre Estados Unidos y China y que se centra en la carta energética que puede manejar Obama para que prevalezca el poder de Estados Unidos.

Sucede que Estados Unidos importa la décima parte de su petróleo de Medio Oriente y se recortará a cero (¡supersic!) cuando Obama deje el cargo, mientras que China importa la mitad de su petróleo de Medio Oriente, que aumentará (...) en 2020. Más diáfana ni el agua fresca: o negocia China bajo las condiciones coyunturales de Estados Unidos u Obama es capaz de desestabilizar todo Medio Oriente con el fin de elevar el precio del petróleo, cuando Estados Unidos se dirige a la autosuficiencia energética mediante la extracción depredadora y contaminante del gas de esquisto (gas shale). Como que suena a chantaje geopolítico.

Vienen los matices nada sutiles ya que, según Edward Luce, Medio Oriente nunca podrá estar estable sin un arreglo árabe-israelí, como lo supo Obama en 2009, cuando fue humillado (sic) por Netanyahu.

Agrega que tampoco la política de pivote en Asia puede sobrevivir a una guerra con Irán.

Obama puede alcanzar un gran bazar con China: una confianza estratégica en Medio Oriente cuando su camino a Xanadú pasa por Teherán y Jerusalén, mientras intenta lidiar con el ascenso de China entre presupuestos de defensa planos o decrecientes y la amenaza constante de una guerra en Medio Oriente, tan desafiante en sus consecuencias como el despeñadero fiscal.

Russia Today (19/11/12) destaca la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Myanmar, la cual forma parte de la política de pivote en la región, mediante la cual Estados Unidos desafía a China en su esfuerzo por ganar hegemonía en la región de Asia Pacífico.

El portal ruso cita a Brian Becker, coordinador nacional de ANSWER Coalition, quien arguye que la política de Estados Unidos en la región de Asia Pacífico consiste en la prescripción de un primer golpe militar potencial contra China, la que después de las lecciones aprendidas en Libia y en Medio Oriente cesó de apaciguar las ambiciones foráneas de Estados Unidos y ahora recalibra su política.

Brian Becker llega hasta considerar que la verdadera agenda de Estados Unidos consiste en un género de estrategia desintegradora (sic) en China para derrocar y sustituir al Partido Comunista, desestabilizando a China, cuyo ascenso consideran una amenaza directa a su hegemonía mundial.

Con su estilo apacible, la agencia Xinhua (20/11/12) aduce que China espera que la visita de Obama a Myanmar conduzca a la paz. Hasta suena a sarcasmo.

Se celebraron dos cumbres simultáneas en Phnom Penh, la capital de Camboya, eclipsadas por las atrocidades en Gaza: 1) la del ASEAN +3 (10 países del sureste asiático sumados de tres del noreste asiático: China, Japón y Corea del Sur), y la del este de Asia 18 –que incluye a los 10 del ASEAN más ocho de la región Asia Pacífico: Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos–, a la que concurrió Obama. El Financial Times (20/11/12) resalta que la primera cumbre concluyó con alta tensión sobre disputas territoriales que confrontaron a Filipinas contra China y Camboya.

Lo relevante de la otra cumbre del este de Asia-18 fue el anuncio de iniciar negociaciones de libre comercio el año entrante (Bangkok Post, 20/11/12). A mi juicio, lo más relevante fue la reunión de Obama con el premier chino Wen y el premier japonés Yoshihiko Noda (Voice of America, 20/11/12).

Wen apremió a una mayor cooperación en el este de Asia (Xinhua, 19/11/12), que contempla un acuerdo regional de divisas swap (Iniciativa Chiang Mai), la creación de una comunidad del este de Asia, y la promoción de una infraestructura (sic) trasnacional.

Sigue el acordeón de las dos letras C entre Estados Unidos y China, cooperación y competencia, ahora expuestas bajo la espada de Damocles del petróleo de Medio Oriente: el as abierto del póker global de Obama.

¿Como replicará el nuevo mandarín Xi y cual será la postura determinante de Rusia?

Desde hace mucho Estados Unidos ya no juega solo.

alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife