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Con global de 4-1 los Xolos silencian el estadio Nemesio Diez; el superlíder Toluca no pudo coronarse

Tijuana logra su primera estrella

Enrique Meza fue superado por Antonio Mohamed, a quien dirigió en Toros Neza

Los Diablos Rojos no reaccionaron en la Bombonera como sus aficionados esperaban

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Javier Gandolfi, capitán de los perros aztecas, alza el trofeo de campeón en el estadio Nemesio DiezFoto Reuters
Enviada
Periódico La Jornada
Lunes 3 de diciembre de 2012, p. 2

Toluca, Méx., 2 de diciembre. Un espectacular broche de oro pusieron los Xoloitzcuintles de Tijuana a su gran campaña, con la conquista de su primer título, en el torneo Apertura 2012, tras vencer 2-0 (global 4-1) a un Toluca que ni las manos metió.

Los perros aztecas, con apenas torneo y medio en el máximo circuito, corrieron al centro del campo a festejar con saltos y abrazos junto a su técnico Antonio Turco Mohamed, y con llanto feliz desbordado fueron a celebrar a la esquina donde un puñado de seguidores los ovacionó.

En una Bombonera que se había preparado para la fiesta, el primer tiempo fue indigno de una final. Los choriceros no respondieron a las ilusiones que miles de sus seguidores cifraron en el equipo local.

El Diablo jugó con pasmosa indolencia, como si no tuviera una cita importante. En contraste, los Xolos, calculadores, se fortalecieron a la defensiva y, con la ventaja parcial en el marcador (2-1), tampoco hicieron mucho por atacar.

Decepcionante comienzo

El juego se saturó de pelotazos sin sentido, el balón cambió de dueño como si ninguno de los equipos tuviera capacidad de darle trato adecuado. En ese concierto desabrido los porteros Cirilo Saucedo y Alfredo Talavera fueron meros espectadores.

Enrique Ojitos Meza salió de su banca nervioso, preocupado. Con las manos pedía calma, pero nadie parecía hacerle caso, y cuando tuvo ocasión llamó a Carlos Esquivel para exigir orden.

La afición, en tanto, cumplió su papel con creces. Insultó a los visitantes, clamó con fervor el ¡sí se puede, sí se puede! y poco antes de que concluyera el primer tiempo exigió: ¡Pongan güeeeevos, los Diablos pongan güevos!

Para el complemento, Ojitos Meza relevó a Antonio Ríos con Edy Brambila. No obstante, los perros aztecas saltaron a la cancha con más hambre de gloria, se abalanzaron sobre la portería de Talavera y Édgar Castillo metió el primer susto con tremendo zurdazo que obligó al arquero a realizar un vuelo espectacular para impedir que el esférico entrara.

La acción por fin sacó del marasmo y la parálisis a los escarlatas. Lucas Silva desde la derecha sacó incómodo centro que el panameño Luis Tejada remató a quemarropa y de forma inconcebible echó el balón a un lado.

Los fronterizos se defendieron con rabia e inteligencia, y apostaron al contragolpe con las descolgadas del Neymar ecuatoriano, Fidel Martínez, quien tuvo viriles disputas con Esquivel.

Cuando Meza decidió sacar al errático y lento Édgar Dueñas, defensa central, por el atacante Juan Carlos Cacho, el técnico visitante ya tenía la respuesta: Mohamed metió a Joshua Ábrego por Joe Corona.

Las mordidas mortales

Enseguida llegó la gloria para los Xolos. Diego Novaretti fauleó al Neymar Martínez, quien se perfilaba hacia la meta local. El silbante Chacón marcó la falta; Fernando Arce estrelló el disparo en un poste, la defensa estaba adormilada y Richard Ruiz reaccionó raudo para clavar el 1-0 (3-1 global).

Los Diablos no daban señales de vida, y así se quedaron, inertes, cuando recibieron el segundo sablazo. Martínez envió un gran servicio a Duvier Riascos, quien encaró a Talavera; el portero quedó vencido con un eficaz quiebre y el colombiano definió con exactitud para el segundo tanto de los inspirados Xolos.

Cientos de aficionados toluqueños comenzaron a abandonar el estadio con el desencanto reflejado en el rostro.

Otros, furiosos, desquiciados, bañaron de líquidos a Riascos, quien salió de cambio al minuto 75, feliz, sin hacer caso a las agresiones ni a los insultos.

El Toluca quiso sacar el pundonor. El Pájaro Benítez tuvo una gran oportunidad que no prosperó, luego Saucedo hizo gran atajada ante remate de Sinha y todavía los tijuanenses se regalaron otra gran ocasión que Carlos Esquivel salvó sobre la línea.

En el Nemesio Diez de nuevo se escribió la historia del alumno que supera al maestro: Mohamed se despojó de su infaltable bufanda, dio una palmada a Meza, quien fue su técnico en Toros Neza, y corrió a repartir abrazos entre sus dirigidos.