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Alejandra Bravo y Mario Soberón deben renunciar a sus cargos en el Instituto de Biotecnología

El Consejo Técnico de la UNAM ratifica sanción a científicos

La universidad actuó conforme a los estándares internacionales: siguió un proceso interno, el caso lo analizó una comisión externa y se avisó a las revistas en las que se publicaron los artículos, afirma

Emir Olivares Alonso
 
Periódico La Jornada
Viernes 23 de noviembre de 2012, p. 2

Entre voces que se pronunciaban por una sanción ejemplar y otras que afirmaban que no había manera de medir qué era un castigo de ese tipo, el Consejo Técnico de la Investigación Científica (CTIC), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ratificó la sanción impuesta por el Instituto de Biotecnología a los investigadores Alejandra Bravo y Mario Soberón (separación de sus jefaturas) por haber manipulado imágenes en diversos artículos para enfatizar los resultados de sus estudios sobre la bacteria Bacillus thuringiensis (BT).

Durante la sesión ordinaria del CTIC y en medio de una polémica, los integrantes de ese órgano colegiado conocieron y debatieron el tema. Se dijo que la UNAM actuó conforme a los estándares internacionales: seguir un proceso interno, que el caso fuera analizado por una comisión externa y avisar a las revistas en las que se publicaron los artículos.

Falla menor

Al finalizar la reunión, Carlos Arámburo de la Hoz, coordinador de la Investigación Científica, señaló que si bien los científicos incurrieron en una falla menor, ésta no afectó las conclusiones de los resultados de sus análisis. Agregó que así lo han corroborado las revistas en las que se publicaron los artículos y que fueron avisadas de esa alteración.

En tanto, trascendió que en algunos sectores de la comunidad científica de la institución se han manifestado molestia, crítica y desconcierto en torno al asunto, pues el prestigio de la universidad y de la ciencia mexicana están en riesgo. Han insistido en una sanción contundente.

Arámburo de la Hoz dijo que la UNAM actuó con base en los lineamientos internacionales y desde ese punto de vista ha salvaguardado su prestigio. Este caso se analizó, se vio cómo era, se dimensionó y se actuó en consecuencia. No se trata de decir que todo es blanco o negro.

El martes pasado, La Jornada dio a conocer que ambos investigadores fueron sancionados por  manipulaciones inapropiadas y categóricamente reprobables de imágenes sobre estudios de la bacteria BT.

Este caso salió a la luz luego que investigadores canadienses publicaron en mayo el estudio “Revisión crítica de los modelos que existen para explicar la forma de actuar del Bacillus thuringiensis (BT)” en El Sevier.

Ante esa situación las autoridades del instituto abrieron una investigación y el asunto fue enviado para su análisis a una comisión externa, integrada por Rubén Lisker, director de Investigación del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición; Rosario Muñoz, profesora de la Facultad de Química de la UNAM, y Jean Philippe Vielle Calzada, investigador del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Instituto Politécnico Nacional.

Ese comité evaluó alrededor de 11 estudios de Bravo y Soberón, y concluyó que al menos en dos de sus artículos había evidencias claras y contundentes de manipulaciones inapropiadas y categóricamente reprobables. El reporte fue presentado ayer ante el CTIC de la UNAM.

Por ello, el instituto decidió aplicar diversas sanciones, entre ellas las renuncias de Bravo a la presidencia de la Comisión de Bioética y de Soberón a la jefatura del Departamento de Microbiología Molecular. Además, por propia voluntad, la investigadora renunció como tesorera de la Academia Mexicana de Ciencias, cargo para el que había sido electa recientemente.

Asismismo, a ella se le retiró el nombramiento de líder académico con todos sus privilegios y quedó adscrita al Departamento de Microbiología Molecular como investigadora adjunta. Luego de tres años, podrá solicitar al consejo interno del instituto la restitución de ese nombramiento. En ese periodo, ni ella ni Soberón podrán admitir nuevos estudiantes.

Polémica

En la sesión del CTIC se dio una polémica en torno a esa manipulación. Algunos de los consejeros afirmaron que para muchos colegas modificar una figura podría representar fraude, pero para otros sólo es mejorar algo.

Algunos se centraron en la necesidad de aclarar la situación a la comunidad, por lo que era necesario usar la respuesta que las revistas habían enviado.

Arámburo de la Hoz enfatizó que la conclusión central del CTIC “es que la UNAM cuenta con los mecanismos para detectar una situación (de este tipo), por lo que se actuó con base en estándares internacionales: en primer lugar se hizo una revisión interna, después se envió a una comisión externa –formada por expertos de gran calidad y reconocimiento moral– para su análisis y, con base en las recomendaciones de ésta, el instituto decidió aplicar una serie de sanciones. Además, los propios investigadores han dado a conocer a instancias nacionales y del extranjero cómo se desarrolla el proceso”.

Agregó que también se dio aviso de la manipulación a las publicaciones involucradas. Varias han respondido y han incluido las correcciones correspondientes y otras han dicho que sólo es necesario poner una notita en la que se aclare el tipo de modificación que se hizo. Aún nos falta que algunas revistas nos envíen sus puntos de vista.

Por otro lado, miembros del subsistema de investigación –que por el momento evitaron dar sus nombres– recaban firmas para llevar el caso al Consejo Universitario y demandar que Bravo y Soberón salgan de la UNAM.

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