Cultura
Ver día anteriorLunes 25 de febrero de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio

Erudito irlandés, considerado precursor de la Independencia de México: Martínez Baracs

Historiadora amarra las verdades alrededor de Guillén de Lampart

Pasó 17 años prisionero de la Inquisición

Era un humanista adelantado a su tiempo, explica

Ha sido relegado, aunque planteó la emancipación de indios, esclavos y castas de la Nueva España

Foto
Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas, estudio sobre este hombre solo en un mar de siglos, de la historiadora Andrea Martínez Baracs, fue publicado por el Fondo de Cultura EconómicaFoto María Luisa Severiano
Ericka Montaño Garfias
 
Periódico La Jornada
Lunes 25 de febrero de 2013, p. 7

Uno de esos personajes casi olvidados de la historia es Guillén de Lampart. Espía, revolucionario, erudito de origen irlandés, que llegó a la Nueva España, donde planteó la independencia del territorio diciéndose hijo natural de Felipe III, encarcelado bajo los cargos de hereje, apóstata, sectario... dogmatista inventor de nuevas herejías, fautor y defensor de herejes, y que desde prisión defendió a los judíos.

Una vida llena de aventuras que terminó en una hoguera de la Inquisición. Su estatua –un hombre atado a un madero– se encuentra dentro de la columna de la Independencia.

Este es el tema de estudio del libro Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas, de la historiadora Andrea Martínez Baracs, publicado por el Fondo de Cultura Económica, en el que ofrece un breve recorrido por la vida de este hombre, apodado El Zorro, que parece personaje de novela (según algunos, es la base de la leyenda de ese héroe novelesco).

Martínez Baracs publica en este libro cuatro documentos representativos de la inmensa obra que dejó Guillén de Lampart: Propuesta al rey Felipe IV para la liberación de Irlanda, Proclama insurreccional para la Nueva España, Pregón de los justos juicios de Dios que castigue a quien lo quitare y Regio Salterio (transcripción y traducción del título).

Parece personaje de novela. Lo cierto es que es absolutamente multifacético. Es uno de los extranjeros que participaron en nuestra historia, expresa Andrea Martínez en entrevista.

Durante muchos siglos se le ha considerado un impostor (Vicente Riva Palacio escribió Memorias de un impostor. Guillén de Lampart, rey de México), pero con este libro trato de dar una idea de quién fue este hombre, que por unas horas logró huir de la cárcel de la Inquisición con el propósito de reunirse con los esclavos fugitivos o cimarrones de Veracruz, pero fue denunciado y devuelto a prisión.

En Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas publico los documentos más importantes, no los únicos, sobre él, ahí están transcritos su proyecto irlandés, que envió al rey de España, su plan de revolución para la Nueva España, con todos sus detalles, es muy interesante, y un fragmento de sus salmos. Cuando huyó de prisión subió a la cámara del virrey y pegó también un pregón en la Catedral, ese pregón era su defensa.

El propósito de la historiadora fue unir los hechos, “amarrar lo que es cierto. Hasta ahora no se sabía mucho de él, hubo una parte en la que se habló de él como una fantasía, un impostor, un Don Juan, El Zorro, pero entonces qué es verdad. Hay muchas leyendas, como que sedujo a la virreina, pero no me meto en ese tema”.

El verdadero nombre de Guillén de Lampart, hijo y nieto de revolucionarios irlandeses, al parecer es William Lamport, de acuerdo con el historiador irlandés Gerard Ronan. Castellanizó su nombre y en los documentos del Santo Oficio aparece como don Guillén Lombardo de Guzmán, mientras Andrea Martínez señala: He querido seguir la línea historiográfica de sus principales biógrafos mexicanos: Luis González Obregón y Vicente Riva Palacio, quienes lo llamaron Guillén de Lampart.

Su figura ha sido relegada. Era irlandés, estuvo 17 años preso por la Inquisición, resultó ser un poeta latino y un místico que escribió unos 800 salmos en la cárcel (en telas que se conseguía, preparaba la tinta con restos de cenizas, cacao y otros materiales, y utilizaba plumas de gallina).

Antes de llegar a la Nueva España, “como agente internacional trató de convencer al rey de España de apoyar la rebelión de Irlanda para separarse de Inglaterra, lo que ocurrió en 1649, es la gran revolución irlandesa, que fue muy sangrienta y que estuvieron a punto de ganar los católicos de ese país.

Fue un soldado de los tercios irlandeses en las guerras entre protestantes y católicos al servicio del rey de España; antes de eso fue capturado por piratas y en efecto estuvo dos años con ellos y los convirtió al catolicismo, como una forma de salvarlos, porque si llegaban a España como protestantes, les iba a ir muy mal.

Llegó a la Nueva España en 1640 con una misión como espía del conde-duque de Olivares. “Su misión era proteger nada menos que a los judíos; es otro tema que no puedes creer. Guillén llegó con esa idea, pero lo apresaron en 1642. La Inquisición, que se adueñaba de los bienes de los judíos sometidos a proceso, dijo: ‘a este no lo dejamos’, lo agarraron y no lo soltaron nunca. El rey de España trató de liberarlo, que se lo mandaran a él, y la Inquisición se negó. Hay todo un expediente en el Vaticano sobre él, porque hubo varios reyes de España que trataron de liberaralo y no lo lograron.”

También propone la separación de la Nueva España y emancipar a indios, esclavos y castas, por lo que se le considera precursor de la Independencia de México. En prisión “defendió a los judíos que morían a su alrededor en condiciones atroces; pidió audiencia para decirlo –era muy valiente–, y entonces sus argumentaciones en la Inquisición eran avanzadísimas en términos humanísticos”.

Guillén de Lampart estaba muy adelantado a su época. Está solo en un mar de siglos, concluye Martínez Baracs.