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Las limosnas las tienen que ofrecer en otro lado, señala Marcos en un comunicado

Descalifican los zapatistas el anuncio de la Cruzada Nacional contra el Hambre

Hasta el Presidente se dio cuenta de la la mala coordinación en el acto oficial, agrega

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Hermann Bellinghausen
Enviado
Periódico La Jornada
Miércoles 23 de enero de 2013, p. 12

San Cristóbal de las Casas, Chis., 22 de enero. El subcomandante Marcos dio a conocer la postura zapatista respecto de la Cruzada Nacional contra el Hambre presentada por el presidente Enrique Peña Nieto y la mayor parte del gobierno federal en las afueras de la cabecera municipal de Las Margaritas.

El breve comunicado para Alí Babá y sus 40 ladrones (gobernadores, jefe de gobierno y lame-suelas) de entrada confiesa: No encontramos palabras para expresar nuestro sentir sobre su Cruzada Nacional contra el Hambre, así que va, sin palabras, para añadir un trazo digital (de dedo) de la seña de rechazo (toma) que Marcos ha empleado en ocasiones anteriores.

Enseguida, con una posdata descalifica el acto oficial: “Muy mal muchachos. Pésima coreografía y mala coordinación. Ese aplauso de los acarreados estuvo completamente fuera de tiempo, hasta el preciso se dio cuenta (lo que ya es decir bastante). Y siguen los tartamudeos, además de las equivocaciones en el uso del plural, el singular, el masculino y el femenino… a menos que ya sea el estilo de gobierno, porque la chayo siguió la misma línea. En fin, a esforzarse más. De por sí nadie les cree y luego con esos papelones, menos”.

El mensaje del jefe rebelde zapatista se divulgó horas después de que el gobierno federal realizara un alarde de desplazamiento institucional y pusiera en un suburbio de Las Margaritas toda la presencia del Poder Ejecutivo, incluyendo a casi la totalidad de los titulares del pacto federal, para anunciar el programa insignia de la política social del gobierno. Dos de los cuatro oradores de ayer se refirieron a Las Margaritas como lugar emblemático y algunos medios lo llamaron, inexacta pero curiosamente, municipio zapatista. El municipio autónomo de la región tojolabal se llama San Pedro de Michoacán y su cabecera está en la selva Lacandona. Y no aparece realmente en el mapa del hambre con base en el cual el gobierno federal combatirá la pobreza en los próximos años.

En otro par de posdatas, el vocero del EZLN expresa: “Neta que estaba esperando que se escuchara el tema musical del Teletón, el respetable sacara sus encendedores, los del presídium se tomaran de las manos y todos se balancearan al ritmo de ‘s-o-l-i-d-a-r-i-d-a-d’ y, claro, luego, el ‘méxico, clap, clap, clap’, ‘méxico, clap, clap, clap’”. Y acerca de las limosnas aconseja: “Las tienen que ofrecer en otro lado, aquí no vive ningún Jesús de apellidos Ortega Martínez o Zambrano. O pueden dárselas en el ‘Pacto por México’”.

La noche del domingo, en la que se presentó como primera parte de un nuevo mensaje de la comandancia del EZLN, con el título Ellos y nosotros, el subcomandante Marcos iniciaba con un hablan los de arriba diciendo: Nosotros somos los que mandamos. Somos más poderosos, aunque seamos menos. No nos importa lo que digas-escuches-pienses-hagas, siempre y cuando estés mudo, sordo, inmóvil. Podemos imponer como gobierno a gente medianamente inteligente (aunque ya es muy difícil de encontrar en la clase política), pero elegimos a uno que ni siquiera puede simular que sabe de qué va el asunto. ¿Por qué? Porque podemos hacerlo.

El subcomandante Marcos hace una parodia del habla de los de arriba, mas concluye inesperadamente con la palabra Marichiweu, que significa en lengua mapundugun cien veces venceremos, el grito tradicional de los mapuche, pueblo que hoy atraviesa en Chile una situación alarmante, y su consigna se esparce por el mundo. Equivalente en sus latitudes al ¡basta! de los zapatistas.

El hambre hace andar a La Máquina

Esta noche se dio a conocer la segunda parte de la serie de comunicados. Ahora habla el vendedor de La Máquina: “Se llama ‘globalización neoliberal versión 6.6.6’, pero preferimos nombrarla ‘la salvaje’ o ‘la bestia’”. Esta segunda voz se pregunta: ¿Invertir parte de esas ganancias en paliar el hambre, el desempleo, la falta de educación? ¡Pero si precisamente son esas carencias las que hacen andar esta preciosura! Una máquina que produce al mismo tiempo el combustible que necesita para andar: la miseria y el desempleo.

También produce mercancías (lo inútil), crea el mercado donde esa inutilidad se convierta en un artículo de primera necesidad y genera la crisis completa, con millones de desempleados, tanques antimotines, especulaciones financieras, sequías, hambrunas, deforestación, guerras, religiones apocalípticas, salvadores supremos, cárceles y cementerios (para los que no sigan a los salvadores supremos), paraísos fiscales, programas asistencialistas con tema musical y coreografía. Un poco de caridad siempre será bien visto.

En modo destrucción/despoblamiento-reconstrucción/reordenamiento la máquina hace milagros. Un ejemplo: “¿Ve usted esos bosques? No, no se preocupe por esos indígenas, son del pueblo mapuche, pero podrían ser yaquis, mayos, nahuas, purépechas, mayas, guaranís, aymarás, quechúas. Oprima usted el botón ‘play’ y vea cómo desaparecen los bosques (también los indígenas, pero ésos nunca importan)”. Todo se convierte en un páramo, llegan las máquinas, y ¡voilá!: ahí tiene usted el campo de golf que siempre había soñado.

El artefacto incluye un diploma de Harvard ya enmarcado, pista de hielo (¿qué haríamos sin la izquierda moderna y sus ocurrencias?) y un cuarto de pánico: “Ya ve que luego a esos vándalos les da por exigir lo que les pertenece con eso de ‘la tierra es de quien la trabaja’. Oh, pero no hay de qué preocuparse. Para eso tenemos gobernantes, partidos políticos, religiones nuevas, ‘reality shows’”. (Y Marcos anuncia: continuará).

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