Cultura
Ver día anteriorMartes 11 de diciembre de 2012Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Ingrid Suckaer analiza el impacto negativo de ese fenómeno en el país

Los artesanos mexicanos son los grandes perdedores ante la bisutería china

La investigadora mostrará el viernes sus collares y aretes en la galería Patricia Conde

Foto
Una muestra del trabajo desarrollado por artesanos del paísFoto Luis Humberto González
 
Periódico La Jornada
Martes 11 de diciembre de 2012, p. 8

“Nuestros artesanos son los grandes perdedores con esta incursión masiva –burda y agresiva, diría– de la bisutería china”, expresa la investigadora y escritora Ingrid Suckaer, quien hace dos años emprendió un estudio personal sobre la influencia de este fenómeno en México, que le llevó a crear su propia bisutería con el apoyo de cinco artesanas locales.

Una muestra de los collares, aretes, broches, botones, incluso mascadas, se podrá apreciar el viernes 14, de 12 a 15 horas, en Patricia Conde Galería (Lafontaine 73, colonia Polanco). También recicla piezas antiguas para darles un uso contemporáneo.

Por bisutería se entiende una pieza que asemeja una joya, pero hecha con materiales sencillos; por lo regular son cuentas de vidrio, aunque en algunos casos llegan a usarse piedras semipreciosas.

De allí que Suckaer hace un llamado a la sociedad y a los empresarios a sensibilizarse con la finalidad de crear fuentes de trabajo para estos artesanos, porque no es justo que vivan a la deriva y en circunstancias adversas.

La hija de una de las artesanas con las que trabaja, de manera tajante se ha negado a aprender todo el proceso de producción que su madre le trata de enseñar, no porque no le guste, sino porque no cree poder vivir dignamente de su trabajo, explica la autora de Rufino Tamayo: aproximaciones y erotismo de primera mano. Artes plásticas y visuales en México (siglos XX y XXI).

Todo se explica por el precio

El proyecto de investigación surgió a raíz de la preocupación de Ingrid Suckaer al ver cómo impactaba esta estética tan burda de la bisutería china en un país tan rico en sus propias propuestas como México. Claro, todo se explica por el precio. Pero también porque se percató de que cada vez era más uniforme el gusto en el uso de la bisutería china y que era también el mismo tipo, en muchos casos, desde mi punto de vista, con muy mal gusto, evidente mala calidad en acabados y materiales.

Suckaer, entonces, comenzó una investigación en zonas clave, como Coyoacán, tres puntos de la colonia Roma, Polanco, Tepito y La Lagunilla. También ha acudido al tianguis de la Vicente Guerrero, adonde hay que ir a las cuatro de la madrugada, y el de San Felipe de Jesús. En esos grandes mercados se puede comprar un ciento de anillos, por decir algo, en 100 pesos, que luego son revendidos en cinco pesos cada uno. De allí se van distribuyendo en diferentes lugares, a distintos precios. Es un anillo, en la mayor parte de las veces, hecho con aleaciones de metales que son dañinos para la salud.

Foto
Ingrid Suckaer, durante la entrevista con La JornadaFoto Luis Humberto González

A partir de tal seguimiento, la entrevistada llegó a las siguientes conclusiones: Para mi sorpresa descubrí todo un mundo subyacente en relación con la bisutería china porque, en efecto, ya no sólo es una influencia, sino que llegó a impactar, desde mi punto de vista, el gusto del uso de la bisutería, porque ha llegado no sólo a la clase popular, sino a los distintos estratos sociales. Eso a raíz de que incluso tiendas departamentales compran bisutería y venden, creo sin saberlo, la misma que se expende en Tepito o La Lagunilla, nada más que con la diferencia del precio.

El deseo de Suckaer de confeccionar su propia bisutería también fue una respuesta desde mi pequeño espacio, como una persona que no es una gran empresaria, ni con gran capital. Es decir, cómo podía aliarme con las artesanas y crear un pequeño equipo de trabajo de cinco personas. No soy una fuente principal de trabajo, pero por lo menos es una relación creativa y que quizás pueda despuntar para otras cosas.

La también curadora hace votos para que México se convierta en un país punta de lanza para crear objetos, por un lado bellos, y por otro, ciento por ciento de elaboración manual, de altísima calidad en todo sentido. Hace un llamado a los empresarios para que se den cuenta de la gran capacidad artesanal en el país y da el ejemplo de la botonería, renglón que podría interesar a los diseñadores a escala internacional.

El presente proyecto ha dado cabida a otros, como la inquietud de explorar las microhistorias de vida.

La investigación de campo en diferentes tianguis permitió a Suckaer conocer a diversos refugiados, sobre todo de África, así como haitianos, queienes también se dedican a hacer bisutería. En este nuevo proyecto trabaja con el fotógrafo José Antonio Martínez.