Opinión
Ver día anteriorSábado 24 de noviembre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dinero

70% no rechaza legalizar la mariguana

Sin embargo, advierten los riesgos

Estados Unidos cambia el juego

Los de abajo

Imposición de festejos en la isla de Mezcala

Enrique Galván Ochoa
Gloria Muñoz Ramírez
México SA

Desocupación: 40% más

PAN: orgulloso resultado

FC y sus éxitos laborales

Infancia y Sociedad

Picasso, el niño

Carlos Fernández-Vega
Andrea Bárcena
La Muestra

Amour

En el Chopo

Eloy recordará a quienes ya partieron

Carlos Bonfil
Javier Hernández Chelico
Pemex y Repsol: nueva amenaza privatizadora
C

on el recuerdo fresco de la fallida aventura empresarial de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Repsol en 2011 –que implicó la adquisición de paquetes accionarios de la compañía española y el alineamiento de la paraestatal con uno de los bandos corporativos que por entonces se disputaban el control de ésta–, la dirigencia de ese consorcio energético trasnacional, encabezado por Antonio Brufau, manifestó en días recientes la voluntad de retomar las relaciones anteriores a dicho episodio con la administración federal entrante.

El Correo Ilustrado

Piden a Mancera evitar cobro en Pista del Sope

D

r. Miguel Ángel Mancera: Usted, como asiduo corredor en la Pista del Sope, no permita que intereses trasnacionales afecten a los más de diez mil deportistas que diariamente nos ejercitamos ahí, con el cobro de $41 pesos por pago de estacionamiento a la empresa española Pumasa, el cual nos negamos a pagar.

Función judicial y derechos humanos
E

l 8 y 9 de noviembre pasados se celebró en la ciudad de México la cumbre de presidentes de cortes supremas, constitucionales y regionales, en la que participaron 30 representantes de cortes constitucionales y organismos de justicia. Entre ellos, representantes de España, Francia, Rusia, Sudáfrica, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, Guatemala, Honduras, Puerto Rico, República Dominicana, Portugal, Bélgica, Marruecos, Nicaragua, Andorra, Bulgaria, Argelia, Turquía, Uruguay, Ghana, Indonesia, Jamaica, Perú y México. Así como de las cortes interamericana de derechos humanos, africana de derechos humanos y de los pueblos, europea de los derechos humanos, y de la Corte Internacional de Justicia.

Issste: el naufragio de la reforma de Calderón
L

a reforma de Calderón resultó más cara que la ley de 1983 que abrogó, fue incapaz de mejorar servicios y al no generar empleo en el apartado B, no integró el número de trabajadores que se requerirán para financiar las prestaciones que ofrece otorgar.

Miguel Concha
Gustavo Leal F.*
La signatura pendiente
L

a propuesta de Felipe Calderón de cambiar el nombre de Estados Unidos Mexicanos –que consagraron las diversas constituciones del país desde 1824– por el de México ha causado las reacciones previsibles de todo lapsus político: desde lo hilárico hasta lo jocoso o el simple desdén, el juego de la política acepta con ironía las fugas de lo estrambótico. Pero no lo estrambótico en sí. No es que no sea el momento de rebautizarnos. Tan mal nos ha ido en la historia reciente, que al menos del nombre se podría prescindir. Pero en una sociedad enfrascada en las incertidumbres de una sucesión presidencial, una guerra contra el crimen organizado que no se detiene y las sombrías expectativas que le depara el retorno del PRI a Los Pinos, nada parece más irrelevante que la exótica idea de alterar nuestra acta de nacimiento. Cierto, el nombre es en cierta manera destino, pero Acción Nacional nunca quiso aceptar el desafío de cambiar precisamente la historia de ese destino. Un solo guiño –en dos sexenios de un régimen que evadió todas las formas del cambio– para producir una nueva Constitución, por ejemplo, o para impulsar una reforma de Estado o para encontrar alternativas a la organización de los países del continente, habría bastado para desatar efectivamente el debate sobre la refundación nacional. Pero nada de esto sucedió. Es como si se quisiera signalizar toda una historia por la envoltura con la que se ofrece. Sin duda, cabe aceptar que en el caso de las naciones, las signaturas importan. Y mucho. ¿Pues qué representa su nombre sino la coda de su propia identidad?

Falsificadores de la historia. ¿Matanzas sin sentido?
C

on relativa sorpresa me enteré que este 20 de noviembre los periodistas José Cárdenas y Javier Solórzano entrevistaron al doctor Zunzunegui, experto en temas de revolución y, sobre todo, como quien nos va a demostrar que no hubo ninguna Revolución sino sólo una matanza por el poder, curándonos con ello de mitos y traumas. En verdad, yo pensaba que con mis artículos anteriores, había terminado con Zunzunegui o al menos, mermado su sobrada confianza, pero no, continúa impávido e impune, paseando por ferias de libros, periódicos y programas de radio, donde se presenta como el gran desmitificador, así que tendré que regresar a él.

Ilán Semo
Pedro Salmerón Sanginés
Ganó Obama; ¿qué pasará ahora?
Foto
Barack Obama, presidente de Estados Unidos, en una conferencia de prensa que ofreció el pasado día 14 en la Casa Blanca Foto Ap
Gobernabilidad: las guerras perdidas
L

a guerra contra el narcotráfico fue una guerra perdida desde el principio. No se entendió la naturaleza de los enemigos, el campo de batalla en el cual se movían, y las características de las fuerzas propias. Por sobre todas las cosas se eludió un debate central, cuya ausencia ha significado abonar aún más al desmantelamiento institucional del Estado mexicano. El debate central en México y en el mundo de hoy es cómo asegurar lo que el historiador francés François Furet denomina la sociabilidad democrática, es decir la relación de los ciudadanos con los poderes y de éstos entre sí.

Immanuel Wallerstein
Gustavo Gordillo
Distrito Federal ¿un estado?
A

rnaldo Córdova, el destacado articulista dominical de La Jornada, retoma una añeja polémica sobre si el Distrito Federal debe convertirse en un estado más de la Federación, como hace algún tiempo pretendían panistas y perredistas, o si bien, como lo hemos sostenido algunos, en mi caso con cierta vehemencia, debe conservar su estatus o carácter de capital de la República.

Bernardo Bátiz V.