Opinión
Ver día anteriorMartes 5 de marzo de 2013Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Medusa
José Blanco
C

on la cabeza colmada de serpientes en retorcidas contorsiones, Medusa poseía una cara espantosa, y una mirada con la que podía convertir en piedra a los hombres. Su poder era inmenso y temible. Más o menos así se veía a sí misma Elba Esther. Pero, como todos los poderosos monstruos griegos y hasta los héroes, terminó en un destino trágico. El poder de Medusa terminó con su decapitación por Perseo. La imagen muestra que no existe poder omnímodo y eterno.

Sus ojos de ofidio, su inmenso poder, se acabaron en minutos con un ligero porrazo. A ello siguió una sonora ovación que aún resuena en toda la República: la pesadilla había terminado.

A tantos y tantos políticos, sobre todo los que permanecen años y años en el poder, los ojos se les vuelven piedras y no ven más; el sentido de realidad huye de su cabeza y creen que su poder reside en ellos porque sí. Terminan ignorando lo elemental: el poder político es, todo el tiempo, prestado. Lo es para el Presidente de la República, lo es para Medusa.

Es de esperarse que se haya hecho un ejercicio jurídico riguroso para poner en su cueva a la maestra. Es de celebrarse que no se haya hecho sembrando muertos y armas. Aunque el asesinato del profesor Misael Núñez Acosta permanece invisible a los ciudadanos.

¿Se hizo uso político de la ley? Desde luego que sí. Se hace en todo el planeta. Pero no puede desdeñarse que se operó con la ley. ¿Esto significa que tenemos un estado de derecho? Desde luego que no. Una golondrina –aunque tenga ojos de ofidio y garras para apresar cuanto dinero pudiera– no hace verano.

El SNTE es una estructura de poder político ubicuo. Que sea investigado el origen y circunstancia de todos los puestos de funcionarios de las secretarías de educación de todas las entidades federativas. Que sean investigados los miles y miles de profesores comisionados y de dirigentes sindicales estatales, pagados unos por Medusa, otros por el gobierno mismo. Se ha descabezado a Medusa, pero su cuerpo, ese ejército de dirigentes, funcionarios y comisionados y sus prácticas ahí sigue intacto. La limpieza de la casa de la educación de los niños debe ser hecha a fondo. Es indispensable para llevar a cabo la reforma educativa cierta.

Y no confundamos al SNTE con los maestros. Algunos militantes del SNTE dicen en voz no muy alta que se ha orquestado una campaña en contra de los docentes para denigrarlos y denostarlos; pues no, a los maestros no; dicen también que es un ajuste de cuentas. Pues que nos aclaren tales militantes de qué se trata. Es claro que se ha procedido contra la cabeza del SNTE, no contra los maestros.

Decapitada la guerrera cancerbera, la puerta está abierta. Puede barrerse el resto del cuerpo del monstruo, y dejar que surjan los liderazgos naturales: que decidan por ellos mismos.

Ya puede hablarse de la reforma educativa. Los dos artículos constitucionales reformados no son la reforma. Es preciso que las autoridades estudien a fondo la revolución educativa que ha tenido lugar en el mundo, y que sigue en marcha. Se hace necesario fijar nuestros propios objetivos en los que intervengan –pero con información profunda y suficiente–, familias, maestros, autoridades, expertos. Es indispensable recapacitar a los profesores que lo requieran, en vista de la construcción de otro sistema educativo. Se hace preciso el diseño de un modo de evaluación que se desprenda de los grandes objetivos trazados. La mejor evaluación de un profesor consiste en los resultados de la evaluación de los alumnos: ¿se apropiaron de los saberes y competencias de cada etapa educativa? La evaluación debe servir principalmente para corregir lo que estén haciendo mal los preceptores. Es necesario que el sistema de escuelas normales sea coherente con un sistema educativo como el referido. Es forzoso que la carrera académica de los profesores dependa de los conocimientos adquiridos por los niños. Es irremplazable que los profesores cuenten con todos los recursos que los paradigmas educativas de hoy exigen.

Hemos visto en este primer gran episodio político el resurgimiento del PRI histórico, en lo que se refiere al secreto de su eficacia histórica, primero –esta vez–, para alcanzar y después para conservar el poder, que de eso se trata la chamba de los partidos. El secreto: la lealtad a toda prueba, la disciplina férrea, alineada a las órdenes del Presidente de la República. Diputados, senadores, gobernadores, con el de turno en Los Pinos, a pie juntillas. En tanto, el PAN se demuele a sí mismo, y las izquierdas, como siempre, se destruyen por la misma vía que conocen a ojos cerrados: su fragmentación histórica. Aunque este PRI histórico actuará en otro contexto.

¿Es posible que, con más de un cuarto de siglo de retraso, los políticos hayan caído en la cuenta de que una educación de gran calidad es hoy el centro neurálgico del desarrollo? Puede ser necesario, en esta ocasión, darles el beneficio de la duda a los tres partidos: todos están involucrados. Pero requerimos no una reforma, sino una revolución educativa.

Que si EPN busca legitimación con la inhumación de Medusa y la búsqueda de una reforma educativa: por supuesto que también. Salvo los dictadores, todos los políticos la buscan a todas horas. Congraciarse con los contribuyentes (poderosos) explica que no hayan hecho una reforma fiscal en 70 años.

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