Opinión
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Ciudad Perdida

Dussel, candidato a la UACM

Se acerca el final de la crisis

Tortuguismo de la PGJDF

Miguel Ángel Velázquez
L

a comunidad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México alcanzó un acuerdo más, y tiene ahora como candidato para la rectoría de su escuela a Enrique Dussel, autor de uno de los libros de mayor trascendencia para el pensamiento político y social del último cuarto del siglo pasado, pero cada vez más actual: La filosofía de la liberación.

Destituida que fue la señora Esther Orozco de la rectoría, la comunidad universitaria se dio a la tarea de seguir adelante en la recostrucción de su casa de estudios, tan lamentablemente dañada por la ex funcionaria, y ayer continuó el proceso para hallar a quien represente los intereses de todos, o de la mayoría, los que forman ese conglomerado.

No ha sido fácil la tarea. Las amenzas, la camapaña de confusión, los intereses creados por el autoritarismo, en fin, cada uno de los obstáculos que se interpusieron entre quienes buscan continuar el proyecto con el que empezó la UACM,y pretendían destruirlo a cualquier precio –la desaparición de la escuela, si fuera necesario–, empieza a tocar a su fin, pese a los intentos, al parecer frustrados, del grupo orozquista.

Ayer, los uacemitas se dijeron de acuerdo en llamar al filósofo Enrique Dussel para que sea quien encabece los trabajos de reconstrucción de la universidad, y, según dijeron, Dussel –que regresará a México mañana miércoles de Estados Unidos, donde acudió a presentar su más reciente libro– ya aceptó la responsabilidad.

Sería imposible negar, aunque exista quien lo pretenda, que la rectoría depuesta había llevado a la UACM al peligroso punto de que se reconsiderara su existencia, y es desde allí, desde ese mismo punto, donde se empezarán a tejer las formas de gobierno para la UACM, en este nuevo ciclo que podría elevarla, por su proyecto original, a nieveles de ejemplo para otras ciudades fuera de México.

También ya se dio un plazo de ocho días a la señora Orozco para que abandone las instalaciones de la universidad, o de lo contrario, dicen miembros del Consejo Universitario, se tomarán medidas legales para obligarla a dejar las oficinas y el cargo que ya no ocupa, donde permanece, según los consejeros, ilegalmente.

Este punto es preocupante porque la tibieza y la tardanza de las autoridades del gobierno de la ciudad –Asamblea Legslativa y gobierno central– han dado tiempo suficiente a la señora Orozco para hacer más profundo el problema y buscar soluciones extrauniversitarias para protegerse.

Y no, no se trata de violar la autonomía de la UACM; se trata, simplemente, de que esas autoridades den su reconocimiento a los miembros del Consejo Universitario que ganaron las elecciones, consejo que no reconoció la señora Orozco porque con él perdía el control de la escuela donde ella se piensa dueña.

Es necesario recordar, de cualquier forma, que tanto la ALDF como el gobierno central han actuado conforme a la ley, y acompañan cada uno de esos ejercicios amparados en lo que las elecciones universitarias establecieron, y apegados al respeto total a la autonomía de la escuela.

Y es por ello, por el respeto a esa autonomía, que no han llevado sus pronunciamientos a otro nivel. Pero hay otra instancia que para hacer su trabajo se montó en la concha de la tortuga y camina a su paso. Nos referimos, desde luego, a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, que ya tiene, desde hace rato, todas las pruebas que inculpan a la señora Orozco en los ilícitos por los que ha sido denunciada, y como dijimos, con premura de tortuga sigue en las investigaciones.

De pasadita

Muy pronto habrán de presentarse las formas que den idea clara de cómo se habrá de diseñar el crecimiento de la ciudad. Eso, para poner orden en el caos de construcción de viviendas que se desató desde hace ya buen rato en el Distrito Federal. Ya veremos de qué lado masca la iguana con ese supuesto orden.

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