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Welcome amigos to Tijuana, fotolibro que recorre la evolución de la expresión urbana

En la frontera norte, el grafiti ya no es territorial, sino estético

Una breve investigación demostró que en la ciudad fronteriza se pinta diferente que en otros estados del país, señala Ana María Echeverri, del CNCA

Para los cholos era un espacio de identidad; ahora ya no es válvula de escape ni obedece a una situación de represión, explicó

Foto
Mural de Ariana Escudero, como tributo a Carlos Monsiváis, en 2011Foto Alphonso Lorenzana
 
Periódico La Jornada
Viernes 7 de diciembre de 2012, p. a10

Alejados del cliché y del lugar común que los asocia con violencia e inadaptación, los grafiteros mexicanos de la frontera norte pintan con fines artísticos, como forma de expresión, afirmó en entrevista la directora de Promoción e Investigación de la Dirección General de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y la Artes (CNCA), Ana María Echeverri Correa.

Ella estuvo involucrada desde la conceptualización del libro Welcome amigos to Tijuana: grafiti en la frontera, trabajo pertinente en su historicidad y por ser reflejo de quienes ejercen el poder del bote de aerosol para manifestar su identidad.

Echeverri añadió que se encargó del proceso editorial, en coordinación con la editotial RM y el Colegio de la Frontera Norte (CFN).

“Al principio nos pusimos en contacto con José Manuel Valenzuela Arce (coordinador del libro), investigador del CFN, y le expusimos que queríamos investigar el arte urbano desde la perspectiva del arte popular o de cómo ese arte se ha vuelto parte del patrimonio cultural. El grafiti implica elementos de identidad por estar hecho en la frontera, por ser zona de paso hacia Estados Unidos y hacia México.

Con una breve investigación como punto de partida, se demostró que el grafiti de Tijuana y de la frontera con Estados Unidos es distinto al que se hace en los demás estados de la República Mexicana. Tiene elementos propios muy nacionales. Valenzuela me propuso siete fotógrafos que han trabajado el tema del grafiti en la frontera y así fuimos recogiendo las fotografías que acompañan al libro. Vienen dos textos, uno de Valenzuela y otro de Francisco Sánchez, así como testimonios de grafiteros. Todo el trabajo se llevó aproximadamente un año.

Los trepes, exclusivos de la frontera

En el libro se expone cómo en un principio el grafiti era para los cholos un espacio de identidad de los barrios; luego se comienzan a manifestar fuera de sus barrios para dejar sus marcas.

“Expresan, por ejemplo, que ellos traspasan la frontera y lo que implica cruzarla. Luego viene algo exclusivo de la frontera: los trepes, caligrafías colgadas de arriba hacia abajo, muy característicos de Tijuana, y significa la capacidad de pintar más arriba. Así se hizo una pinta en la garita.

“Esta obra está presentada como fotolibro y empieza con caligrafías muy básicas; luego se va volviendo más colorido, siguen los trepes y de repente explotan las caligrafías con mucho color, que es lo que ahora están haciendo los grafiteros y los artistas visuales de Tijuana. Es un recorrido por el desarrollo del grafiti en Tijuana. Concluye con grandes murales.”

Para Ana María Echeverri, con estas obras los cholos expresan sentimientos y manejo del espacio público, legal como ilegal. Los cholos, lo sabemos, son un grupo con una manera de hablar y de vestir peculiar. Pintaban murales donde aparecía la Virgen de Guadalupe y otros iconos de la cultura chola, como los tres puntos de la ‘vida loca’.

También se dio el cholismo entre chicanos. Lo que debe quedar claro es que el grafiti ha evolucionado, ya no tiene sólo un sentido territorial, como ocurría en los ochenta.

Echeverri siente un gusto por los grafitis que expresan transgresión, como los que están en la línea o en los puentes, que son los que significan el paso o El Paso del Norte. Hay murales con caligrafías muy contemporáneas y son las que se dan sólo en Tijuana.

La idea del libro es mostrar el grafiti y sus elementos, pero después seguiremos con una investigación sobre el grafiti en la ciudad de México, en Oaxaca y otros estados. Recorreremos el país y haremos estudios comparativos. Será sobre la estética del grafiti, ya no sobre su legalidad. Tampoco será relevante si quien lo hace es joven. Esto es, el grafiti como medio de expresión de formas de vida. Hay un grupo que se llama HEM, Hecho en México, que plantea dejar su marca incluso más allá de la frontera, con un ánimo nacionalista. Comenzaron a cambiar el concepto que de se tenía de ellos. Son perseguidos; incluso, en varias partes de México hay comandos antigrafiti, y muchos pasan de la ilegalidad a la legalidad: no rayan templos, casas ni transporte público. Eso es tácito.

Aseguró que el grafiti ya no es una válvula de escape como en el pasado, porque ya no obedece sólo a una situación de represión o violencia. En el libro se muestra al grafiti desde una perspectiva estética.

Esta obra cuesta 495 pesos.